lunes, 22 de noviembre de 2010

Los últimos días en la Puerta del Sol

Antonio Miguel Carmona

Este artículo se ha publicado en www.elplural.com, el día 22/11/2010

Todo gobierno tiene determinados gestos cuando ve llegar la hora final de su ciclo político. Muecas que muestran un natural nerviosismo y decisiones que hacen cómplices de la ineficiencia a los cargos públicos que no pueden más que aburrirse ante la falta de un nuevo proyecto político que les sirva de horizonte.

Uno dijo cuando se iba a morir que lo tenía todo atado y bien atado ; otros, más recurrentemente, aceleran determinadas actuaciones mientras sus secretarias o secretarios recogen los papeles y van empaquetando los libros que tan celosamente adornaban el armarito caoba del despacho.

La principal mueca que hace decadente y final a un gobierno son los últimos Presupuestos, fuente inagotable de guiños, insinuaciones y visajes: se trata de la incapacidad manifiesta de controlar el gasto que ya ha envejecido, especialmente el supérfluo e insustancial. Incapacidad sustentada en la acumulación, año a año, de hábitos financieramente onerosos y económicamente ineficientes. El tiempo transforma en tara lo que en un principio era una prebenda.


Como era de esperar, los conservadores españoles –sólo en España llamados liberales-, son capaces de gastar más y peor que los socialdemócratas. El último Presupuesto de la Comunidad de Madrid eleva el endeudamiento de la Administración Regional en 1.435 millones de euros. Esto supone que su Consejo de Gobierno rebasará la cifra de 14.000 millones de euros de deuda contraída: la segunda región de España, tras Valencia, para su mismo nivel competencial (excluyendo Cataluña), con mayor Deuda.


Durante los interminables siete años de mandato de la presidenta saliente, Esperanza Aguirre, se ha generado un total de 5.000 millones de euros de déficit público. Todo ello presumiendo de austeridad. Una falsa mesura, una sobriedad presunta, que ha dado lugar en ese tiempo a gastarse 700 millones de euros en publicidad y propaganda, a contratar una interminable lista de altos cargos o a que los ingresos de Telemadrid representen tan solo el 25% de los gastos totales.


Se impone para el Gobierno entrante –lo hablaba con un ex-consejero de Aguirre, la elaboración de un Presupuesto Base Cero, es decir, comenzar a elaborar un Presupuesto en función de las necesidades y la orientación política del nuevo gobierno, desde cero, y no en relación con el Presupuesto anterior repleto de lacras, muecas y taras.


No les va a salvar ni la búsqueda de patronales que publiquen una encuesta favorable que diga que tienen un 52% de los votos (la mentira es otro indicador de la despedida). El principal guiño al futuro, cuando se sabe que un gobierno es verdaderamente saliente, es cuando presenta un último presupuesto incapaz de frenar la tara de determinados gastos inútiles, muestra de que lo viejo necesita ser cambiado, no tanto por edad como por la obsolescencia.


Antonio Miguel Carmona es profesor de Economía y secretario de Economía del PSM-PSOE

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