sábado, 27 de agosto de 2011

Un agosto singular

Javier Gil

Recuerdo los agostos tranquilos, de no hace tanto tiempo. Cuando las grandes ciudades se vaciaban, los diarios se reducían, a apenas unas hojas, los sucesos, con cierta enjundia, siempre se producían en algún lejano país del extranjero. El fútbol se limitaba a los clásicos torneos de verano, y la sensación producida era, que no pasaba nada. Y realmente, la percepción recibida era que no ocurría nada, pues realmente, nada ocurría.
Las vacaciones eran largas, el cierre de negocios en las ciudades era mínimo de veinte días. No había consejo de ministros, no había toma de decisiones, la, que podíamos llamar, tregua vacacional se daba realmente. Y volvíamos en septiembre ávidos de que algo ocurriera, de leer nuestro diario preferido con su tamaño normal, abandonando la lectura de los cuadernos de verano. Son ya varios los agostos que han ido paulatinamente cambiando, ¿quizá una década?, ¿algo menos?, no lo sé. Si sé que la Capital, dejó hace tiempo su aspecto desértico de los agostos de antaño. Dicen que era a causa de que los emigrantes no salían de vacaciones en verano, y su permanente presencia, cambiaba esa imagen de abandono de la gran ciudad, éstos tenían que esperar y viajar a sus países de origen cada dos o tres años, y no precisamente en verano.
La tendencia a reducir el mes completo de vacaciones, por causa de la mala economía, a la quincena, a la semana..., también, ha influido notablemente. Pero, sea como sea, lo de este agosto ha batido todas las marcas. Cuatro días antes, del comienzo del mes, creo recordar, la matanza del ultra católico noruego, y sus consecuencias de muerte y desolación. Dos días antes, Rodríguez Zapatero, anunciaba el adelanto de las elecciones al 20 de noviembre. ¿Quizá la decisión marcó el camino de lo que nos esperaba?. EE UU, ha estado a punto de quebrar, tras unos días de autentica histeria. Las bolsas de los países de occidente, no sólo España, también: Italia, Francia, Alemania -el crecimiento de éste ha sido menor que España, en el último trimestre-, han sufrido las mayores bajadas, desde hace años. El Reino Unido ha sufrido la situación social, más complicada desde la 2ª Guerra Mundial. Se han llevado a cabo, sino recuerdo mal, tres consejos de ministros, con importantes decisiones en el mes, incluida la posibilidad de reformar la Constitución de 1978. La visita del Papa, con motivo de la celebración en Madrid de la JMJ 2011, los altercados previos con la manifestación de los laicos, y la tensión en los alrededores de la Puerta del Sol, durante los siguientes días. Las hazañas de los cargos electos de Bildu, la más sonada la que dedicó a calificar a las victimas de atentados terroristas de ETA, según fueran Catalanes o del resto del Estado. La esperanza del comienzo de la liga, para los que disfrutamos del fútbol, después del controvertido: Barcelona-Real Madrid, con ‘dedo en el ojo’ y demás detalles. Se torna en espera, por la huelga de futbolistas, convocada por la AFE, a causa de la poca seriedad de los dirigentes de los clubes españoles, que adeudan más de 50 millones de euros a los jugadores de, al menos, 22 equipos de primera y segunda división. Dando lugar a la suspensión de la primera jornada. Todo lo anterior, no pueden negármelo, ha hecho de este mes de agosto este año, un mes singular, dentro de los agostos, de vacaciones al uso. Ha pasado de ser un mes ocioso, a tener más actividad y dar más de sí, que un octubre, un noviembre..., meses tradicionalmente muy trabajadores. Las noticias, han sido tantas, tan variadas, que cómo hubiera muchos así, en los próximos años, deberíamos incluirle entre los mejores del año.
Y deberíamos reivindicarle, y situarle en el lugar que le ha correspondido siempre en el medio rural, cuando se recolecta la cosecha y se le considera el mejor, no en vano, produce sólo beneficios. “Hacer el agosto”, siempre ha significado un buen negocio, ganancias, y como tal hemos debido siempre considerarlo. Así pues, el mundo rural parece imponerse al urbano, ellos siempre han contado con el octavo mes del año, como el auténtico mes, el mes bueno, el que se espera con ansías por que nos trae lo necesario para pasar el invierno. Para los que hemos sido tradicionalmente usuarios del mes de agosto, como mes vacacional, disfrutándolo plácidamente, con un efecto similar, preparándonos para volver a la ciudad, y soportar lo que supone el comienzo de un nuevo curso.

jueves, 11 de agosto de 2011

Nuestra querida Cía Telefónica Nacional de España


Javier Gil

Entre las muchas cosas que pueden molestarme, sin duda se encuentra, las actuaciones que como cliente sufro de vez en cuando por parte de Telefónica. Como a la mayoría de los mortales, desgraciada o acertadamente, el teléfono fijo, el teléfono móvil, la conexión a internet..., nos tiene atados a la antigua compañía, aunque ya sé que existen más opciones.
Bueno, como decía, de vez en cuando, o de tarde en tarde, como prefieran, la compañía hace de las suyas, decide cortar la línea del móvil, y, lo peor, sin previo aviso. De tal modo, que si vas con un amigo en el coche y conectas el manos libres, para llamar a casa, te contesta una señorita que con una voz metálica, te comunica: "su línea ha sido suspendida temporalmente, por tener usted pendiente de pago un recibo, para más información llame al 1004". ¡La cara que se te queda!. Y además ¿cómo voy a llamar al 1004, si me dice que acaban de cortar la línea?.
Ya en casa, compruebo que la factura es del día 1, y su importe, modesto por otra parte, asciende a 59,31 € con IVA. Estamos a día 6 y no tengo constancia de impago alguno, que por error del banco, o a causas de la crisis, se haya producido.
Mi mujer me explica como hacer para pagar con tarjeta, y la línea se recupera en un breve espacio de tiempo, es cierto.
El día 9, recibo una amable carta de Telefónica, que me dice que les adeudo los reiteradas 59,31 €, y que, sarcásticamente, llaman: "2º AVISO DE PAGO", donde me dan un plazo hasta el día 21 para realizarlo, en caso contrario cortaran la línea, y me quedaré irremediablemente incomunicado.
A partir de ahí, mis llamadas a la antigua compañía, se convierten en una auténtica pieza de sainete.

-Perdone señorita es que he recibido una carta....

-Dígame el código del procedimiento de recaudación. Pues nada señor que si no paga, se la cortan.

-Señorita por favor. Si ya me la han cortado. Pero es que ya he pagado....

-Usted sabrá.

-Señorita por favor, ¿usted sabe que yo y otros muchos, como yo, que ya tengo una edad, hemos pagado durante muchos años la creación de la compañía donde trabaja, y que nos costó muchos esfuerzos?. Antes de que uno pequeño con bigote decidiera regalársela a un tal Villalonga en 1997....

-No sé que me está Vd. contando, y no me interesa, lo siento.

-Pero usted es joven, lo deduzco por la voz, y debería saber que su compañía, nos costó mucho esfuerzo, mucho trabajo, mucho dinero a todos los españoles....

-De acuerdo señor, no lo dudo, pero no es de mi interés lo que me comenta.

-Pues por favor, que se ponga el Sr. Alierta. Que seguro que él, sí sabe de lo que hablo....

-Eso es imposible Sr., si quiere reclamar de doy un apartado de correos. Adiós buenas tardes.

Lo peor, es que a los pocos minutos de la anterior conversación, llaman a casa solicitándome responder a una encuesta con el fin de comprobar la calidad de la atención recibida.
(Foto tomada de paulajuan.com)



domingo, 7 de agosto de 2011

Carta al Sr. González Pons

Javier Gil

En este caluroso mes de agosto, al menos para lo que estamos en Madrid, me veo en la obligación de dirigirme a usted, para intentar convencerlo y que deponga su actitud, pues no puedo evitar, cada vez que aparece en el telediario -a diario, prácticamente- o leo alguna de sus declaraciones, sentir vergüenza ajena.
Ud. me dirá que poco le importa, pues no soy de su partido. Y efectivamente, si hay algo en mi vida que tengo claro, es que ni lo soy, ni lo seré nunca. Pero eso no significa que cada vez que usted habla yo tenga que sentir la vergüenza ajena, que irremediablemente siento. Pues sí soy, sin duda alguna, ciudadano español, y usted un importante dirigente del partido de la oposición, y presunto partido de gobierno, a partir del próximo 20 de noviembre. Según todos los indicios, encuestas y opiniones.
En esa medida, insisto no tiene derecho por mucho que se empeñe, en hacérmelo pasar mal a mí y sentir vergüenza por usted, cada vez que abre la boca.
Sr. González Pons, sin acritud, como solía decir el gran dirigente socialista: Felipe González, al que por otra parte, parece votó usted en su día, según sus afirmaciones, me permite que lo dude ¿verdad?
Pues eso, amablemente, como le decía, se está usted convirtiendo, desde que dejó el gobierno del Sr. Camps, y pasó a ser Vicesecretario General de Comunicación del PP, -en el convulso Congreso de Valencia- sin prisas pero sin pausa, en un politicastro, de 'tomo y lomo', sí como se lo digo: inhábil, rastrero, mal intencionado... a pasos agigantados.
Se lo digo, como lo siento, hágame caso, está usted dedicando últimamente más a politiquear, que a hacer política.
Usted, que está considerado el 'Cary Grant' de la calle Génova, que además mantiene legítimas aspiraciones intelectuales, según parece. No puede por: 'un no sé qué, qué sé yo', tirar todo por la borda. Usted no pude hacer cualquier tipo de declaraciones, por intentar quedar bien con su jefe. Usted no puede permitirse asegurar, que la crisis que afecta a España: "la culpa es de lo socialistas porque no saben de economía" y eso "lo hemos pagado muy caro en estos cuatro años". Como acaba de afirmar recientemente en la COPE. No puede usted decirlo, porque además de ser una simpleza, una 'soplapollez', si me lo permite, usted sabe que no es cierto, que todo es infinitamente más complejo.
Y usted no puede decirlo, porque además me hace pasar a mi, una vergüenza ajena inenarrable, como le decía, a lo que sinceramente no tiene derecho, se lo digo de corazón.
Atentamente suyo.

viernes, 5 de agosto de 2011

Reflexiones sobre el 15-M

Javier Gil

Llevo días tratando de entender las últimas actuaciones del movimiento conocido como 'Indignados' o 15-M. Y, sobre todo, intento averiguar, hacia dónde se dirige.
Las razones del mismo las entiendo sobradamente, y una parte de su actual acción también. Entiendo que no pueden dejar de llevar a cabo acciones, sean éstas: asambleas, concentraciones, manifiestos, o cualquiera de carácter similar. Se trata, sobre todo de mantener viva la llama, en caso contrario, el efecto del movimiento se irá olvidando y con ello la de sus reivindicaciones, y denuncias.
Su últimos desalojo de los lugares de acampada, por mor de la violencia policial ejercida, ha servido, a modo de balón de oxígeno, al mismo y lo ha revitalizado. Parece haberlo relanzado, más, si como mantienen algunos con la peor intención, sin duda, lo mezclan y lo asocian con la próxima visita del Papa.
Desconozco el porcentaje real de apoyo social con los que cuenta el movimiento, así como las franjas de edad, condición social, zonas del país...que más y mejor lo comprenden, y lógicamente se identifican con él, y consecuentemente lo apoyan, o estarían dispuestos a hacerlo.
Sí he podido contrastar, por otra parte, cierto rechazo hacia el mismo, proveniente de gente joven, con problemas parecidos, pero fundamentalmente por las formas más que por el fondo.
Considero que quizá el mayor acierto que tuvieron, desde el comienzo, fue alejar de él, cualquier atisbo de imagen de un colectivo: de gente antisistemas, de marginados, de jóvenes adictos al alcohol o la droga, -recuerdo la prohibición expresa de evitar el alcohol- que se daba en la concentración de Puerta del Sol. Y ese para mí fue su gran éxito.
Las afirmaciones posteriores, lleva casi ya tres meses; de 'perroflautas' de gente poco seria, o de antisociales, creo, que no ha calado entre la sociedad, a pesar de los grandes esfuerzos que algunos hacen para convencer a la ciudadanía de que se trata de ese tipo de gente.
Y no de un movimiento reivindicativo, que pretende poner de manifiesto los problemas de nuestra sociedad, las graves carencias del sistema, y llamar la atención, para exigir coherencia a los poderes públicos, y tratar de reconducirlos.
A partir de aquí y de este momento, es cuando me pierdo, y mi reflexión, a la que al principio aludía, es intentar averiguar ¿hacia dónde se dirige?.
En mi opinión, la actuación de ahora en adelante debe ser meditada y calculada suficientemente, para no tirar por la borda, lo que parece ser han conseguido, al menos, como agente de utilidad para concienciar a la sociedad, o a parte de ella.
Desconozco, ¿cuál serán sus próximos movimientos?, y si éstos están debidamente pergeñados, o nacen de la improvisación consecuencia del método asambleario, y horizontal, que utilizan.
Sería una pena que, tanto esfuerzo de muchos, no sirviera para nada, y quedara como algo anecdótico, o simplemente, la actuación de un grupo de gente, poco respetable, y con ganas de divertirse, acompañados con unos cuantos 'perroflautas', como afirman algunos, sin mayor transcendencia.

miércoles, 3 de agosto de 2011

Lo que nos jugamos el 20-N

Ignacio Urquizu


Este artículo se publicó el pasado 31/7/2011, en el diario Público


En el debate público español, en muchas ocasiones nos gusta centrarnos en los pequeños detalles. Tras el anuncio de la convocatoria electoral para el próximo 20-N, muchos andan analizando el significado de la fecha, mientras otros están “fascinados” con el adelanto electoral.

Pero lo cierto es que para una inmensa mayoría de los españoles, la muerte de Franco sólo es un hecho que han visto por televisión. Seguramente, la imagen que más retengan muchos de ellos es la de Arias Navarro anunciándola. Aunque no creo que la recuerden por su dramatismo, sino por las múltiples parodias que se han hecho de ella.

Menos fascinante es la idea del adelanto electoral. En España, de nueve elecciones generales, cinco han sido anticipadas. Y si dirigimos nuestra mirada más allá de nuestras fronteras, veremos que en las 23 principales democracias desarrolladas, entre 1945 y 2003, los gobiernos adelantaron las elecciones en la mitad de las ocasiones. Es decir, anticipar los comicios es algo muy normal en democracia.

Lo que realmente nos jugamos el próximo 20-N es qué modelo de sociedad queremos construir. La crisis económica ha puesto fin a unos modelos económico y político que no han cumplido con lo que se esperaba de ellos.

La política económica de los últimos 30 años ha sido incapaz de combinar pleno empleo y redistribución, algo que sí se logró tras la Segunda Guerra Mundial, hasta la crisis de los años setenta. Iversen es pesimista y sostiene que, en el mundo al que nos aproximamos, tendremos que elegir entre dos males: poco desempleo con amplias diferencias sociales o la marginación económica de una parte de la sociedad a cambio de una mayor igualdad entre clases (Torben Iversen, 2001, The choices for Scandinavian Social Democracy in Comparative Perspective, en Andrew Glyn (ed.) Social Democracy in Neoliberal Times).

Pero lo cierto es que no hay razones para ese pesimismo. Existe todavía un amplio abanico de innovaciones en las políticas. En muchas ocasiones, la izquierda se asusta ante posibles amenazas que no son tales. De hecho, muchas de esas amenazas son elaboradas teóricamente por economistas de tendencia neoliberal. Por ejemplo, cualquier subida de impuestos se ve pronto contestada por los profetas de la catástrofe. Pero lo cierto es que, casi siempre, los argumentos que esgrimen no dejan de ser respuestas ideológicas. La idea de que los impuestos reduce la inversión en una economía abierta tiene muy pobre evidencia empírica. Desde el punto de vista de la opinión pública, la mayoría de los españoles están dispuestos a pagar más impuestos si se les ofrece mejores servicios públicos.

Por lo tanto, ante un modelo económico que ha dado claras muestras de no cumplir con lo que se esperaba de él, la izquierda sólo tiene dos alternativas. Por un lado, puede acomodarse ante los diagnósticos que se hacen, diciendo que ella tiene mejores soluciones que la derecha. Progresistas y conservadores competirían en los espacios de la eficacia y la honestidad, aceptando ambos un mismo análisis de la realidad.

Por otro lado, la socialdemocracia puede presentar propuestas realmente innovadoras, cuestionando muchos de los análisis que se vienen realizando hasta la fecha, aunque ello le llevará a reconocer que algunas de las ideas que se vienen defendiendo en los últimos años no eran correctas.

Si las respuestas económicas tienen todavía un amplio recorrido, nuestro sistema político también es manifiestamente mejorable. Tal y como refleja la movilización del 15-M, los ciudadanos quieren una democracia mejor. La extensión de la educación y las nuevas tecnologías han contribuido a crear una sociedad más formada y mejor informada. Aspiran, por ejemplo, a que conocer los datos de gasto público en educación o sanidad de la Comunidad de Madrid no sea misión imposible. Muchos de ellos tampoco soportan que los partidos amparen en sus listas a corruptos. En definitiva, de lo que se trataría es de mejorar el control que ejercen los ciudadanos sobre los políticos.

Para mejorar este control, es necesario algo más que una reforma del sistema electoral. También implica que la formación de la opinión pública sea realmente libre. En este proceso, los medios de comunicación juegan un papel muy relevante.

En los últimos años, la televisión pública se ha convertido en un modelo de independencia y pluralismo. Contrasta mucho con lo que viene sucediendo en las televisiones autonómicas. De hecho, a algunos parece no importarles mucho esta cuestión. Una de las primeras decisiones de la nueva presidenta de Castilla-La Mancha ha sido nombrar a un director de Radio Televisión Castilla-La Mancha entre cuyas cualidades no están la neutralidad y la independencia. Este episodio nos da mucha información sobre la idea de democracia que tiene el Partido Popular. Parece ser que, más que preocuparles el control de los ciudadanos sobre los políticos, les inquieta el control que ejercen los políticos sobre la ciudadanía.

En definitiva, el 20-N nos jugamos en qué tipo de sociedad queremos vivir en los próximos años. Es un momento muy importante, porque los modelos económico y político se están redefiniendo. Tras la crisis, estamos comenzando una nueva etapa, y no es lo mismo empezar desde la izquierda que desde la derecha.

Una de las paradojas de las pró-ximas elecciones es que, aunque la izquierda lleva ocho años en el poder, se presenta con nuevos equipos y nuevas ideas. En cambio, el periodo de oposición para el Partido Popular parece no haber sido tiempo suficiente para renovarse ideológicamente.