sábado, 2 de octubre de 2010

Por la autonomía del PSM y la dignidad de sus militantes


Antonio Miguel Carmona


Este articulo ha sido publicado en www.elplural.com el día 01/10/2010


¿Se imaginan a un ministro del Gobierno diciéndole a José Montilla que no se presente a las elecciones catalanas?, ¿les cabe en la cabeza que un secretario de área de la dirección federal diga que Patxi López es el candidato de la derecha?, ¿podrían entender que un alto dirigente del partido le espete a José Antonio Griñán que se dedique a otra cosa?

La obligación entonces del secretario general del Partido Socialista de Madrid no podía ser otra que devolver a la organización regional las competencias que tiene atribuidas –perdidas de hecho en favor de las propuestas federales a causa de determinadas decisiones de Ejecutivas anteriores– ; y lo hizo, voto a brios, devolviendo a los militantes madrileños en forma de primarias la capacidad de decidir qué candidato desean proponer a la dirección federal.

El Partido Socialista de Madrid es casi la única dirección regional a la que no se le permitía proponer de facto a sus candidatos (digo bien de facto, porque de iure mantuvo sus competencias), situación a la que Tomás Gómez ha puesto término. La fórmula elegida por Tomás ha sido la más apropiada: los únicos propietarios de la organización madrileña son sus militantes, por lo tanto, sólo ellos pueden decidir. Gómez devolvía al PSM en forma de sufragio la dignidad perdida.

La propuesta federal, magnífica por otra parte, tenía que medirse, empero, y confrontarse en unas primarias, situación que no habían previsto aquellos que querían convertir una decisión política electoral en un proceso orgánico.

De repente los militantes de Madrid no sólo tenemos la oportunidad de elegir entre dos candidatos estupendos, sino que, además, vamos a votar si los aspirantes han de ser elegidos por una dirección central ajena a los intereses regionales y a los militantes (un modelo de partido razonable que yo no comparto) o elegidos por la propia organización regional y por el sufragio de unos afiliados que no sólo sirven para pegar carteles y ver los debates políticos por televisión.

Votamos, por lo tanto, la autonomía del PSM para decidir su futuro. Votamos también que el porvenir de los socialistas madrileños no lo van a concertar militantes de otras regiones que en la actualidad gestionan la dirección federal, sino los propios socialistas madrileños, su Ejecutiva, su Comité Regional y, sobre todo, sus militantes.

Votamos la dignidad de no ser un número más: ¿para qué sirve entonces ser afiliado? La organización regional, el PSM, está compuesta por 18.000 militantes a los que no se les puede imponer un candidato. Son ellos, como es lógico, quienes mejor conocen el terreno. En la votación del domingo no sólo nos jugamos decidir a quien proponer para mayo de 2011, sino también, sin lugar a dudas, el futuro de este partido, antes federación y, mucho antes, Agrupación Socialista de Madrid.

Antonio Miguel Carmona es profesor de Economía y secretario de Economía del PSM-PSOE

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