jueves, 30 de septiembre de 2010

Te llaman porvenir

Antonio Miguel Carmona


Publicado en el www.elplural.com, el día 26/09/2010

El presente es sólo un paréntesis entre la nostalgia y la ilusión. Mirar hacia atrás, honrar a nuestros muertos y velar nuestra historia, no significa en ningún caso dejar de ser los arquitectos de nuestro futuro común.

En el mitin de presentación de Trinidad Jiménez en Coslada algunos de los asistentes –en su mayoría amigos míos–, se refirieron a Tomás Gómez como pasado. Decir que el candidato madrileño, nacido en la primavera de 1968, es pasado, puede parecer hasta una broma.

Conocen mi opinión sobre Trinidad Jiménez, lo he dicho muchas veces: excelente socialista, trabajadora incansable, compañera imprescindible. Saben mi opinión sobre los que le acompañan: conocidos y amigos de tantos años. Pero tengo que encontrar cuanto antes en este equipo al inteligente eslabón que recomienda emitir estos mensajes tan hilarantes como inútiles.

Los socialistas estamos muy orgullosos del pasado y, por ende, de la actitud crítica y dinámica que ha caracterizado siempre a la izquierda pretérita, presente y futura. Ser socialista tiene como una de sus notas más características el hecho de ser crítico. Llevamos en nuestros genes la crítica y ésta se sustenta, ¡ay!, en el debate.

El PSOE nació un 2 de mayo de 1879, siendo en estos momentos el segundo partido socialista más antiguo de Europa tras el SPD alemán cuya fundación se remonta a 1875. Desde el primer momento, no lo duden, las diferencias entre unos y otros socialistas aparecieron como una fuente de ingenio y prosperidad.

El enfrentamiento de Jaime Vera con Pablo Iglesias puede que dejara alguna cicatriz, pero, sin duda, lo que sí legó fue un debate que, por cierto, aún se conserva en nuestros días. Las posiciones moderadas de Julián Besteiro o las centradas de Indalecio Prieto, se veían numerosas veces arrostradas por las de Francisco Largo Caballero. En el exilio, los largocaballeristas, los besteiristas, los negrinistas o los prietistas, llegaban a enfrentamientos dialécticos que por poco cuesta más de una escisión. Desde el Congreso de Touluse en 1972 y, sobre todo, desde el de Suresnes de 1974, las posiciones se fueron centrando en el eje sustentado por Felipe González y Alfonso Guerra : Socialismo es libertad.

De ese pasado estamos enormemente orgullosos al que hay que añadir los últimos siete años de gobierno socialista: en fin, presumimos de todo aquello que nos hace grandes por el acervo y caudal que contiene. El pasado es como un otero, una colina, una montaña, que, cuanto más alta más allá nos hace ver la línea del horizonte futuro.

Pero esto se soluciona con facilidad: un debate entre ambos candidatos. Insto a los lectores de El Plural a participar en este foro opinando si es bueno que haya un debate entre los dos candidatos con el fin de conocer quién es el futuro, quién el pasado, cuáles las ideas. No lo dejemos sólo en una discusión entre el compañero Solana y éste humilde autor.

Renunciar a nuestra historia es renunciar al aire. Quien intenta mirar al futuro renunciando al pasado, no sólo habrá abjurado de su historia sino que carecerá también de amaneceres. Decía el poeta Ángel González, te llaman porvenir… porque no vienes nunca.

No vienes nunca, porvenir, si no somos capaces de saber cuáles han sido nuestros errores y nuestros aciertos. El pasado no forma parte de una opinión sino que se revuelve amistoso en nuestros pensamientos y en nuestras lecturas. Renunciar a él para dar la imagen de frescura, es como renunciar a la memoria para poder mirar el horizonte.

Antonio Miguel Carmona es profesor de Economía y secretario de Economía del PSM-PSOE

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