domingo, 16 de enero de 2011

La deuda pública y los agoreros de las tinieblas


Antonio Miguel Carmona


Este artículo ha sido publicado en http://www.elplural.com/, el día 14/1/2011

Qué mala es la época en la que los políticos intentan ser importantes antes que útiles. Qué tipo de conservadores podemos tener en nuestra nación que, dándoles igual las buenas noticias que se suceden sobre la Deuda española, se convierten en voceros de las (falsas) malas noticias con la esperanza de desgastar al Gobierno y, cuanto antes, tomar el poder político. Para estos agoreros de las tinieblas la política es colocar la diana por donde pasa la flecha.

Se les acaba el “cuanto peor… mejor”. Se les acaba. Porque, si bien este jueves el Tesoro pensaba colocar entre 2.000 y 3.000 millones en forma de bonos a cinco años para financiar las arcas públicas, ha obtenido exactamente 2.999,8 millones de euros. No necesitamos más en esta colocación porque, ciertamente, las peticiones, atención, han ascendido a 6.308 millones de euros que no hemos podido atender. La reacción ha sido inmediata: el Ibex se ha disparado, el diferencial con el bono alemán se ha reducido y los agoreros de las tinieblas, la derecha española, ha enmudecido.

El día del Juicio Final
Un silencio que comenzó a presentarse cuando el martes, el día del Juicio Final para algunos, Grecia colocó 1.950 millones de euros, y, sobre todo, cuando el mismísimo miércoles Portugal logró colocar -incluso en mejores condiciones-, 1.249 millones de euros. Es verdad que no existe Europa, es cierto que la agresividad de comprar Deuda Pública con masa monetaria que han demostrado el gobernador del Banco de Inglaterra, Mervyn King, y el presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, no la ha tenido el Banco Central Europeo; Europa no existe para los conservadores alemanes que tanta influencia tienen en el BCE (Axel Weber), pero, a pesar de eso, se va imponiendo el sentido común de las naciones y la prudencia (salvo en España) de las respectivas oposiciones a los gobiernos nacionales.

El problema son los bancos
Entre todos hemos llenado el mundo de Deuda. El colapso de liquidez en los mercados internacionales, el derrumbe de la demanda, hizo que las naciones dispararan sus déficits públicos que han financiado con emisiones de Deuda. El problema de España, sin embargo, no es la Deuda Pública, sino la deuda privada: la enorme cantidad de crédito que suministraron los bancos con el fin de comprar inmuebles que en estos momentos, en no pocos casos, permanecen vacíos.

En un mundo en el que las expectativas y la confianza representan la base fundamental de la solvencia y la fiabilidad, cualquier declaración, en función de la relevancia que tenga el responsable político o financiero, es susceptible de generar desconfianza o, incluso, pánico.

Hacer los deberes
Debemos seguir haciendo los deberes. No debemos emitir más Deuda porque la pagamos mucho más cara: hoy un punto más que la anterior subasta. Nuestro problema es la deuda privada y el crecimiento. Debemos seguir poniendo los pilares que sustenten nuestra expansión futura, tal como recomienda el Banco Mundial, entre otros motivos para poder respaldar la Deuda y mejorar nuestro bienestar.

Los periodistas y los no-periodistas
No hay buenos y malos periodistas, hay periodistas y no-periodistas; entre estos últimos destaco a aquellos que atienden antes a posiciones sectarias o interesadas dándoles igual la veracidad y la lealtad a su propio país (espero que nadie se dé por aludido). ¿Cómo es posible? Porque el que redacta no es periodista. Como el político, más preocupado en maximizar su posición política a la de atender a los intereses generales. Además, ¿se han fijado?, los agoreros de las tinieblas no sólo son más desleales y mucho más interesados, son, sobre todo, mucho más feos.

Antonio Miguel Carmona es profesor de Economía y secretario de Economía del PSM-PSOE

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