sábado, 9 de octubre de 2010

Más cerca de ganar Madrid

Eduardo Sotillos


Publicado en el www.elplural.com el día 09/10/2010

Lo que se intentó presentar como un grave riesgo para las expectativas del socialismo madrileño, la celebración de unas primarias, parece constituir hoy un elemento de unidad y fortaleza interna. Por el espinazo de la militancia ha circulado durante dos meses una corriente vigorizadora de protagonismo a la hora de tomar decisiones. Las agrupaciones han recuperado la que debiera ser siempre su principal misión: ser escenario de debates y libre circulación de opiniones. La sociedad española ha mirado con un interés extraordinario lo que sucedía en un colectivo de 18.000 personas, seguramente porque era un símbolo de lo que se viene reclamando para el conjunto de la política española: la apertura a la autenticidad, la apuesta por la democracia, la competición abierta para la selección de los mejores representantes de unas ideas.

Entre compañeros de partido, en cualquier proceso de estas características, no cabe hablar de vencedores y vencidos. Nuestra mejor tradición, la primera lección que aprendí cuando ingresé en el PSOE, se traducía en la norma de que los debates internos habrían de ser lo intensos y sinceros que hiciera falta, pero que, cuando se votaban nombres y resoluciones, todos pasaban a asumir el resultado decidido por la mayoría. Esa regla fue determinante para conseguir los mayores éxitos electorales tanto en los mandatos de Felipe González como en el tiempo de José Luis Rodríguez Zapatero. Hoy se recuerda, y es oportuno hacerlo, la eficacia de un Congreso con nada menos que cuatro opciones. Apenas nueve votos de distancia bastaron para que un diputado leonés pasara a ser, primero, el líder indiscutible del PSOE, y más tarde el Presidente del Gobierno de España.

Nuestro reto, ahora, es conquistar para la izquierda la Comunidad de Madrid, y resulta alentador comprobar el cierre de filas producido a partir de la noche del 3 de octubre. Eso es lo que he venido propugnando en los comentarios previos a la votación y es lo que sigo defendiendo, con absoluta convicción. Un rasguño no es una herida: tarda muy poco tiempo en desaparecer de la epidermis, y no impide estrechar la mano de quien ,soberanamente-al fin, soberanamente en Madrid-,la utilizó para introducir una u otra papeleta. Las dos, con el símbolo del puño y la rosa.

Eduardo Sotillos es periodista y secretario de Comunicación y Estrategia del PSM

Artículo publicado originalmente en la web de Fundación Sistema

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