miércoles, 26 de enero de 2011

Las cajas de ahorro, el rescate responsable

Antonio Miguel Carmona

Este artículo ha sido publicado en El análisis de www.elplural.com, el día 25/1/2011


Las instituciones financieras, unos gigantes con pies de barro por culpa de la exposición al mercado inmobiliario

El Gobierno de la Nación ha apostado por financiar a aquellas instituciones financieras españolas que tengan problemas de liquidez, pero, esta vez, garantizando el control a través de un proceso de nacionalización que posteriormente se convierte en una bancarización y privatización no exenta de riesgos.

Se presentan en las instituciones financieras españolas dos problemas cuyo cocktail sólo puede redundar en un efecto indeseado sobre todas ellas. Por un lado el bloqueo del mercado de capitales a nivel internacional y, más internamente, la enorme exposición a un mercado inmobiliario en el que los créditos al promotor se transforman en insolventes y cuyos precios a la baja no garantizan las hipotecas otorgadas con alegría.

Con el agua al cuello
De esta manera, para que todos nos entiendan, las instituciones financieras españolas le pidieron prestado a otros bancos (el mercado de capitales) y financiaron miles de pisos que en estos momentos no se venden. Llegan los vencimientos y han de devolver a los acreedores aquello que recibieron, pero, al no recibir a su vez la liquidez de las inmobiliarias a las que prestaron, podrían en el peor de los casos suspender el pago a los bancos internacionales. Por ejemplo, tienen que devolver 10 y sólo les entra 2. En condiciones normales los mercados de capitales refinanciarían, pero, ay, en estos momentos se encuentran cerrados.

Morosidad o daciones en pago
Los bancos y cajas españoles tienen una cobertura de riesgo elevada, lo cual es bueno, y una morosidad menor a la de muchos países, lo cual es falso. ¿Falso? Una mancha en el expediente, la sobreexposición al mercado inmobiliario. Mancha que no se refleja en los índices de morosidad, sino que reciben los pisos en daciones en pago transformándose los bancos y cajas españolas en auténticas agencias inmobiliarias. Es una forma de ocultar en el activo una morosidad encubierta.

¿De cuánto dinero estamos hablando?
Moody´s señaló que las instituciones financieras españolas necesitan entre 17.000 y 89.000 millones de euros (con un margen así es difícil equivocarse). El Gobierno de la Nación señala que estamos hablando de una cantidad que ronda los 20.000 millones de euros. Una cifra que se daría a través del Banco de España. El mecanismo del FROB desatascaría esta falta de liquidez. Hay que recordar que no se trata de dinero de presupuesto, no es dinero-gasto, sino dinero-financiación.

¿Cuál es la verdadera exposición al mercado inmobiliario?
La cartera crediticia total del sistema financiero español asciende a 1,8 billones de euros, de los cuales 154.000 millones de euros es Deuda Soberana española (aproximadamente), 86.000 Deuda portuguesa y 47.000 Deuda italiana. Pero, lo relevante es que la exposición al mercado inmobiliario de las instituciones financieras españolas, empero, hay que cifrarla en 445.000 millones de euros, una cantidad que convierte a las entidades teóricamente más solventes del mundo en gigantes con los pies de barro.

Cajas o bancos
Sería conveniente, por cierto, generar la menor presión posible a las cajas de ahorro. Me refiero que, todo hay que decirlo, las cajas y los bancos españoles poseen una Deuda Soberana del Estado que asciende a la cantidad reseñada.

El nivel de recursos propios de las cajas es mayor que el de los bancos. Entonces, ¿cuál es el problema? Que esta virtud es compensada por una mayor exposición de las cajas al mercado inmobiliario. A las cajas de ahorro, en mayor medida, se les ha ido la mano a este respecto.

¿Qué hacer?
La idea de todos los países del mundo, ante la crisis de demanda que provoca morosidad (o daciones en pago), y el cierre de la oferta crediticia, ambas funcionando como una soga al cuello de las instituciones financieras internacionales, ha sido la de impulsar la financiación de las entidades. De esta forma, ante la previsible en su día caída de Bank of America, el Gobierno de Estados Unidos se hizo con el banco, inyectando liquidez por importe de 138.000 millones de dólares. De la misma forma se operó con el CitiBank, o, en el Reino Unido con el Royal Bank of Scottland, entre otros muchos ejemplos.

Españoles al rescate
El Gobierno ha calculado en 20.000 millones de euros las necesidades de liquidez que irán a parar, especialmente, a aquellas cajas o bancos que menos recursos propios tengan. De esta manera se obligará a muchos a aumentar los recursos propios con el fin de intentar evitar entrar a financiar desde la Administración Pública.

Primer paso: core-capital
A las entidades con problemas se les exigirá aumentar su core-capital hasta el 8%. ¿Qué es el core-capital? Los recursos propios, es decir, el capital más las reservas. A partir de ahí se aprobaría una financiación por parte del FROB. Se trataría de dinero prestado, es decir, en condiciones de mercado, de tal manera que en modo alguno es dinero del contribuyente, para entendernos. Esta forma de actuar garantiza que no aumenta el déficit público y que el Banco de España se comporta como un banco capital para el resto de bancos.

Bancarización y nacionalización
Pero la financiación -especialmente a las cajas incapaces de alcanzar ese ratio de core-capital-, se haría obligándolas a emitir acciones, de tal manera que estarían convirtiéndose en bancos. Esas acciones estarían a disposición del sector público a cambio del capital necesario, por lo que estamos hablando en principio de una nacionalización.

Lo urgente
Lo urgente se habría logrado: inyectar liquidez con un mayor control público. De esta manera las entidades verían bajar el nivel del agua al cuello y alcanzarían a devolver, por ejemplo, los vencimientos. La solvencia en los mercados de capitales se recuperaría y el sistema, en principio, volvería a fluir.

Privatización definitiva
El 50% del sector público empresarial español es (era) público: las cajas de ahorro. Ahora, unas, las sanas, a través de las cuotas participativas ven entrar a los bancos y por lo tanto a su privatización por la recepción de capital con derechos políticos. Las insanas, por su lado, pasarán a formar parte del mercado: en un proceso de financiación, nacionalización, privatización, acabarán siendo privadas.

Sin sector público financiero
España, paulatinamente, se iría quedando sin sector público financiero. Las cajas dejarían de financiar (si es que últimamente lo hacían) aquellas partes del sistema financiero que por riesgo o tiempo no financiaba el sector privado. Los bancos te prestan un paraguas cuando hace sol y te lo quitan cuando llueve.

La necesidad de un sector público empresarial
Hay partes de la estructura económica que el sector privado financiero es incapaz de financiar. El nuevo emprendimiento, determinadas exportaciones, gran parte de la innovación tecnológica, determinados activos de algunas familias, los nuevos yacimientos de empleo, la economía verde, en gran medida el crecimiento a largo plazo. A pesar de que por urgencia la medida es importante, deberíamos cuidarnos de poder financiar a aquellas partes de la estructura a las que no llega la banca privada. Es ahí donde una prudente y solvente banca pública garantizaría en parte cubrir las necesidades e, incluso, optimizar el mercado.

Antonio Miguel Carmona es profesor de Economía y secretario de Economía del PSM-PSOE

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