miércoles, 8 de diciembre de 2010

"Los ochentas son nuestros"

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Antonio Miguel Carmona


El presente artículo se ha publicado el pasado día 06/12/2010, en www.elplural.com


Acabo de llegar a casa tras asistir al abarrotado estreno de la obra de Ana Diosdado y Antonio del Real, "Los ochenta son nuestros". Frente a este ordenador mis pies permanecen aún húmedos por un Madrid lluvioso, por las calles mojadas que me han visto crecer, por este frío invierno e intenso que de nuevo me está devolviendo al arte. Al arte, al teatro y a aquellos años, los ochenta, en los que viví aceleradamente. Ahora estoy delante de esta pantalla fría creyendo que Madrid, mi capital, sabe de teatro cuando es capaz de estrenar una obra como ésta. Hace menos de una hora el teatro Calderón estaba a rebosar y la pieza, en estos tiempos de crisis, ya es a los ojos de todos el éxito de la temporada.


Han pasado muchos años desde que Ana Diosdado, en el frío invierno de 1988, estrenara la obra en aquel Madrid que comenzaba a despedir la década. Esta vez ha habido un toque magistral : la dirección de Antonio del Real. Madrid, sin embargo, es un teatro pero con un reparto deplorable : ojalá este poblachón manchego lleno de subsecretarios fuera reescrito por Ana y dirigido por Antonio. Sería como volver a nacer.

Todo se puede esperar de la pluma de Ana Diosdado. Todo de aquella mano que con tan solo 24 años llegó a ser finalista del premio Planeta con una novela que ella tituló En cualquier lugar, no importa cuando. Han pasado muchas tormentas desde que estrenó su obra Olvida los tambores; han sido muchos los guiones, las novelas, de esta insigne autora que vive con brillo en el pensamiento de aquellos que valoramos saber escribir en un país que apenas lee. Ana ha sido capaz de crear una obra en la que el público sólo lamenta el descanso.

Esta vez Antonio del Real ha sido los ojos que la han dirigido. Una vez, en una librería, le llamé por teléfono -mientras manoseaba un libro sobre los grandes directores de cine-, con el fin de preguntarle qué sentía cuando su nombre llenaba toda una página en las enciclopedias de los mejores. Me costaría trabajo encontrar muchas películas españolas que hayan sido mejor llevadas que El río que nos lleva o La mujer de mi vida. Antonio es valiente, no sólo porque es de Cazorla, sino porque se atreve a producir y a dirigir al mismo tiempo, tal como lo ha hecho en su gran obra, La conjura de El Escorial. Sólo es una cosa mejor que director : amigo.

Si hubiera en España media docena de empresarios valientes que apuesten por el teatro como Antonio Sánchez Moya, nuestro drama y nuestro cine, tendría el lugar que le corresponde. Sin embargo, nuestros políticos -muchos de los cuales lo que más largo han leído ha sido un eslogan-, no creen ni en el teatro, ni en la creación, ni en el valor añadido que supone la interpretación, la dirección o la literatura. No creen en el teatro y de ahí que hagan de su existencia una risa. Sentirse feliz da para escribir una tragedia, sentirse desgraciado para escribir una comedia.

Menos mal que además asistimos a una nueva generación de jóvenes talentos del drama. Es posible que volvamos a tener esperanza en nuestro teatro viendo a jóvenes como Blanca Jara cuya interpretación, inigualable, llena la obra de tesoro. La nueva generación sobre las tablas va más allá de la línea del horizonte de la interpretación en España : Natalia Sánchez, Claudia Molina, Gonzalo Ramos, Borja Voces, Alex Barahona, Juan Luis Peinado o Antonio Hortelano.

Nadie en Madrid se va a perder Los ochenta son nuestros : sería como dejar de leer o de vivir o, sobre todo, de recordar. Qué sentido tiene quedarse aburrido en casa si las tablas nos devuelven a la vida. En tiempos de crisis es otra vez el teatro. Sí... el teatro.


Antonio Miguel Carmona es profesor de Economía y secretario de Economía del PSM-PSOE

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