jueves, 16 de diciembre de 2010

Escándalo


Antonio Miguel Carmona


Este artículo ha sido publicado en www.elplural.com, el día 13/12/2010


Les cuento a mis alumnos que hay investigaciones económicas mucho más relevantes que saber si la inflación ha repuntado una décima o la bolsa ha caído medio punto. Mientras tanto, llegado este otoño que ahora se aleja, pasó desapercibido el último informe de la FAO a los ojos de todos.

Si acaso nuestra ciencia, les digo, trata de investigar la gestión de recursos escasos para usos alternativos, el gran problema que aún persiste es la pobreza y el hambre en grandes áreas densamente pobladas de la Tierra. Como miembro de la Asociación Española de Africanistas, simple socio y ávido lector, trato de informarme del estado de la situación : me gusta, además, adentrarme por los países del África subsahariana donde encuentro grandes oportunidades para salir de la miseria.

Sabemos que hay 925 millones de personas que sufren hambre en el mundo. Familias, mujeres, hombres y niños, cuya prosperidad futura siquiera existe. Cuyo horizonte pareciera imposible de alcanzar en varias generaciones; cuyas expectativas revolotean en la oscuridad

Cada seis segundos muere un niño por malnutrición : cuenten las horas. Cuenten el tiempo que tardamos los economistas en mirar para otro lado, o los políticos en maximizar su propia posición política. Se nos llena la boca de indignación, también por tan solo varios segundos, y el recorrido informativo de las imágenes de estos niños nos dura el tiempo que recorren nuestros pensamientos hasta el baúl de la desmemoria.

Es lo que Jacques Diouf llama un escándalo. Es un escándalo para los investigadores de la Economía, cuyas últimas tesis doctorales van sobre la producción de armarios al sur de Almendralejo, y, sobre todo, un escándalo para la clase política mundial cuya capacidad de liderazgo es igual al de una ameba.

Peor aún, dos terceras partes del hambre se concentra en tan solo siete países : Bangladesh, China, República Democrática del Congo, Etiopía, India, Indonesia y Pakistán. Podemos seguir revolcándonos en los progresos comerciales de la India y de China, pero estos, más que los pequeños, tienen un gran reto moral relativo a la distribución de la renta.

Las personas extremadamente pobres, aquellos que viven con menos de un dólar al día (han leído bien), son mil millones de seres humanos en el mundo. Un dólar al día. Aún considerando las paridades de poder de compra, ¿qué compra puede hacerse con esta cantidad?

Lo más escandaloso que tiene el propio escándalo es que uno se acostumbra.

Antonio Miguel Carmona es profesor de Economía y secretario de Economía del PSM-PSOE

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