lunes, 20 de diciembre de 2010

La vida exagerada de Jack Swindler

Antonio Miguel Carmona


Este artículo ha sido publicado en www.elplural.com, el día 18/12/2010


El zumo de naranja reposaba sobre la mesa y los huevos, aún humeantes, esperaban la decisión impertérrita de Jack Swindler de acabar con ellos. La tostada, con ese dorado perfecto que tienen las rebanadas en Nueva York permanecía a la espera de ser untada por mantequilla que el servicio, siempre diligente, le había traído de una de las tiendas más sofisticadas de Queens.

Mister Swindler se había ganado una excelente fama como analista y gestor de uno de los fondos de inversión más importantes de Manhattan. Tras graduarse en Columbia, intentar un postgrado y, sobre todo, hacerse un verdadero hombre de negocios en Salomon Brothers, aprendió en este último lugar a empaquetar y titulizar hipotecas basura y colocarlas en los mercados internacionales como si fueran peras. Heredó entonces de su padre una inmensa fortuna que supo, diligentemente, emplear constituyendo un fondo propio que, ciertamente, no había dejado de tener éxito, no sólo empleando la misma técnica que los hermanos Salomon, sino posicionándose en corto contra la Deuda Soberana de países emergentes.

La reducción del déficit público en España, el establecimiento de severas normas de control y ajuste del gobierno español y el comienzo de una incipiente recuperación habían hecho pensar a Swindler de un comportamiento público eviterno que le había conducido a tomar la decisión de comprar deuda de España, seguro de que, tarde o temprano, el diferencial del empréstito con Alemania iba a verse reducido.

Tras beber medio vaso de zumo de naranja, sobrado de azúcar, y, mientras el servicio, con esos guantes blancos que amortajaban los dedos morenos de la criada, lo volvía a llenar sin apenas mirar a la cara al señor, abría mister Swindler el Wall Street Journal que disciplinadamente tenía reposando tras los huevos pasados por agua.

Le llamó la atención un artículo que tenía que ver con una de las decisiones financieras que estaba tomando esa misma semana: se titulaba What´s wrong with Spain? Aquello que en principio parecía una aporía, lo firmaba un tal José María Aznar, personaje que, en ese momento, Jack no recordaba conocer.

La primera frase del artículo le sorprendió por el ímpetu de su redacción: “España afronta una situación económica crítica”. Sus ojos se abrían, despertándose tras la larga noche, confiando que se tratara de un vano ejercicio de erística, cuando se topó en su lectura lenta con algo así como “los inversores están asignando riesgo de impagos a la Deuda”. Más aún “en lo social” –escribía el autor- “la situación es inquietante”.

Mister Swindler levantó la mirada para recordar a la pluma –la de escribir-, que había redactado esta inquietante colaboración: José María Aznar. En ese momento se dio cuenta que se trataba del expresidente del Gobierno de España, aún en su retina por los encuentros de misoneísmo que había tenido con el presidente Bush Jr. en Prairie Chapen Ranch, Crawford, Texas.

La lectura de Jack Swindler comenzó a dejarle atónito: “El origen de la crisis española es de 2004”. El conocido broker se preguntaba qué sucedió en España en ese año para que nuestro país pudiera ser así de criticado por parte, ni más ni menos, que de su presidente. “Hay que deshacer seis años de fechorías”, señalaba Aznar. Swindler quedaba absorto pensando, entonces, que el Gobierno actual de España, según impetraba su expresidente, podía formar parte de una banda internacional de malhechores.

Arrepintiéndose de su decisión financiera que, según él, había tomado prematuramente, se topó en el ubérrimo texto con una frase de José María Aznar tan demoledora como ilustrativa: “El país (España) está sufriendo la más grave crisis de su historia”. No conocía Swindler, pensó, la historia de España ni la del resto de países de América, así que creyó como auto de fe que efectivamente España estaba sumida en una suerte de guerra civil que quizás los periódicos de Nueva York no reflejaban.

Amanecía en la Gran Manzana, una mañana de diciembre, con un terrible frío atlántico guarecido bajo un cielo gris encapotado que dejaba caer lentamente los primeros copos del invierno.

Antonio Miguel Carmona es profesor de Economía y secretario de Economía del PSM-PSOE

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