sábado, 2 de octubre de 2010

Las encuestas dicen muchas cosas

Eduardo Sotillos


Publicado en el www.elplural.com el día 01/10/2010


Las encuestas conocidas sobre la idoneidad del socialista que debiera encabezar la candidatura del PSM a la presidencia de la CAM, un trabajo sociológico que ha quedado desfasado por la dinámica de los acontecimientos producidos desde que Tomas Gómez decidiera mantener su opción frente a todas las presiones recibidas para que diera un paso atrás, recogen una realidad nada coyuntural: los ciudadanos, entre ellos los militantes socialistas, aplauden la celebración de primarias. No era este el punto de vista de quienes añoran la norma del “ordeno y mando” y confían superlativamente en la omnisciencia de los gabinetes frente a la sabiduría de los colectivos que, en el caso de la militancia, hay que presuponer dotados de recursos de información e interés como para conformar una opinión libre y meditada.

La capacidad de movilización de los afiliados, gracias a estas primarias, ha sorprendido a todos los que hablaban de un partido adormecido y resignado tras tantos años de derrotas electorales en Madrid. Se han multiplicado los mítines, con asistencias masivas, se han llenado las agrupaciones para escuchar y preguntar a los candidatos, se ha peleado por ocupar espacio en las redes sociales, se ha sacado músculo y se ha puesto en pie, con ilusión, a miles de socialistas que coinciden en un mismo objetivo: desalojar a Esperanza Aguirre. Cual de los dos candidatos parezca contar con mayores posibilidades para lograr ese propósito ha sido, desde el origen del proceso, la clave del debate y la cortina de humo utilizada para ocultar la necesidad de analizar en profundidad las distintas lecturas del programa socialista que representan Tomás Gómez y Trinidad Jiménez. El cara a cara no ha sido posible, por decisión de la ministra, a pesar de las continuadas ofertas del secretario general del PSM. Al menos, que esto quede claro.

Pues bien, si en un principio la gran y única baza eran unas discutibles encuestas, a día de hoy incluso ese argumento ha decaído. El grado de conocimiento y valoración de Tomás Gómez se ha disparado al alza y hoy es el candidato más temido en las filas del Partido Popular, como me confiesan sus dirigentes, porque han descubierto que es quien se encuentra en mejores condiciones para movilizar a la izquierda social madrileña. El excepcional interés despertado por el proceso de primarias de Madrid es cierto que ha servido para situar a Tomás Gómez en el centro de la atención mediática, pero esa sobreexposición hubiera sido fugaz y decepcionante si no fuera porque el resultado de los minuciosos exámenes a los que ha sido sometido ha servido para sacar a la luz la solidez de unas ideas cimentadas en el trabajo de muchos años.

Crecer ante las dificultades, mantener un discurso de partido pensando en la unidad imprescindible para vencer en mayo, ha obligado a Tomás Gómez a expresarse con prudencia y a no responder a dolorosas e injustas descalificaciones, seguramente fruto del apasionamiento transitorio por intentar ganar voluntades. No traicionaré yo esa línea marcada por mi secretario general, mi candidato, pero sigo manteniendo la convicción de que la garantía para consolidar la fuerza de la izquierda es el debate libre, la noble exposición de las discrepancias. Así ha sido en los mejores momentos del socialismo, en aquellos Congresos con profunda carga ideológica de los que salimos robustecidos. Y así deberá ser a partir del 4 de octubre.

Eduardo Sotillos es periodista y secretario de Comunicación y Estrategia del PSM

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