sábado, 13 de noviembre de 2010

¿HABEMUS CUORUM?

Yolanda Delgado


- ¿La RAE?



- Sí, dígame.


- Quería hablar con el Departamento de atención al hablante.


- No tenemos de eso.


- Es que quería poner una queja.


- Pues dígame.


- Me llamo Yolanda con “i griega”.


- ¡Ah! Usted. ¿De qué se trata esta vez?


- Pues que no estoy de acuerdo con que la palabra quórum se escriba con c, en lugar de con q. Puede levantar sospechas.


- A qué se refiere, no le entiendo.


- Imagínese que hay una reunión de Estado en la que sus miembros tienen que tomar una decisión importante sobre el país, y se necesita un número de miembros representativo para que ese acuerdo se refrende ¿Me sigue?


- Lo intento.


- Llega el momento de la votación y el Secretario le dice al Presidente que se ha llegado a un número suficiente de personas para votar. El Secretario informaría entonces: señor Presidente, tenemos quórum.



¿Quórum con c o con q, señor Secretario?, preguntaría entonces el Presidente.


Pues con c, según la RAE, señor Presidente.


No me fío señor Secretario, en el último momento cualquiera puede salir huyendo por el hueco de la c. ¿Me entiende señor Secretario? Puede surgir algún tránsfuga, algún disidente, mire que la c es como poner puertas al mar, una verdadera tentación para un espía doble. Necesito que haya quórum con q, el caso requiere cierto hermetismo y la q es una letra que no permite escapatoria, es como una puerta blindada.


Pero señor Presidente, la RAE…


Ni RAE, ni nada. Que aquí, como nos descuidemos, la casa y el establo serán la misma cosa. Exijo un quórum sin ápice de dudas.

- ¿Qué?¿Le ha convencido el ejemplo que le he puesto?


- Mire, es que usted le echa cuento al asunto, y si nos dejamos guiar por la imaginación de cada hablante... No terminaríanos nunca con la Ortografía. Lo que usted plantea va mucho más allá de la propia lengua.


- Pues yo creía que en la lengua participábamos todos.
- Yo soy sólo un funcionario. A mí me dicen y yo cumplo.


- Sólo le falta que me diga ahora que a usted no le pagan por pensar.


- Oiga, no se pase…


- Mire, dígale a quien crea conveniente que si la RAE hace cambios también tendrá que admitir las críticas. A ver si ahora se creen que son el Vaticano y cualquier cosa es dogma de fe. Y dígale también que ponga una oficina de atención a los usuarios de la lengua.
¿Sabe lo que le digo? que al final vamos a terminar escribiendo todos en sms, o como a cada uno le de la gana, y esto va a ser una República Bananera.


- No tengo toda la mañana, señora. Transmitiré su parecer y si hay cuorum…


- Pero con c o con q. Que ya le he dicho que no es lo mismo.


- ¿Oiga?, ¿oiga? ¡Oiga! Quería hablarle también de los acentos...



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