martes, 12 de octubre de 2010

Laborismo (I): El hijo de la criada

Antonio Miguel Carmona


Artículo publicado en el www.elplural.com el día 11/10/2010

Corría la segunda mitad del siglo XIX, el ejército imperial y la Compañía Británica de las Indias Orientales se abrían paso por el Hindustán, mientras un soldado de su majestad como Peachy Carnehan -Michael Cane en la película El hombre que pudo reinar de John Huston, basada en la inolvidable novela de Rudyard Kipling-, le decía al rey de Kafiristán : “no somos dioses, somos ingleses, que es casi lo mismo”.

En aquella época, la verde Escocia permanecía atenta a sus tradiciones : no estaba bien visto, a finales del siglo XIX, ser hijo natural en el país de Arthur Conan Doyle. Cabía pensar que el vástago de una doncella, peor aún ilegítimo, sólo podía aspirar a mayordomo en Edimburgo o a cocinero en la India.

En aquel otoño de 1866 nacía en Lossiemouth, Escocia, James MacDonald, hijo bastardo del granjero John MacDonald y de la criada Anne Ramsay, ajeno entonces a las tradiciones escocesas y a las aventuras de la metrópoli en la India. Abandonado a su suerte, la verde Escocia vio como el joven James, autodidacta, fue tomando conciencia de clase. Maestro y ávido lector, socialista desde muy temprana edad, no le deslumbraba ni la vida de los sirvientes, ni la milicia del Imperio. A los veintisiete años fundó el Partido Independiente del Trabajo, germen del actual Partido Laborista británico, momento en el que se cambió el nombre, en honor a su madre, por el de Ramsay MacDonald.

Ramsay fue uno de los principales responsables de la fundación en 1900 del actual Partido Laborista a partir del Comité de Representación de los Trabajadores. Bajo esas nuevas siglas MacDonald obtuvo un escaño en la Cámara de los Comunes en 1906 y logró presidir la organización en 1911.

Durante estos días, quizás desde siempre, muchos no han entendido el espíritu crítico que contienen genéticamente las organizaciones de izquierdas. El propio Ramsay MacDonald y su grupo en la Cámara, rompiendo la disciplina de voto, se negó a votar la intervención de Gran Bretaña en la I Guerra Mundial.

En 1922, el mismo año en el que el hijo de la fámula recuperaba su escaño, fue de nuevo elegido presidente del partido. A pesar de su espíritu crítico fue votado primer ministro en 1924, y, definitivamente, cuando los laboristas obtuvieron una firme victoria en 1929, formó parte en plena Depresión de uno de los gobiernos más difíciles de la historia del laborismo.

En estos momentos el Partido Laborista británico tiene ante sí algo más que una pelea entre hermanos. Tomar la vanguardia de una isla en el Atlántico llamada Gran Bretaña significa influir en una Commonwealth de millones de personas. En el debate y en la crítica, que no se ha producido del todo, está el gen de una izquierda inconformista que en el Reino Unido tiene como su más firme valedor a su fundador : Ramsey MacDonald.

Tras un par de años como jefe del Ejecutivo, dimitió en 1931, si bien fue capaz de formar un par de días después, con el apoyo de liberales y conservadores, un gobierno de unidad nacional, lo que le mantuvo como primer ministro hasta 1935, valiéndole sin embargo la expulsión del Partido Laborista que él mismo había fundado.


Antonio Miguel Carmona es profesor de Economía y secretario de Economía del PSM-PSOE

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