domingo, 26 de septiembre de 2010

Para qué sirve la memoria histórica

Juan Muñoz Mansilla

El golpe de estado franquista contra el régimen republicano legalmente constituido en España, no solo supuso muerte, sufrimiento y miseria para un gran numero de españoles, también fue el culpable de que nuestro país se hundiera en las catacumbas y no entrara en la época de modernidad y progreso que inundaron Europa tras la Segunda Guerra Mundial; pero además introdujo una dinámica perversa en la relación entre españoles que, en algunos casos, ha sobrevivido a la transición y a la Constitución de 1.978.

Una de las consecuencias de aquello ha sido que, mientras en países de nuestro entorno la derecha política tiene un “sentido del estado” que no le obsta para defender sus intereses de clase, en esta España nuestra nos encontramos, todavía, a una parte de esa derecha que no tiene más motivación ni objetivos que estar en el poder, aunque sea a costa de debilitar el estado de derecho.

Pero esto no es todo. Por otro lado, existe aun una parte de la España que sufrió el golpe de estado que no se siente suficientemente reivindicada, y que además creo que tienen razón. Pero rememorar indefinidamente los desastres y las injusticias históricas no puede centrar el objetivo vital de todo un pueblo, sin que la convivencia se resienta, aunque sea solamente por emplear unas energías que serian más eficaces orientadas al presente y al futuro.

Yo me pregunto, a menudo, si nuestros antepasados que sufrieron la barbarie fascista en la guerra civil y durante la dictadura franquista, no nos reprocharían, si pudieran, que personas como nuestros hijos que han nacido en la democracia construida con tanto esfuerzo, y que tienen en su mayoría conciencia clara de lo injustas y brutales que fueron la sublevación y dictadura franquista, tengan que soportar por tiempo indefinido la tensión de no cerrar definitivamente un capitulo tan oscuro de nuestra historia.

Por eso, cuando se descalifica la denominada “Ley de la Memoria histórica del Gobierno Socialista”, no puedo por menos que pensar lo injustos que somos con los nuestros, más aun cuando fuimos nosotros, la generación que ahora reprochamos a los gobernantes actuales sus iniciativas para cerrar las viejas heridas, los que aceptamos una transición con sordina para “no molestar a nadie” y para conseguir salir de aquel callejón oscuro de la historia de España.

Se me puede decir que, finalmente, pueden quedar muchas injusticias en la sombra del tiempo, incluso que los pueblos que no aprenden de su historia están condenados a repetirla. Pero yo, a estas cuestiones, respondería que el único Gobierno que ha tenido la oportunidad y la decisión de hacer una ley de reivindicación de nuestros compatriotas republicanos, ha sido este Gobierno Socialista y que la historia nos debe enseñar que, con todo el respeto que merecen nuestros antepasados, los que están vivos hoy y los que vivirán mañana deben ser nuestro fundamental objeto político.

Yo aplaudo la valentía y la determinación que ha demostrado José Luís Rodríguez Zapatero al afrontar un asunto como el de la “Memoria Histórica” del golpe de estado y la dictadura franquista que, de antemano, sabia que suscitaría controversia en la derecha rancia que no quiere “recordar” y en una parte de nuestros conciudadanos que hubiera querido más.

La política de nuestro Gobierno, y de cualquier otro al fin, es el arte de lo posible y debe servir siempre a los intereses y bienestar de los ciudadanos de nuestro país, aunque ello suponga que no siempre todo el mundo se sienta plenamente satisfecho.

Por lo tanto, la denominada “Ley de la Memoria Histórica” debe servir para reivindicar a todos aquellos republicanos que aun no lo están, pero también para poner un pilar más que sustente la convivencia en nuestro país.

A la memoria de tantos hombres y mujeres españoles que lucharon por sus ideas, y sufrieron por ellas la tremenda injusticia de la muerte, el exilio, la cárcel y la miseria tras el golpe de estado fascista de 1.936.

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