martes, 31 de mayo de 2011

Autocrítica


Joaquín Gil Gutiérrez

Lo digo alto y claro. Este término no entra en el diccionario de la derecha española, desierta de ideología y estéril de pensamiento. Es patrimonio exclusivo de los partidos de izquierda, empezando por IU y terminado por el PSOE. Por eso, ha llegado el momento de asumir errores que se han materializado en las elecciones autonómicas y municipales del pasado 22 de mayo. Y, cómo casi siempre, esta autocrítica tiene que provenir de la gente que formamos las bases de los partidos de izquierdas, que es desde donde se nutren ideológicamente las cabezas visibles de los partidos políticos. Voy a intentar, personificando en José Luis Rodríguez Zapatero, hacer una exposición lo más objetiva posible, de los errores cometidos por el Secretario General del PSOE, en sus dos legislaturas, para la gente de a pie, como yo.

En la primera legislatura, heredó de su antecesor, todo hay que decirlo, una economía bastante saneada a pesar de las políticas del Sr. Aznar de corte neoliberal, que hizo entre otras lindezas, congelar el sueldo a los funcionarios y promulgar el famoso decretazo, cuando estábamos creciendo cerca del 4% del P.I.B. No sé que habría hecho el Sr. Aznar en momentos de recesión de la economía, últimamente padecidos.

En esta primera legislatura, el Sr. Zapatero, a mi juicio, se centró en dos temas, por un lado la negociación de paz con la banda terrorista ETA y el Estatuto de Autonomía de Cataluña, por otro. Aún siendo importantes, sobre todo el proceso negociador con ETA, perdió mucho tiempo haciéndole el caldo gordo a Sr. Rajoy, justificando y desmintiendo continuamente al PP y a sus voceros mediáticos su postura ante esta negociación. Para la sociedad española, según las encuestas de la época no era un tema capital. No digo nada del Estatuto de Cataluña, no interesaba a los propios catalanes, cuanto menos a los demás. En definitiva, el árbol no dejaba ver el bosque y este bosque era la maldita “CRISIS”.

En la segunda legislatura, el error por omisión, no sólo es imputable al Sr. Zapatero, pero comparte una parte como jefe el ejecutivo del estado español, con el resto de la CEE. Voy a explicarme. Desde que disfruto del derecho de sufragio, siempre he votado a partidos de corte socialista. Entre otras cuestiones, cuando el PSOE ha llegado al poder, utiliza el estado de derecho como elemento corrector de las desigualdades sociales. De forma y manera, que cualquier ciudadano, aparte de disfrutar una sanidad y una educación pública, parte de un mínimo de posibilidades, por cierto cada vez más altas, poder alcanzar las metas que se propongan, sin que provengan de apellidos ilustres ni familias adineradas. Lógicamente, manteniendo el respeto de lo emprendedora que sea cada persona.

Actualmente, los especuladores inversores y las sociedades financieras están ocupando un espacio político que no les corresponde. Están tratando de influir en los gobiernos para que acometan determinadas reformas, con el consiguiente recorte de derechos sociales conseguidos en tiempos pretéritos. Reformas que se han acometido en España. Por tanto, se debe articular los mecanismos que el estado de derecho ofrece a la CEE y el gobierno español, legislando para proteger a los ciudadanos de estos mercaderes especuladores financieros y, por supuesto, no acometer reformas que supongan recortes sociales ya alcanzados.

Antes de remitir este artículo, he leído el publicado por mi gran amigo Javier Gil y, voy a tratar desde mi punto de vista, aclarar por qué España se echa en brazos de derecha. Javier, como tú sabes, la gente de izquierdas es mas honrada, autocrítica y exigente con sus representantes políticos. Existe un porcentaje de votantes del PSOE que, cuando entiende que su partido vira hacía la derecha, le castiga en las urnas con la abstención o el voto en blanco. Al contrario que ocurre con el 99 por ciento de la gente de derechas y extrema derecha que son los votantes del PP, que realizan un acto de fe y, siempre les votan independientemente de las políticas que lleven a cabo. Convéncete, Javier.

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