miércoles, 22 de junio de 2011

Las manos sucias

Sostiene Pereira

Jean Paúl Sartre, en su obra, plantea un conflicto de la ética política, dos conceptos la ética de la convicción y ética de la responsabilidad. Esta obra de teatro transcurre en un país imaginario llamado Extremadura. Sus protagonistas Hugo Barine y Hoederer. Hugo recibe la misión de matar a Hoereder, líder de izquierda, líder pragmático, se acerca al partido conservador, para fortalecerse políticamente. Hugo se identifica fanáticamente con el fin, sólo un fin: conseguir el triunfo de sus ideas, la alianza con el partido conservador representa una traición a sus principios y valores de la izquierda.

Hoederer le conmina: Cómo te importa tu pureza, mi pequeño muchacho, qué miedo tienes de ensuciarte las manos, bien sigue siendo puro. ¿A quién le importa y para qué sirve tu pureza? Y ¿para qué sirve tu pureza? A ti te interesa mucho la pureza, ¿no? Bueno, pues, la pureza es el ideal del faquir y del monje. Vosotros los intelectuales, los anarquistas burgueses, utilizáis la pureza para no hacer nada. No hacer nada, permanecer inmóvil, apretar los puños, llevar guantes. Yo tengo la manos sucias, hasta los codos. Las he hundido en el excremento y en la sangre ¿y qué? ¿Piensas que puedes gobernar limpiamente?

En un análisis actual, a fecha de hoy, seguramente no sabríamos que roles, que papeles, en la obra repartir. ¿Quién es Barine, quién es Hoederer? ¿Qué representan, qué buscan? Es igual, en los próximos años ya no existirá el mal llamado “voto útil”, todo la izquierda, ya sabe, sobre todo lo que es el voto inútil. Hasta Sartre ya lo sabe, sobre todo él, la nausea le acaba de abordar en el Parnaso y como buen iconoclasta, vomitará antes de seguir ritualizando falsos ídolos. Su maestro Kierkegaard, ya se lo avisó: Todos los ídolos son falsos. Y claro los indignados observan la opereta, a los actores, los roles y más que indignados van a acabar atribulados, algunos ya lo estamos.

Por cierto, la derecha mediática, y alguna izquierda rampante, todavía no han caído en el concepto “columna”… Las cinco columnas de indignados, van a confluir en Neptuno… evocando a la más famosa columna de la historia de España, la Columna de Buenaventura Durruti.

Formada sobre el slogan ideológico más famoso del mundo: No Pasarán.

La catarsis está en marcha, es imparable y más señales no se pueden dar. Buenas noches y Buena suerte.

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