miércoles, 20 de abril de 2011

La constante deriva de José María Aznar

Javier Gil

Reconozco que, a pesar de no coincidir en nada, ni en el fondo ni en las formas, con el ex presidente Aznar, me gustaría que, más pronto que tarde, acabara con su, para mí, manifiesta deriva en lo que se ha convertido su vida pública desde que dejó la presidencia del Gobierno de España.
Y lo deseo por varias razones, la más importante, es el papel que lleva años desarrollando desde que en, el ya lejano año de 2004, dejara el gobierno, y sin más preámbulos se volcara a dar charlas en distintas universidades americanas, en las que el denominador común, ha sido su deleznable inglés y sus continuos y reiterados ataques al Estado español.
Seguramente será el único caso en el mundo donde un ex presidente, se dedique casi en exclusiva, a hablar mal de su país y a poner de manifiesto públicamente las supuestas debilidades que, a su juicio, el mismo país que presidió durante ocho años, tiene.
Nunca le consideré muy inteligente, pero tampoco nunca pensé que pudiera ser tan torpe. ¿A quién o quienes beneficia las afirmaciones, sobre las dificultades que tiene el Reino de España para devolver la deuda?, a ¿quién o quienes beneficia decir que nuestro país se encuentra, más o menos, en suspensión de pagos, y hacerlo de modo público, aunque su resonancia sea menor de la que él mismo cree?, al ¿Sr. Rajoy?, que el próximo año, si llegase a ganar las elecciones, deberá de convencer a todos que lo que decía su mentor, no era del todo cierto, pues en caso contrario, mal lo tendría para conseguir crédito y el prestigio mínimo en el orden internacional.
Simplemente, para perjudicar al PSOE se justifica su conducta, penalizandole para si volviera a ganar, obligarle a realizar un doble esfuerzo para ser creíble y tratar de enderezar la situación, a pesar de sus reiteradas manifestaciones en contra.
Sr. Aznar, de verdad, ni su voz es escuchada por tanta gente como usted cree en el mundo, ni sus comentarios son tomados en serio por tantos como piensa, últimamente ni siquiera en nuestro país, cada día menos. Realmente, ya no le toman en serio ni muchos de los votantes del PP.
Reconozco que para usted sea una fuente muy importante de ingresos, pero ¿le merece realmente la pena?, piense que la ciudadanía no es idiota, al menos no lo son todos los ciudadanos, y cada vez creen menos en Vd., se lo aseguro. Ni siquiera en su partido, metidos como están en la faena de ganar las próximas elecciones, les cuesta aceptar que, un día sí y otro también, Vd. se dedique a poner palos en la rueda.
¡Reflexione Sr. Aznar!, siempre he dudado de su patriotismo, siempre le he considerado, con todos los respetos, un simple y puro oportunista, que estuvo en el lugar oportuno y en el momento oportuno, pero si le queda un poco de sentido común, reconduzca su modo de actuar y no tire más piedras sobre su propio tejado.

No hay comentarios:

Publicar un comentario