domingo, 24 de octubre de 2010

Lo que es, lo que debería ser y lo que parece

Javier Gil

Lo que es, y así yo lo recuerdo, me suena mucho a la última etapa del Gobierno de Felipe González, cuando el Sr. Aznar de manera constante, y bastante cansina, terminaba sus intervenciones públicas, con el reiterado: 'váyase Sr. González', el éxito de la muletilla, y obviamente el desgaste de un gobierno con trece años en el poder, consiguió que llegara a la Moncloa, todo lo demás, lo conocemos sobradamente.
Entonces, igual que ahora, la derecha no presentó ni una propuesta, ni una mínima información a los electores, de como iba a ser, una vez que gobernara, su acción política, ni hacia donde iba ir dirigida ésta. Entonces, como ahora, la derecha adoptó el mismo método, para conseguir llegar al poder, entonces como ahora, no hacer nada de nada, simplemente dejar que las situaciones, sean de la gravedad que sean, se pudran, por supuesto, añadiendo leña al fuego, y sin aportar nada para mejorar la situación, pues siempre se corre el riesgo de mejorar también la situación del gobierno y de que siga.
Lo que debería hacer una oposición con responsabilidad y coherencia, y con ganas de acceder al poder por medio de la acción, y no de la inanición como ocurre con la que representa el Sr. Rajoy, y en su día el Sr. Aznar. Es ejercer de alternativa real y sólida, explicando en cada caso (en esta legislatura ha tenido múltiples ocasiones de llevarlo a la práctica), lo que harían si ellos gobernaran, y llegar al poder después de convencer al electorado, pues su acción política, ampliamente explicada, sería sin lugar a duda la más apoyada.
Lo que favorece es no hacer nada (el consejo que de manera metafórica hace el Sr. Arriola, de meterse en la cama, es ejemplarizante), dejar que en este caso sea la crisis, como en su día la razón utilizada fue la corrupción, haga el trabajo, genere el desánimo, convenza a unos y a otros; de que mientras no lleguen ellos nada cambiará, y los daños, los múltiples perjuicios que de todo tipo se producen y demás desastres para el país, no importan. Basta con no aceptar el poder a beneficio de inventario, cuando finalmente se consigue, pues al final cae como manzana madura, y, por ende, que la ciudadanía se lo agradezca, y los reciba como auténticos salvadores de la patria.
Por ello, es un error ofrecer propuestas, indicar posibles soluciones, por torpes que éstas pudieran ser, comentar siquiera que algo realmente se acerca a lo que la oposición hubiera hecho, y que acaba de aprobar el gobierno. No hacer nada, meterse en la cama, y dejar pasar el tiempo, hasta llegar a las elecciones, como dice el conocido sociólogo de cabecera y esperar, solo esperar.
Al país, y consecuentemente a sus ciudadanos, que le 'parta un rayo', que no hubieran votado la mayoría, como lo hicieron, a los socialistas.

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