miércoles, 11 de agosto de 2010

Una estrella se forjó en Atenas


Emilio A. Egea

La noche es mágica; la luna platea las copas de los pinos mientras la brisa mece sus ramas arribadas a una montaña que parece expectante a la espera de que las primeros polvos estelares se descuelguen de las perseidas, dando comienza a la lluvia de estrellas. En la distancia un halo de luz ilumina el firmamento: es la ciudad de Madrid centro neurálgico de nuestra comunidad.

Mientras saboreo un Baylis, aquí en la terraza, dominando el valle, dejó volar la imaginación al tintineo de una ilusión que como un géiser emana muy de dentro, cerca del corazón. No es irracional, como socialista madrileño, un sentimiento de libertad bulle tomando de la mano infinidad de pensamientos.

El primero y más grande es la loa a la democracia, manifestada por estas primarias; éste proceso de elección que nos permitirá elegir a nuestro candidato que arroparemos si es posible hasta la puerta del Sol.

La segunda alegría, es que este proceso nos diferencia una vez más de otro partido cuyos principios colisionan con un modelo democrático en él que en ocasiones demuestran no creer. Ellos se amparan más en las doctrinas de Maquiavelo, a la hora de seguir a un líder, mientras nosotros preferimos las concepciones de Erasmo de Rótterdam; ¿O no es mejor seguir a un referente por ser éste amado que no temido?

Y es que su filosofía encumbra la concepción humana resaltada por Hobbes, donde el egoísmo individual es el motor del comportamiento humano, mientras que otros abrazamos la concepción socializadora e intrínsicamente positiva resaltada por Rousseau. Sí, si nos tuviésemos que transportar a la antigua Grecia nosotros elegiríamos Atenas mientras ellos a bien seguro arribarían en Esparta.

El tercer motivo de satisfacción es contar con dos magníficos candidatos a la hora de presentar la madre de todas las disputas democráticas, ya que ubicar a la Sra. Aguirre en la oposición sería como restituir su contenido a la caja de Pandora.

A todo esto si no fuere suficiente, entre ellos, el tener la certeza, de contar con la persona idónea para ser el presidente de nuestra comunidad y que esta persona sea socialista es el mayor orgullo.

Paseando por Parla, buscando una respuesta a lo inaudito, que es que un político obtenga tan abrumador apoyo popular, encontré la respuesta. Si alguien no ha defraudado y has palpado su cercanía, negar lo que espero que la mayoría de la militancia anhela, es una osadía. Sinceramente si alguien por trabajo e integridad merece ser presidente de la comunidad de Madrid creo que este es nuestro secretario general.

Mientras le doy vueltas a estos pensamientos veo surcar una estrella por el firmamento. A bien seguro forjada en Atenas, cuna de la democracia.

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