lunes, 6 de septiembre de 2010

De ciudadanos a simples consumidores

Javier Gil


Observo, cada día con más convicción y no poca preocupación, a nuestra sociedad, en la que, como si de una carrera de velocidad se tratara, cada vez hay menos ciudadanos en beneficio de, podría llamar, una mayoría de simples consumidores. Obviamente todos somos consumidores, en cuanto a bienes materiales o servicios se refiere, pero en cuanto a la condición de ciudadanos, esto es al: "Habitante de las ciudades antiguas o de Estados modernos como sujeto de derechos políticos, y que interviene, ejercitándolos, en el gobierno del país", como lo define la Real Academia Española, o como la misma define, tras ser enmendado, para la vigésima tercera edición: "Persona considerada como miembro activo de un Estado, titular de derechos políticos y sometido a sus leyes", no podemos, o mejor, no debemos quedarnos en simples consumidores.

Lamentablemente, la observación que comento, a mi juicio afecta más cuanto más joven es la persona, con las excepciones que toda regla contiene. Por otra parte, son los jóvenes la franja de población a la que se dirige mayoritariamente la oferta comercial, sea del tipo que sea, y que en ocasiones pretenden, con sus mensajes, mostrarnos con aspecto juvenil, hasta a los octogenarios.

En mi nada cercana juventud, nací en 1950, con una oferta de bienes de consumo o de servicios infinitamente menor, nos hizo anhelar, por contra, ser ciudadanos, y luchar duramente para conseguirlo. Es cierto que se suele desear lo que no se tiene, pero, no es menos cierto, que si tú no ejercitas activamente los derechos de lo que eres titular, pierdes gran parte de esa condición de ciudadano y se pasa irremediablemente a convertirse en un simple consumidor, también de supuestos derechos, o en el mejor de los casos: en ciudadanos no ejercientes, que viene a ser prácticamente lo mismo.

Se puede alegar, y sin duda alguna se alega en distintos medios (también por supuesto interesados) en defensa de este grupo, para mí, mayoritario, y, para otros muy útil; la ausencia de referentes éticos, la corrupción, la mala gestión, la irresponsabilidad del gobierno de turno, la irresponsabilidad de la oposición de turno, o la irresponsabilidad de ambos, la inexistencia de la justicia....etc. En este caso, mi preguntas serían: ¿ésto es absolutamente casual? ¿no será causa de esa falta de ejercicio de ciudadanía, que lamentablemente vengo observando, todo ello? ¿consumir, sin discernir, sin vislumbrar, toda clase de medios, no nos lleva ineludiblemente a negar la política y consecuentemente a no sentirse ciudadano?

No debemos olvidar, que no podemos considerarnos ciudadanos si no ejercemos de manera activa los derechos que la propia condición nos otorga, y es justamente, el ejercicio de manera activa de los mismos, lo que nos hace serlo. Así pues, no cabe excusa, pretexto, ni disculpa, cuando no se ejercen, o, peor, no se quieren ejercer, de manera activa los derechos que nos hacen ser ciudadano, y nos limitamos a consumir, como sujetos pasivos de una parte de la misma oferta comercial, que a diario nos abruma.

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