viernes, 11 de febrero de 2011

El Sr. Vinagre tiene la palabra

Baudilio Cavadas Gormaz

Ayer, se celebró finalmente la asamblea para aprobación de listas y proposición de candidatos a la asamblea en la Agrupación Socialista de Chamartín. Cómo cuestión previa se debatió si había lugar a votación, toda vez que las listas al Ayuntamiento, dada la dificultad de las partes para entenderse, habían sido devueltas a los órganos del partido.

El presidente de la asamblea recurrió a los servicios del Sr. Vinagre, secretario de organización, quien, fiel a la consigna recibida por la Secretaría de Organización del PSM, ocupada por Trinidad Rollan, nos abrumó con toda suerte de enredo normativo. En suma, saltándose el hecho de que la asamblea es soberana, defendió el porqué debía procederse a votación. Pero se diga lo que se diga, el meollo del asunto no es otro sino votar una lista que ni siquiera ha cumplido el requisito previo de obtener la conformidad de las partes. En definitiva y, a modo de conclusión, todos nos hemos quedado muy contentos votando algo que todavía no existe o sólo existe para el papel y una de las partes.

La asamblea continuó y los distintos compañeros tomaron la palabra para defender lo que correspondía en cada caso. A mi particularmente me resulta muy desagradable hablar de una lista en la que hay compañeros a los que profeso algún afecto, pero tampoco me pongo en la tesis de uno, poco de fiar, que desde hace tiempo ha adoptado el cinismo como estrategia de comportamiento, y que dijo que cualquier lista presentada por el partido es buena, y que siempre hay que votarla para que en los medios de comunicación no observen resquicios. En fin, suprimamos las asambleas y las votaciones.

El secretario general, Teófilo Vidal, defendió la candidatura y, en cierto modo, justificó la misma posición del anterior, porque, en su criterio, en tres ocasiones había ocupado puestos de relleno y nunca se había quejado. Dijo también, lo cual es mucho decir, que la actual lista era buena porque estaban bien representadas las Agrupaciones, pues seis secretarios generales ocupaban puestos destacados. En fin, lo que parece obvio es que los lideres orgánicos, esto que denominamos aparato, han ocupado los puestos de ventaja y que los líderes sociales han desaparecido de nuestro muestrario. ¿Veremos cómo resulta el experimento? En todo caso, yo creo que el hecho de que Teófilo Vidal haya ocupado hasta ahora únicamente puestos de relleno se debe a varias causas: la primera, obviamente, es que este partido desde hace más de veinte años no rasca bola y por tanto casi cualquier puesto resulta de relleno; la segunda, el hecho de ser hombre en plena ola igualitaria mujer-hombre. También hay otras, pero es la vida misma. Pues bien, y para que conste en acta, el compañero Teófilo, una vez que se ha optado por componer la lista a partir de líderes orgánicos, se merece ir en puestos destacados. Y, como si se dice una cosa no conviene decir también la contraria, porque eso sería cinismo, y me parecería al sujeto que he mencionado con anterioridad, entiendo que Cabaco sobra.

Posteriormente se produjo la presentación de candidatos y, esta vez sí, hubo cierta moderación, por lo que resultó algo más creíble. Aunque insisto en la necesidad de que los nombres propuestos sean votados, de modo que lleguen a los órganos del partido aquellos que ostenten un mínimo de representación. Por cierto, que en estas, el compañero Vinagre obtuvo varias nominaciones: en una se dijo incluso que se le presentaba porque era un gran amigo. En fin, yo también presenté a dos amigos, pero lo hice como si no los conociera.

Por último y, antes del cierre, algunos presentaron una impugnación a la mesa, lo que desencadenó una nueva exhibición de trogloditismo político. En definitiva, tras el rifi-rafe de si era el momento procesal, el presidente de la asamblea solicitó de nuevo la presencia del Sr. Vinagre y lo hizo así: “el Sr. Vinagre tiene la palabra”. Yo en esas, me temí lo peor y, le entendí que de nuevo refería ciertos artificios sobre las impugnaciones: que si al día siguiente en Callao, que si………… En consecuencia la mesa se negó a coger cualquier papel, tal y como pedían los impugnantes, como si el recogerlo o no quitara o añadiera legitimidad al acto de impugnar. Verdaderamente, tanto en este acto como en la discusión previa sobre el procedimiento, dónde se debió optar por la votación de los militantes presentes en la asamblea para conocer su opinión sobre “si había o no lugar”, faltó cintura política. Y más aún teniendo en cuenta que dicha votación hubiera sido ganada por los partidarios del sí. ¡Mal augurio para la necesaria reconciliación!.

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