sábado, 25 de septiembre de 2010

Alegría

Antonio Miguel Carmona

La mitad de la alegría reside en hablar de ella. Que más de trece mil ciudadanos hayan decidido que quien elige al candidato de un partido no es la dirección del mismo sino las propias bases, no puede más que inundar de alegría la fiesta de la democracia y la libertad.

Acertó Tomás Gómez impulsando las primarias en Madrid para que todos los militantes pudieran decidir y abandonar el papel de meros comparsas, como en otros momentos, a la hora de decidir quién debe encabezar la lista de los socialistas madrileños.

Se equivocaron aquellos que vieron en las primarias un riesgo electoral para el PSOE, visión de una organización elegíaca. Bienvenido el aval al sufragio que ha supuesto que a la derecha regional madrileña se le oiga imperceptible, allá a los lejos, sin agenda política y sin repercusión mediática, frente a una movilización fértil que sólo puede enojar a los necios.


Acertaron aquellos que prefirieron tener un partido democrático a uno de corte bonapartista, a la antigua usanza de las organizaciones del siglo XX, luz sólo para personajes de edad provecta; acertaron al darnos el privilegio en el que ha tomado la delantera el PSOE, ejemplo hoy en Madrid de democracia con el aval de trece mil firmas.


Se equivocaron aquellos que pensaron que la democracia podía afectar la posición política del presidente del Gobierno, a los que trece mil compañeros y compañeras han resuelto responderles que la democracia sólo perjudica a quien trata de encerrarla en el baúl de la desmemoria.


Acertaron aquellos que sabían que las primarias, como en otras naciones, se convierten en un revulsivo que alienta a la militancia y anima a los ciudadanos a conocer con mayor profundidad las propuestas que podrán llevarse a cabo.


Se equivocan aquellos que utilizan las primarias descomponiendo la figura y descalificando al rival, con ese tono vacuo, expresión de debilidad y agotamiento. Hay que arroparse con las formas del respeto, no ya con el calor de un mero sentido ético de la relación política, o una simple cuestión de educación para la ciudadanía, sino porque tras el día 3 de octubre volveremos todos a remar en el mismo sentido como incluso, sin que se den cuenta los agudos sandios, ahora remamos.


Acertaron los que no insultan, los que buscan el debate con el oponente, porque discutir no sobra en este partido crítico. Cuanto más usamos la alegría, más se queda dentro, y eso se nota en las caras de allá donde vamos, de los que han salido de sus casas, de los que pronto te abrazan y te ofrecen su mano y su esfuerzo ; los que agradecen que por fin se les haya permitido dibujar el futuro más allá de la imaginación.

Antonio Miguel Carmona es profesor de Economía y secretario de Economía del PSM-PSOE

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