martes, 23 de noviembre de 2010

Por la historia y nuestro necesario compromiso

Javier Gil

Hablando con los jóvenes, (de los que ya escribí el mes pasado en el blog), algo que a mí me interesa, y que siempre que puedo, cuando tengo ocasión, lo hago con la mejor disposición, y sin esfuerzo alguno. Pues sus comentarios, y opiniones, me merecen el mayor de los respetos, y por otra parte, siempre llego a la misma conclusión. Creo, de manera convencida, que tenemos hoy la juventud menos protagonista, desde un punto de vista socio-político, de nuestra reciente historia, tengo la percepción que; sólo el fútbol, las copas, las salidas de fin de semana (eso sí, hasta que amanece, e incluso más), y poco más.....conforman su vida.
Me llama la atención, muy especialmente, el desinterés que muestran muchos jóvenes, la mayoría, por no decir todos, sobre la política, su gestión, su imagen...etc. Y, me preocupa su descreimiento, o como queramos definir dicha actitud.
Si hablamos de la dictadura de Franco, finalizada recientemente, en términos históricos apenas 35 años, ellos lo sitúan, poco más o menos, sucedido en la 'edad de piedra'. Despreciando cualquier referencia a la misma.
Contrasta, curiosamente, con las que me hacían mis mayores, ocasionalmente, sobre la Guerra Civil, a las que yo prestaba la máxima atención y el mayor interés, y que mi avidez por conocer más de la historia, se veía normalmente frustrado, pues a nuestros padres les debía resultar desagradable el recuerdo, y consecuentemente no se reiteraban en el mismo.
Las continuas llamadas, que les realizo, cuando tengo ocasión, sobre la necesidad imperiosa de no olvidar nuestra reciente historia, por aquello, de quién la olvida, puede inexorablemente repetirla, parece hoy carecer de toda importancia. Es más, me sorprende que en en jóvenes, que considero formados, con capacidad, inteligencia y habilidad para desenvolverse en la vida, se desprenda, de inmediato, cierto desprecio, y mucho desdén hacia la clase política, y su acción.
Como creo que nada es casual, y todo es consecuencia de algo, si nuestros jóvenes, manifiestan, por activa o pasiva, dicho desinterés, lo que es manifiesto, es que en algo hemos fallado y seguimos fallando. Es difícil entender que personas jóvenes, supuestamente ávidos de conocer todo lo que les rodea, expertos en nuevas tecnologías, inteligente, como decía, y preparados como nunca en nuestro país. Manifiesten, de manera casi unánime, un absoluto desinterés por la acción política, por sus protagonistas, y por todo lo que ella significa.
Evidentemente, muchos pueden refutar lo que digo, con la afirmación de que no todos son iguales, y que sí hay jóvenes comprometidos en la acción política, de todas las ideologías, y opciones. Pero, quienes afirmen lo anterior, no pueden negar que dichos jóvenes son minoría, e incluso para el resto de los de su edad, son vistos como una rara avis, y considerados como ciertamente extraños, lo que demuestra la excepción, que sostengo.
¿Son tan hábiles que han captado rápidamente, que quiénes mandan hoy, en nuestro mundo, son los mercados y no los gobiernos?, e insistir en esa intención, es totalmente estéril, ¿O, simplemente, se consideran incapaces de forzar cambios, con su necesaria participación, y han tirado la toalla?. Sea como fuere, me preocupa, pues el obligado cambio generacional inexorablemente debe producirse, y salvo que se invente algo nuevo, que no necesite de la participación de los ciudadanos. Más pronto que tarde, deberán asumir las riendas del país, y con el desinterés por la gestión de lo público, y el rechazo a la gestión política, que reiteradamente observo. No quiero imaginarme su resultado, por desgracia la afirmación de que los mercados lo regulan todo, se ha demostrado, ahora más que nunca, la falacia que encierra. Los mercados, lo que regulan son los flujos de ingresos líquidos, y constantes, para los bolsillos de algunos, que normalmente siempre son los mismos, en perjuicio de la inmensa mayoría de ciudadanos. Y, dejar nuestro futuro en sus manos, sería como poner a la zorra a cuidar de las uvas. Hablando del comportamiento de la zorra, con respecto a las uvas, me pregunto: ¿estaremos ante una situación similar?, a las consecuencias que pueden sacarse de la conocida fábula, atribuida a Esopo: "Nunca traslades la culpa a los demás de lo que no eres capaz de alcanzar".

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