miércoles, 1 de septiembre de 2010

¡Señor el Pueblo! ¡Que pase! (1ª parte) de la serie "Pensamientos decapantes"


Falstaff

Maurepas (Consejero real) a Luis XVI (Rey de Francia; siglo XVIII) : “Cuando Su Majestad tenga a bien decidirse, su tormento cesará, momentáneamente. La tardanza en disponer lo preciso, incrementa los asuntos y los empeora, sin acabarlos.

Cuando Su Majestad resuelva los dilemas que le afligen, surgirán unas nuevas disyuntivas, que deberá solventar.

Este tormento inexorable, es el molino perpetuo que le ha caído en suerte soportar, hasta que exhale, su último suspiro”.

(Révolution française)

Max Gallo

- Los ciudadanos no son meros espectadores de la vida política, deben concienciarse , que son el núcleo fundamental, del impulso democrático.

La intervención ciudadana en los asuntos públicos, no debe ser puntual.

La participación ciudadana debe caracterizase por ser, consciente, perspicaz, pertinente y constante.

La sociedad no se detiene y el pueblo siendo parte de ella, tampoco.

Cuando las personas votan a sus representantes políticos y sociales , no se liberan de sus responsabilidades como ciudadanos.

Así mismo, los representantes políticos y sociales elegidos democráticamente, deben rendir cuentas al electorado...

La transparencia, a la hora de actuar, por parte de los / as políticos / as , es la clave de bóveda, de la confianza , que debe existir entre los ciudadanos y sus representantes políticos.

- Dirigir es actuar con antelación, mandar lo contrario.

Los pueblos aprecian a los / as lideres que dirigen y muestran desdén a los / as que mandan. Para un /a político /a dirigir no es un derecho, es una obligación.

El poder debe utilizarse con destreza, elegancia, moderación y tacto, pero sin titubeos. El abuso del mando puede desembocar en la tiranía, la soberbia , el ensimismamiento y lo más deplorable, en el ridículo más espantoso.

La política no es una ciencia exacta, por eso necesita pautas para su ponderado desempeño. Estas reglas y la manera de utilizarlas por parte de los /as políticos / as son determinantes a la hora de marcar las diferencias entre unos / as y otros / as, incluso dentro de un mismo partido político. Hurgar en la mezcolanza, solo infunde la desconfianza del pueblo hacia su representantes elegidos democráticamente, siendo este recelo , el enemigo implacable del / la político / a..

La falta de ideas innovadoras , que sean provechosas para el interés general y el disimulo de intereses sectoriales o personales, producen el desarrollo exponencial de los medios de propaganda afines.

Este afán, por divulgar sus propias seudo teorías económicas, sociales y políticas, que solo tienen como fin, camuflar sus verdaderas intenciones, conlleva también la desconfianza.

La suspicacia puede propagarse dentro de los mismos partidos políticos, hasta instaurar unos mecanismo internos de control y vigilancia, de sus afiliados.

Estos fenómenos políticos anómalos, no solo deterioran la imagen de la clase política, sino algo más preocupante; el mismo sistema democrático.

“Dudar de todo o creerlo todo,

son dos soluciones igualmente cómodas,

porque tanto la una como la otra,

nos dispensan de reflexionar

(Jules Henri Poincaré)

- El sistema democrático descansa en la convicción por parte del pueblo, que tiene el derecho a hablar como unos adultos y no como niños disimulados, de las cosas importantes, de todas las cosas importantes.

No somos todos iguales, posiblemente porque no todos pensamos de la misma manera.



(Continuará)

Próxima entrega, el 10/9/2010

“Alaban a unos y leen a otros”

(Marcial (40 – 104))

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