viernes, 6 de mayo de 2011

Lo que no se puede entender del PP

Joaquín Gil Gutiérrez

No me voy a remontar a la primera Constitución Española del año 1812, denominada coloquialmente la “PEPA”. Por cierto, además de progresista, fue una de las primeras del mundo, según el derecho comparado, después de la de Estados Unidos, Francia y Bélgica. Durante los distintos periodos constitucionales, que se han producido en España, la derecha española nunca se ha sentido cómoda, ha preferido otro tipo de regímenes más adecuado a sus intereses.

Situaré mi argumentación desde la vigente Constitución española de 1978, norma suprema del ordenamiento jurídico del reino de España, hasta la fecha actual.

Se puede entender que el Partido Popular, anteriormente Alianza Popular, se abstuviera de apoyar la Constitución de 1978. Les chirriaba, entre otras cosas, el título VI, relativo al Estado de las Autonomías. Decían por aquel entonces que España se iba a desmembrar, se iba a romper la unidad de la Nación Española y cuestionaban las lenguas históricas diferentes al castellano. Paradójicamente en la actualidad el Partido Popular, gobierna en Comunidades Autónomas, que cada vez más demandan un techo competencial más alto y que coexisten el castellano con las demás lenguas oficiales. Se me ocurre, en estos momentos, una Comunidad encantadora, como es la Valenciana, que es más famosa por los “trajes” que por sus naranjas. Y, en otras autonomías hasta hablaban catalán en la intimidad.

Se puede entender que el Parido Popular, votase en contra de la Ley del divorcio que, fue

impulsada por Francisco Fernández Ordoñez en la época de UCD, creo recordar en el año 1981.

Curiosamente, un insigne Ministro del Partido Popular, ha batido las marcas de la clase política en cuanto a divorcios se refiere. Además, tenía una querida, terminología que utiliza la derecha, para menospreciar a las personas que no están casadas y bien casadas, que vendía a todos los departamentos del Ministerio de Fomento, cantidad ingente de obras de la Galería de Arte de su propiedad. Cuando aquello empezó a soltar un tufo pestilente, no se les ocurre otra cosa, a esta gente que es tan “brillante”, cambiar el nombre de la razón social, manteniendo el mismo domicilio social.

Se puede entender que el Partido Popular, votase en contra del la Ley del Aborto. Nunca han entendido que es una opción personal de la mujer el sentimiento de ser madre. Con su doble moral, si sus hijas o esposas, tenían un embarazo no deseado, en tiempos pretéritos, un viajecito a Londres y aquí paz y después gloria y, en la actualidad, en las clínicas clandestinas españolas. Además, como no tienen ideología, antes de llegar al gobierno de España el año 1996, se les llenaba la boca diciendo que iban a derogar la ley. Una vez en el gobierno, utilizaron el sistema de la balanza. Si un lado pones lo votos que pierdes en un lado y en el otro los que ganas, siempre optaban por la decisión más favorable para sus intereses. En definitiva, no se ha derogado.

Se puede entender del Partido Popular, la posición que sostiene en el tema de la homosexualidad. Los considera enfermos patológicos, desviados, depravados sexuales que hay que curar. Mantienen una oposición frontal contra el matrimonio y adopción de hijos de las familias homosexuales. Cuando esta situación se produce en su círculo más cercado, lo primero que hacen es ocultarlo y posteriormente arropan a los suyos como cualquier gata defiende a sus gatillos. Para las demás personas, no es necesario que ocurra en tu círculo más cercano para entenderlo. Es un derecho per se.

Todo esto tiene un denominador común. El Partido Popular utiliza en principio del mínimo esfuerzo, que sean los demás los que cambien la sociedad con el consiguiente desgaste. Ellos solo quieren rentabilizar los frutos del trabajo de los otros en las urnas.

Pero lo que NO se puede entender del Partido Popular, es que está tratando el Estado de derecho, las irregularidades, y la corrupción política a su antojo, es decir, a la carta. No importa el acto o hecho que se comete, sino el sujeto o sujetos que lo realizan. Trataré de explicarme.

Cuando Aznar , en secreto, negocio del proceso de paz con ETA, para el Partido Popular era pocos menos Don Pelayo, el salvador de la patria que iba a terminal con la lacra del terrorismo en España. Y, por supuesto, en esas fechas, la caverna mediática, ni una sola línea les merecía las víctimas del terrorismo.

En la legislatura de Rodriguez Zapatero, con expresa autorización del Congreso de los Diputados, con luz y taquígrafos, se inicia el tercer proceso de paz. Los menos, del Partido Popular, argumentan que no es el momento adecuado, la mayoría, que Zapatero se ha arrodillado ante ETA, que está secuestrado ante la banda terrorista y una sarta de lindezas que sonrojan a las personas que creemos en esta democracia. Y, por supuesto, los voceros mediáticos de la derecha, argumentaban la falta de respeto para con las víctimas del terrorismo.

Cuando algún miembro del Partido Popular, ya sea en el ámbito Local, Autonómico o Estatal, son imputados por un juez por cualquier clase de delito, automáticamente ponen en funcionamiento su maquinaria mediática y nos tratan de convencer que están sufriendo una persecución por parte de la fiscalía o el propio gobierno del Partido Socialistas. Apelan, siempre para ellos, al principio de presunción de inocencia. Como máximo, los menos extremistas, cuando les han pillado “in fraganti”, sueltan la famosa frase, todos los políticos son iguales, los más extremistas, los del Partido Socialistas roban más. Todo lo justifican.

Cuando el imputado es un miembro del Partido Socialista, automáticamente, son unos golfos, unos sinvergüenzas, todos deben de ir a la cárcel. De presunción de inocencia ni hablar. Sus voceros mediáticos se ocuparan difundir la noticia, aunque no se ajuste a la verdad.

Y el colmo, es el tratamiento que dan a las decisiones del Poder Judicial, con un desprecio absoluto al Estado Democrático y de Derecho. Me viene al recuerdo, cuando el año pasado, en el caso Gürtel, los magistrados del TSJV decide archivar el caso Camps. Desde la izquierda no compartimos la resolución pero la respetamos.

En juicio del 11 M, quedó meridianamente claro, la autoría de los hechos que se juzgaban. Los voceros mediáticos auspiciados por el Partido Popular, a pesar de ser cosa juzgada, pretenden obtener rédito político. Además de no respetan las decisiones judiciales, atacan en línea de flotación uno de los pilares de las instituciones del estado, el Poder Judicial.

Si el próximo 22 de mayo, gana el Partido Popular, en Madrid, no tendré más remedio que exiliarme.

2 comentarios:

  1. Nos exiliaremos muchos si gana en la Comunidad el Partido Popular y a su cabeza la Señora ( por llamarla de algúna forma) Esperanza Aguirre

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  2. Ya os habeis marchado?

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