sábado, 23 de octubre de 2010

Y ahora, comunicar

Eduardo Sotillos


En las Facultades de Periodismo y en los libros de Estilo de las redacciones debería figurar una norma de obligado cumplimiento: ningún periodista debe perder el tiempo preguntando a un Presidente de Gobierno si va a hacer cambios de ministros o si va a adelantar elecciones. Ni en los momentos de mayor debilidad psicológica del personaje cabe pensar que vaya a ofrecer una respuesta fiable. Sería un auténtico insensato si no administrara ese recurso y programara el conocimiento de su decisión. Zapatero no ha incumplido esa regla y ha administrado el momento para anunciar la profunda remodelación de su gabinete en el contexto de un relanzamiento de su política, al rebufo de unos acuerdos parlamentarios que le han permitido sacar adelante sus Presupuestos y garantizar la estabilidad hasta 2012.

De las muchas lecturas que se están haciendo y se harán de la nueva estructura del Consejo de Ministros quisiera fijarme en el aspecto que ha subrayado con insistencia el Presidente Zapatero al valorar el perfil de dos de sus colaboradores, Rubalcaba y Jáuregui, su capacidad de comunicadores. Es cierto que en las biografías de ambos veteranos políticos hay rasgos sobrados de experiencia y eficacia en la gestión que podrían situarse en un primer plano, pero no parece gratuito que el presidente haya resaltado su capacidad para explicarse ante los ciudadanos a través de los medios. Descubrir a Pérez Rubalcaba como un mago de la comunicación es un atentado a la inteligencia de los lectores. Basta recordar sus tareas como portavoz del gobierno y del grupo parlamentario socialista. Pero hoy no es suficiente contar con una brillantez expositiva, aunque se trate de una cualidad que no abunda, sino que es preciso saber navegar con soltura, generar complicidades y confianzas en el océano de medios que configuran la creación de la opinión publicada, correlativa, en cierto grado, con la sanción electoral. Y esa asignatura no es que la apruebe, sino que puede impartirla con suficiencia el nuevo vicepresidente.

Hay un momento en la acción de gobierno, coincidente siempre con malos resultados en las encuestas, en el que, convencidos los dirigentes de que sus políticas son las acertadas, se reflexiona sobre los fallos en la comunicación: “Hacemos bien las cosas, pero no sabemos explicarlas”. A veces se dan palos de ciego y se aceptan fórmulas milagrosas que se venden al mejor postor. En otras ocasiones se prefiere dar un golpe de timón al barco, enderezar el rumbo y anunciarlo simultáneamente a los pasajeros. Es una resolución más consistente y por la que parece haber apostado Zapatero. Con la colaboración de Rubalcaba, al que ninguno podemos negar su capacidad para hacer llegar sus mensajes. A Rubalcaba se le entiende todo.

Eduardo Sotillos es periodista y secretario de Comunicación y Estrategia del PSM

Artículo publicado originalmente en la web de Fundación Sistema

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