lunes, 11 de octubre de 2010

Daguerrotipos de unas primarias



Juan Muñoz Mansilla

“Si tu intención es describir la verdad, hazlo con sencillez y la elegancia déjasela al sastre”

A. Einstein

Pues ya estamos aquí, pasó el huracán y quedó la verdad de lo cotidiano. Es el momento de la reflexión y del nuevo impulso en clave de victoria para el próximo mes de mayo.

Durante los últimos dos meses y medio los socialistas madrileños hemos vivido algo impagable. Hemos recuperado la ilusión por la política como hace décadas no nos ocurría. Me atrevería a decir que, personalmente, no había vuelto a sentir lo que significa, de verdad, militar en un partido político desde finales de los años 80 y comienzos de los 90, hasta ahora.

Tomás Gómez ha conseguido, con su liderazgo y valentía, mucho más de lo que inicialmente se puede deducir de los comentarios en prensa y diatribas de los sesudos tertulianos, ha conseguido que muchos volvamos a ver la utilidad real de los proyectos comunes y, sobre todo, que la resignada izquierda madrileña tenga una bandera y un objetivo: recuperar para los madrileños nuestra política y nuestras instituciones.

Cuando algunos hablan de que las primarias no son buenas o de que, sobre todo, sirven para enseñar a los otros nuestras “vergüenzas”, me pregunto si realmente el desprestigio que la política y los políticos sufren en nuestros días no es, precisamente, consecuencia de esa forma de pensar.

La ley de partidos políticos tiene algunas partes que son manifiestamente mejorables a la luz de la realidad actual de nuestro país y de la sociedad occidental en general. ¿Por qué la obligación de funcionamiento democrático que nuestra Constitución impone a los partidos políticos, no se traduce en la obligación de realizar elecciones primarias en todos ellos?

Creo que a muchos no nos asusta tal posibilidad, pero también creo que esa imposición sería un riesgo para aquellos que han vivido, viven y piensan seguir viviendo de la política, escudados en el “centralismo democrático”, en un “continuum” interminable.

Como ha dicho en numerosas ocasiones Tomás Gómez, a la política hay que llegar desde el conocimiento de la realidad (conocimiento que se consigue viviendo los problemas y dificultades de un ciudadano de a pie), trabajar para mejorar la vida de los ciudadanos y marcharte después para seguir viviendo la realidad. Esto no es incompatible con que, tras un periodo nuevo de inmersión en el día a día social y laboral, posteriormente se vuelva a la política para completar otro ciclo.

Es posible que algunos hayan visto la oferta de integración, después de las primarias, como la última posibilidad de seguir adocenados en no se que cargos o instituciones. Yo creo que se han equivocado, que el Partido Socialista de Madrid debe aglutinar a todos y todas sus militantes y simpatizantes detrás del mismo proyecto de recuperar Madrid para sus ciudadanos. Pero esa unidad debe ser compatible con la idea expresada por J. F. Kennedy en su famoso discurso: “no te preguntes que puede hacer tu partido por ti, pregúntate qué puedes hacer tú por tu partido”.

La izquierda madrileña necesitaba un Tomás Gómez y ya lo tiene, ahora dejémosle actuar sin hipotecas ni trabas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario