domingo, 26 de septiembre de 2010

La fábula del milano y la culebra


Antonio Miguel Carmona


Este artículo se publicó en www.elplural.com, el 23/9/2010

El sabio Esopo supo recrear en forma de fábulas composiciones y moralejas que llegaron a nuestras manos a través de Demetrio de Falero y que han acabado reposando en el corazón de estas primarias.

Un milano raptó una culebra y se elevó por los aires; la culebra entonces se revolvió y mordió al ave, precipitándose ambos al vacío. Muerto el milano, sobre él, la culebra mal herida se preguntaba por qué el milano le había intentado hacer el mal perjudicándose en definitiva ambos.

Mi admirado compañero Solana (Luis), vecino de esta columna, de tan buena pluma como para dedicarla a algo más que a la octavilla, argumenta que si Trinidad Jiménez preside la Comunidad de Madrid tendremos un maná de altos cargos en esta organización centenaria. Creía yo, en mi inocencia, que más bien tendríamos como meta transformar la sociedad y mejorar el nivel de vida de los ciudadanos : debo de estar equivocado.


La vida exagerada de los altos cargos
Todo viene a cuento porque critica el compañero Luis (Solana) que Tomás Gómez pregunte cuantos altos cargos hay en sus asambleas, confundiendo por parte de mi inexorable vecino literario, alto cargo con cargo público.


En un momento de confusión, Solana sostiene que el secretario general del PSM es un alto cargo, como si fuera presidente de la Coca-Cola o de la Disney, quizá de la Westinghouse. Salvo que se refiera a su casi metro noventa, el secretario general del PSM es un cargo orgánico, no un alto cargo, uno más entre iguales.


Todo viene a colación porque el equipo de Trinidad Jiménez cometió un error de principiantes, ajeno bien seguro a la ministra de Sanidad, y que sólo ya es sostenido por el compañero Solana : la retahíla de ministros que salían defendiendo la candidatura de Jiménez. Los militantes extraterrestres y miopes tenían que ser adiestrados, guiados, llevados a la luz por altos cargos que incluso, en casos mencionados, no poseen carné de nuestro partido.


Quiere decir Gómez que el voto de un alto cargo vale lo mismo que el de un militante corriente y moliente. Parece en ese sentido acertar Solana cuando dice que en el PSOE no hay clases, pero, ay, sólo lo parece porque también se equivoca : sí la hay, una, la clase trabajadora (matiz que en este extremo es muy importante). No es la burocracia, el funcionariado o los cargos los que han de guiar al partido, sino el partido el que ha de señalar la orientación política de los altos cargos.


(Un paréntesis ideológico)
Me sorprende cuando Solana, compañero de columna en forma de volante, señala que lo que define al PSOE es que todos los ciudadanos son iguales (he tenido que leerlo varias veces). No: los hombres y mujeres no somos iguales. Lo que define al PSOE es la libertad para lo cual la igualdad es un instrumento, no un fin en sí mismo. Parece más entonces el compañero Solana venir como una sombra desde la Tercera Internacional comunista, haciendo revolverse a Bernstein dondequiera que esté enterrado, tras el golpe mortal que le asesta Solana a la Segunda Internacional socialdemócrata dejando como un páramo Bad Godesberg.

Parece lógico que diga que no presta atención a las cifras concretas relativas al número de avales : que si Gómez aventaja a Trinidad Jiménez en quinientos avales, o seiscientos, quizá mil tras las últimas correcciones. Entiendo claro que no preste atención a las cifras concretas.


No somos milanos ni culebras que debamos buscar el precipicio. El que ganará las elecciones a Esperanza Aguirre, compañero Solana, no será ni Tomás Gómez ni Trinidad Jiménez, sino el PSOE. ¿Sabe el compañero Solana por qué?: por tres años de trabajo que han logrado según el CIS que la intención directa de voto del PSOE en Madrid esté situada cuatro décimas por encima del Partido Popular (véase CIS). Quizá Tomás Gómez aporte más que Trinidad Jiménez, pero en ambos casos resulta marginal en comparación con la aportación aplastante de la organización, por cierto, dirigida por Tomás Gómez, digo, durante estos tres últimos años.


Eurovisión
Sostiene Solana que a Trinidad Jiménez,
l´amour est aveugle, sólo le han bastado tres meses para ser conocida, mientras que Tomás Gómez ha necesitado tres años. Vamos, que Trinidad Jiménez era una honrada modistilla inmigrante que llegó a Madrid allá por junio y que, llegado septiembre, sólo en tres meses se ha dado a conocer. Trinidad Jiménez no era un personaje conocido en su brillante trabajo en las relaciones internacionales, nunca fue diputada, ¡ay!, ni fue candidata al Ayuntamiento de Madrid en 2003, y mucho menos secretaria de Estado, ni ministra, ¡no!, llegó de la luna hace tres meses, ¡sí!, allá por junio, y, abraxas, en noventa días la conoce todo el mundo.

En un ataque de agitación y propaganda, quizá de paroxismo emocional, nos invita mi compañero de columna a votar a quien se dio a conocer en sólo tres meses, y sólo me viene a la cabeza la bellísima Marta Etura, la actriz revelación de los Goya 2010 (¿se referiría el compañero Solana a ella?).


Trinidad Jiménez es una magnífica candidata, buena persona donde las haya, excelente gestora, a
fructibus cognoscitur arbor, de convicciones profundas y dedicación plena al socialismo democrático. Trabajé con ella como candidata al Ayuntamiento de Madrid en la campaña de 2003, y en varias ejecutivas regionales, así que sólo tengo buenas palabras para dedicarle. Honradamente la defenderé con la palabra ante quien intente dudar de su capacidad y buenas intenciones, sea de mi sector o del sector contrario.

Pero Tomás Gómez, en breve espacio de tiempo, ha logrado, primero, ordenar un partido que había sido vaciado, levantarlo de una derrota que nos había dejado casi sin ayuntamientos donde gobernar, animar a través de estas primarias a toda la militancia, hacer de su liderazgo el que cuenta con más avales, convertirse según las nuevas encuestas en el candidato mejor preparado para enfrentarse a Esperanza Aguirre. Sería conveniente que el milano y la culebra se llevaran bien.

No hay comentarios:

Publicar un comentario