lunes, 21 de marzo de 2011

Moratalaz Viejo

Joaquín Gil Gutiérrez

Nací un 11 de mayo del año 1954, en el seno de una familia modesta. Mi nacimiento se produce en la casa de mis padres, hecho relativamente común en esa época, en un barrio de casas bajas y chabolas, que se llamaba Moratalaz Viejo o barrio de las Latas, en esos tiempos en las afueras de Madrid. Éramos, bueno seguimos siendo, cuatro hermanos, uno mayor que yo y dos hermanas menores repetidas, es decir gemelas. Desde la distancia de aquellos tiempos, me queda el recuerdo de haber disfrutado de una niñez, adolescencia y juventud aparentemente normales, habida cuenta de los tiempos a los que nos estamos refiriendo. Sin embargo, en esa época se desarrollaron algunos acontecimientos que, lejos de ampararme y justificarme en esa situación social difícil, me han servido de acicate para mi desarrollo personal y humano.

Un día, por ejemplo, cuando estudiaba primero de bachiller, en un colegio público, en Moratalaz Nuevo, cuando yo contaba 10 años, aproximadamente, oigo decir a un niño que se dirigía a otro, refiriéndose a mí, no te sientes en el pupitre de ese, porque vive en Moratalaz Viejo. Seguramente, sus padres le habrían inculcado que por vivir en ese barrio éramos de una clase social más baja.

En la época que me estoy refiriendo, seguramente habrá gente de mi generación que recuerde, sobre todo en las familias modestas, tus padres te compraban un par de zapatos, casi seguro en Segarra, en la calle de la Montera, que te tenían que durar todo el curso sí o sí. Te creciera el pié demasiado rápido o tuvieses la mala suerte de que se rompiesen. Cuando contaba con las edad de 13 o 14 años, y comienzas a tontear con las niñas, como el barrio no estaba urbanizado, cuando llovía, era un autentico barrizal, subíamos a Moratalaz Nuevo, con otros zapatos más antiguos, que después dejábamos escondidos en las cambroneras para recogerlos a la vuelta que, cambiábamos por otros más nuevos, para no dejar rastro de donde proveníamos. Si a las niñas le contabas de primeras donde vivías, estabas listo para mantener si quiera una mínima conversación.

Y por último, como se dice vulgarmente, había que arrimar el hombro, porque el sueldo de mi padre se quedaba corto, a los 14 años empecé a trabajar de botones, privándome prematuramente, del derecho fundamental, a lo que hoy denominamos la educación integral de la persona.

Con esta concatenación de circunstancia, junto a un sentido muy profundo de la equidad y la justicia, se estaba gestando en mí, el denominado giro lingüístico, un chaval de izquierdas, a la fuerza, por “OBLIGACION”.

Hoy, con casi 57 años después, en lo que se refiere a mi vida personal, tengo una pareja que da sentido a mi vida, una hija, que entre otras virtudes, es la responsabilidad personificada que, además, me ha dado un nieto, un niño encantador que rezuma felicidad por los cuatro costados.

En edad madura, con mucho esfuerzo, debido a la falta de una base, al tener que abandonar los estudios a edad tan temprana, obtengo la diplomatura de Derecho en la Universidad a Distancia, teniendo aprobadas alguna asignaturas de cuarto y quinto curso, que algún día retomaré, para poder obtener la licenciatura. En el ámbito profesional, actualmente desempeño mi trabajo en una empresa pública, con una estabilidad laboral, sintiéndome respetado profesionalmente, por el que obtengo una remuneración media-alta.

Con este escenario se podría haber producido un fenómeno que, sobre todo lo he constatado en la Comunidad de Madrid, que las personas dan un giro a la derecha, en definitiva, se hacen más conservadoras cuando disfrutan de una cierta estabilidad y cuatro perras mal contadas en el bolsillo. Nadas más lejos de la realidad, he pasado de ser una persona de izquierdas por obligación a una persona de izquierdas por CONVICCION. Ser de izquierdas, progresista, es un “modus vivendi”, que está muy por encima de cualquier condición o situación social.

Desde este foro hago un llamamiento a las personas de izquierdas, progresistas, razonables y gente de bien, para que, masivamente, a pesar de la que está cayendo, el día 22 de mayo acudamos a votar en las elecciones Municipales y Autonómicas. No podemos permitir que esta derecha que abraza a la extrema derecha, que es esquizofrénica, de pensamiento único, crispante; pueda dirigir nuestros destinos políticos con el consiguiente peligro cierto, y el riesgo de la pérdida de nuestro régimen de libertades.

Buenas noches y buena suerte.

3 comentarios:

  1. Me ha encantado tu articulo, querido Joaquín, rezuma humanidad y una alta calidad humana.
    Yo que más o menos tengo tu edad, he pasado de ser de derechas por OBLIGACIÓN, a ser de izquierads por CONVICCIÓN, y que bién me encuentro....
    Por favor vayamos todos el dia 22 a votar, no dejemos que otros decidan por nosotros

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  2. Bueno, yo no nací en el barrio de la latas pero viví cuatro años y para mí fue la mejor experiencia de mi vida, de los 9 a los 13, sueño muchos días con el barrio, una pena que haya desaparecido. Un día un amigo se compró una casa en Moratalaz (nuevo) y cual fue mi sorpresa cuando desde su balcón se veía un trocito del barrio: las pilillas, que alegría me dio. Aún recuerdo los partidos de fútbol que se jugaban en el campo frente a la huerta del tío pipa, yo fue a la escuela pública que estaba frente al aserradero, el bachillerato lo hice en un colegio en moratalaz nuevo, nunca sentí ningún tipo de discriminación, también tonteábamos con chicas de la colonia ferroviaria sin ningún rechazo, el único que no nos dejaba entrar, si llevábamos las “catiuscas” sucias de barro por pasar por el arroyo abroñigal, era el portero de los cines del puente Vallecas. Ha veces me acerco por el pinar de la elipa para dar una vuelta y ver el estadio de béisbol, que yo vi como se construyó por los yankis aprovechando un incendio en el pinar, hoy pienso que fue provocado, esas cosas se hacían y se hace hoy. Hoy soy médico y tengo cinco hijos ya mayores y les cuento batallitas del barrio las latas, los campos de cereales, la huertas robando higos y fruta (casi siempre verde), cazando pájaros con ballestas, escarbando en las montañas de basura del puente para descubrir pequeños tesoros: juguetes rotos, así como en los patios de los que iban a la “busca”, el tren de pasaba a diario bordeando el barrio, la camioneta que tre llevaba al centro,….tengo un recuerdo nítido y claro de todo el barrio y de mis amigos aún hoy que tengo 59 años. En ese barrio fui feliz.

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  3. Yo tengo menos edad, pero mis padres y mis hermanos mayores vivieron en el barrio de las latas y despues en las casa prefabricadas que habia al lado de la piscina de la elipa,(en esa epoca ya habia nacido yo) y he de decirte que no solo es tu epoca se marginaba a la gente según en la zona que vivia. Yo fuí a un colegio publico de Moratalaz y los niños no se arrimaban a mi por que vivia en una casa de lata como ellos decian.
    Pero lo que no saben ellos es que en esas casas de lata pasé los mejores momentos de mi vida y cambiaria ahora mismo el piso que tengo en una buena zona de Madrid por volver a mi casita baja donde todos los vecinos nos ayudabamos y nadie era mas que nadie.

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