jueves, 25 de noviembre de 2010

¿Interesa acabar con Telemadrid?

Eduardo Sotillos

Este artículo ha sido publicado en www.elplural.com el día 24/11/2010

El mayor peligro proviene de la Comunidad de Madrid y su presidenta, Esperanza Aguirre

¿Interesa acabar con Telemadrid?


Una idea tan básica como que la razón de ser de un medio público de comunicación en un mapa audiovisual sobrecargado de ofertas privadas radica en su capacidad de ofrecer una programación alternativa a las puras y duras consideraciones del mercado, parece haber caído en el olvido. La defensa del esfuerzo de los contribuyentes a mantener con sus impuestos unas radios o unas televisiones públicas no puede mantenerse con otro argumento que el de su rentabilidad social. En todos los estatutos vigentes se subrayan principios de inexcusable cumplimiento por parte de sus órganos rectores entre los que destacan el pluralismo informativo, la separación de información y opinión, el respeto a los valores democráticos, la protección de la infancia, el reconocimiento de las minorías, la protección y divulgación de la cultura, etc.

De un tiempo a esta parte, sin embargo, dentro de una ola de pensamiento que pone bajo sospecha a todo el sector público, algunos gestores de televisiones autonómicas, y muy evidentemente en el caso de Telemadrid parecen empeñados en alimentar el argumentario de quienes aspiran a su desaparición desde muy variados y visibles intereses. En época de crisis económica, por tanto del mercado publicitario, ni siquiera la desaparición de TVE como un competidor entre los anunciantes parece colmar las aspiraciones de los empresarios privados del sector. El trozo de tarta alcanzado no resulta suficiente para sobrevivir y la mirada golosa se dirige ahora a los pasteles sueltos por las diferentes Autonomías. Sorprende, a mi al menos me sorprende, que los legítimos defensores del libre mercado y sus fórmulas maravillosas no realicen un mínimo esfuerzo para analizar si la planificación de su desmesurado desarrollo de ofertas de nuevos canales no está formando parte de la crisis, aunque resulte más sencillo volver a acudir a un tipo de subvención indirecta como es la supresión de la publicidad en la competencia y dejar que los impuestos cubran el hueco presupuestario.

El mayor peligro
Junto a ese frente abierto, que al menos tiene una lógica interna, el mayor peligro proviene no obstante de quienes deberían defender la tarea que les ha sido encomendada- y a cuyos beneficios no renuncian-pero que comulgan en las mismas ideas privatizadoras. A la cabeza, la Comunidad de Madrid y su presidenta, máximo órgano rector de la televisión madrileña. Al renunciar a aplicar los principios básicos de la programación y consentir en que, con sobradas razones, se fomente la línea de descrédito, la mala imagen de una marca que gozó de momentos de alta reputación, se está alimentando la peligrosa idea de que nada justifica su existencia.

Sólo apto para cavernícolas
De escándalo en escándalo, intentando ocultar la realidad de una carga ideológica al servicio de los sectores más cavernícolas de la sociedad, ofensiva incluso para muchos votantes conservadores, se está expulsando de las pantallas a núcleos muy importantes de espectadores… que pueden terminar preguntándose para qué pagan con sus impuestos un producto que les ofende.

Profesionales
Telemadrid cuenta con el gran capital, el gran valor para cualquier empresa de comunicación, que son sus profesionales, así como con una infraestructura técnica envidiable. Necesita libertad y convicción en su defensa. Necesita ofrecer una cuenta de resultados, una rentabilidad social, que es la que justifica su existencia. Sobran, en cambio, variados “sostres” y demasiados cómplices.

Eduardo Sotillos es periodista y secretario de Comunicación y Estrategia del PSM

Artículo publicado originalmente en la web de Fundación Sistema

No hay comentarios:

Publicar un comentario