lunes, 21 de febrero de 2011

La solidez de Tomás Gómez

Eduardo Sotillos

Este artículo ha sido publicado en el www.elplural.com, el 21/2/2011

Alguien tiene que decirlo alguna vez. Y me apetece hacerlo a mí, desde la libertad mental que me proporciona, como ya había advertido ante la incredulidad de tantos, haber acompañado el esfuerzo de Tomás Gómez durante una auténtica travesía del desierto, y estar dispuesto a dar un paso atrás cuando es preciso que gente con mayor capacidad, incluida la física imprescindible, se enfrente al reto de administrar el 22 de mayo. Me apetece decir que el secretario general del PSM es un político de cuerpo entero al que nadie ha regalado nada. Por el contrario, su carrera ha sido una constante prueba de obstáculos, incomprensibles para mí, a pesar de una cierta experiencia política anterior que debiera haberme curado de espanto.

Pocas biografías políticas podrán exhibir un currículum tan rico en exámenes democráticos .Para ser candidato a alcalde de Parla, para ganar las elecciones y batir records, para ganar la confianza de sus compañeros en sucesivos congresos…y para conquistar la candidatura a la Comunidad, frente a tirios y troyanos.

Tomás posee una energía interior que desconcierta a quienes le valoran en función de viejas y manoseadas claves. No le han querido creer cuando ha proclamado hasta el aburrimiento que no iba a dimitir en su empeño de reconquistar Madrid para la izquierda. Ni siquiera cuando predicaba su convicción de que podía ganar las primarias y que no sucumbiría a cualquier tentación que le apartara de ese objetivo.

El domingo 20 de febrero, de nuevo todo el ruido producido y engrandecido en torno al siempre complicado proceso de elaboración de listas electorales se ha convertido en nada tras la votación del órgano máximo entre congresos, el Comité Regional. El respaldo a las propuestas de la Ejecutiva ha sido abrumadoramente mayoritario. Nadie debería tener derecho, a partir de ahora, a poner dificultades al proyecto colectivo, discutido hasta la saciedad.

Los socialistas madrileños tenemos la responsabilidad de romper de una vez por todas con la imagen que se intenta proyectar de que somos una rémora, un grupo incontrolable de ambiciones y rencillas. Es verdad que el PSM, antes la FSM, integra fuertes personalidades con criterio propio, difícilmente “domesticables”. Pero también es cierto que esa riqueza crítica resulta estimulante en unos tiempos de exagerada mediocridad dominada por la potencia de unos contados líderes. Una sociedad dinámica, como es la madrileña, tendría que sentirse más identificada con ese modelo que con el cerrado ejercicio del poder del PP, donde el dedo de Esperanza Aguirre controla hasta los pensamientos.

No confundamos, sin embargo, autoridad con autoritarismo. Tomás Gómez ha conquistado la autoridad gracias a haber sabido ser flexible en todo aquello que no suponía traicionar sus más profundas convicciones y a anteponer los objetivos colectivos a la supuesta comodidad personal.

Le quedan pocas semanas para explicar a los madrileños, ya sin interferencias, el diseño global de un programa de gobierno que no se ha de improvisar porque se viene trabajando en él durante años. Cientos de personas han dejado su huella anónima en las propuestas sobre sanidad, educación, empleo, servicios sociales o medio ambiente.

La inmensa mayoría de esos ciudadanos, militantes o no, han colaborado con sus ideas, con su tiempo, sin esperar aparecer en ninguna lista. Convocados por la tenacidad y el ejemplo de un político que ha antepuesto siempre el trabajo callado al relumbrón de una foto sin contenido. Solo falta que siga siendo cierta su apuesta: “ las encuestas están para darles la vuelta”. Después de lo visto, Gómez es capaz de conseguirlo. Vamos a intentarlo.

Eduardo Sotillos es periodista y secretario de Comunicación y Estrategia del PSM


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