jueves, 27 de enero de 2011

El pequeño empresario y el empleo


Javier Gil

Nadie tiene dudas que, salvo excepciones, tradicionalmente la actividad de panadería, pastelería artesana (en el sentido real del término), han sido siempre labores desarrolladas por las conocidas como 'pymes' (pequeñas y medianas empresas). Además, tratándose de una actividad reñida, por pura filosofía, con las grandes empresas, las cadenas de producción, la robotización....y todo aquello que no sea hacer las cosas como deben hacerse, está desterrado. Siempre se han llevado a cabo en pequeños obradores, tahonas, pequeñas empresas, de no más de 15 asalariados, como media.
Por ello, y como parece que lo anterior no admite duda, nos encontramos, junto a las dificultades históricas que el pequeño y mediano empresario siempre han padecido, los mismos problemas, al que ahora se le añaden los propios de la larga crisis que padecemos.
Partiendo de la base que las conocidas como pymes, han sido las empresas que más empleo han destruido, en los últimos dos largos años que venimos sufriendo de crisis. Y, como no parece que, a corto plazo vaya a variar mucho; pues el crédito es inexistente (los bancos son así), al menos en España, como dice el ilustre profesor de economía Antonio Miguel Carmona, los bancos: "Nos ponen el paraguas cuando hace sol, y nos lo quitan cuando llueve", y sin crédito, todos lo sabemos, no hay emprendedor que pueda llevar a cabo sus iniciativas, por mucho que se empeñe.
Si además, resulta que según Doing Business Index del Banco Mundial, nos indica que, en España, sólo el 5,7 %, piensan emprender en los próximos tres años, frente al 14 %, en los EEUU, y hasta el 41 %, en un país emergente como Argentina. Las expectativas no son muy halagüeñas. Por otra parte, parece también que entre nuestros universitarios, sólo una minoría, tienen previsto ser empresarios en el futuro, frente a la gran mayoría que pretenden trabajar por cuenta ajena, cuando terminen sus estudios.
El empleo no lo generan, como sabemos, los ricos, los acaudalados, que suelen normalmente vivir de rentas, incluso hasta agotarlas, dejando pobres, si cabe, y sin ningún pudor a las siguientes generaciones. La riqueza la generan de siempre, los emprendedores, generalmente pobres (nuestro país tiene claros y manifiestos ejemplos de ello), y es a quién lógicamente hay que apoyar, con todo tipo de medidas, y sobre todo con liquidez, con crédito, y con la máximas facilidades de nuestras Administraciones Públicas. Siempre será socialmente más útil, dar crédito, a un pequeño empresario, para montar una pequeña panadería, pastelería...etc, que creará, sin duda, 5 ó 6 puestos de trabajo, que para comprar un Ferrari, por poner un ejemplo. Claro entonces: "España iba bien", que no se le caía de la boca al anterior Presidente del Gobierno, y las cigarras hacían su agosto, pero este país, al menos yo lo creo, es un país de hormigas, así lo aprendí de mis padres.
Mientras que nuestra sociedad, en su conjunto, no sea consciente de ello, las sucesivas crisis nos acompañarán irremediablemente, cuando corresponda el ciclo, y saldremos de ellas de los últimos, como siempre. No quiero dejar una impresión negativa de la situación futura a corto plazo, pues estoy convencido, que se ha tocado fondo, y este año será mejor. Sí insisto en lo anterior, o tomamos conciencia de lo que somos o repetiremos el error, una y otra vez, sin ninguna duda.

Este artículo se publicó en www.hornoparabollosypan.con, el 14 de enero de 2011

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