martes, 14 de diciembre de 2010

"Wikileaks" o la duda Hamleriana



Juan Muñoz Mansilla

Será porque tengo ya algo más de cinco décadas, de las cuales casi cuatro vividas con constantes preocupaciones políticas y sociales, pero a mí toda esta movida mediática de “Wikileaks” no me acaba de sonar del todo bien.

Veréis, justo en el momento en que atravesamos la más intensa crisis económica y social, después de la segunda guerra mundial, y en un momento en que “los mercados”, las élites económicas y los especuladores tratan de debilitar aun más a los estados y a sus representantes políticos con el objetivo de hacerse más inmensamente ricos, resulta que aparece este extraño y obscuro Robin Hood informativo.

Es decir que ahora que la política está débil, aparecen los caimanes para hacerse con la presa y además tienen una gran ayuda ¿involuntaria? de parte de filtraciones que afean la conducta de los grandes estados y de sus gobernantes.

Me gustaría que las filtraciones que aparecieran, también tuvieran que ver con los que de verdad gobiernan el mundo desde la sombra del dinero. ¿Es que acaso las grandes corporaciones económicas y entidades financieras globales no tienen secretos? ¿Acaso estos “caimanes” tienen mejores medidas de seguridad que los servicios secretos de los estados más importantes del mundo?

Estoy absolutamente convencido de que los secretos que ocultan las decisiones económicas y financieras globales, son mucho más jugosos y determinantes para la vida de los ciudadanos que saber qué opinión tiene la embajada de EE.UU. sobre el Vaticano que, dicho sea de paso, nos “descubre” que es un poder cerrado y arcaico.

Estoy a favor de la libertad de prensa, por la que he luchado al igual que por las demás libertades, durante la dictadura franquista y después, pero considero que la libertad de pensamiento es por lo menos igual de importante y no se merece que nadie, en nombre de nada, intente acallarla bajo pena de excomunión social si no vas con la corriente mediática dominante en cada momento.

No me gustaría que pensarais que me encuentro en pleno delirio paranoico si os digo que me suena, todo esto de “Wikileaks”, algo raro. No sabemos bien de donde surge, por quien está financiado, qué hilos mueven todo el escenario y, sobre todo, me sugiere la pregunta de: ¿a quien beneficia? A la inmensa mayoría de los ciudadanos no creo que les mejore su vida saber la opinión de algún embajador sobre no sé que personaje nacional o internacional, pero entre tanto ruido mediático ¿no se está deteriorando la imagen general de la política y los políticos?

Cuando los ciudadanos dejen de confiar plenamente en los políticos, es posible que los estados ya no tengan fuerza suficiente para hacer leyes que controlen los flujos incontrolados y especulativos de capitales a nivel mundial. Pero resulta que si alguien puede poner limites a la especulación mundial que arruina países y personas son los estados, gobernados por políticos democráticos.

La política y los políticos tienen sus fortalezas y debilidades como todas las personas y las instituciones que nos ayudan a convivir, pero solamente con la política democrática orientada a objetivos sociales es posible tomar decisiones que beneficien a la mayoría y que controlen la codicia de las élites económicas.

Os confieso que estoy confundido, no se si tengo que ir al psiquiatra para que me trate mi posible brote paranoico o intentar propagar mis delirios en los medios de comunicación que aún crean en la libertad de pensamiento. De momento he optado por esto último, para lo otro siempre hay tiempo.

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