sábado, 7 de agosto de 2010

Última entrevista en El Sol

Antonio Miguel Carmona


Este artículo ha sido publicado el 7/8/2010 en www.elplural.com

El 10 de junio de 1936 se publicó en el diario El Sol la última entrevista de Federico García Lorca, casi 40 días antes de que estallara la Guerra Civil y a 70 de la fecha en la que fue asesinado.

En realidad no era una entrevista sino un diálogo entre el periodista, ilustrador y caricaturista Luis Bagaría y el autor de Sonetos del amor oscuro. Bagaría era todo un personaje: fundador de la Asociación de Amigos de la Unión Soviética, muy comprometido con la causa, corrió mejor suerte que Federico en un injusto exilio en Paris y en La Habana. Entre las biografías más ilustres de Bagaría está la editada por Emilio Marcos Villalón y la de Jaume Capdevila, además de otras de menor entidad. El lenguaje mordaz y comprometido del periodista convirtió la pieza de El Sol en un diálogo entre gigantes.

Como si el tiempo no hubiera pasado, las afirmaciones de Federico no pueden ser más actuales. Para aquellos que piensan en el arte por el arte, en la cultura sin compromiso, en el silencio del talento, el de Fuente Vaqueros le comenta a Bagaría: (los poetas tienen) “que dejar el ramo de azucenas y meterse en el fango hasta la cintura para ayudar a los que buscan las azucenas”. No tengo nada que decir, la frase es en sí misma un imperio.

Nuestro compromiso es con toda nuestra circunstancia, no somos ajenos a nada que nos incumba, todo nos concierne. Los socialistas pensamos, a diferencia de los paleoliberales, que el otro somos todos. No firmamos un contrato social (Rousseau) para relacionarnos con el prójimo, sino que somos precisamente el prójimo. Pero nadie mejor que el poeta para espetárselo al ilustrador: “El torrente de lágrimas que nos rodea, producidos por cosas que tienen remedio”.

Cuánto me gustaría conversar con el autor de Amor de don Perlimplín con Belisa en su jardín para preguntarle por cosas que hoy por hoy tienen remedio, por lo que también nos incumbe a los españoles: por los nacionalismos, qué significa ser español, qué es España. En el diario El Sol me responde como si aquí estuviera: “Yo soy un español integral… pero el chino bueno está más cerca de mi que el español malo”.

Como todos sabemos y tratamos de no olvidar, el poeta de Granada vivía el momento hasta que los fascistas se lo llevaron y ejecutaron la orden del Gobernador Civil de Granada, José Valdés Guzmán. Parecía presagiarlo en el diálogo con el ilustrador en El Sol: “Como no me he preocupado de nacer, no me preocupo de morir”.

Te pregunto, Federico, leyéndote en El Sol más de setenta años después, que opinarías ahora de este lío que se ha montado con los toros: “El toreo es, probablemente, la riqueza poética y vital mayor de España, increíblemente desaprovechada por los escritores y artistas, debido principalmente a una falsa educación pedagógica que nos han dado y que hemos sido los hombres de mi generación los primeros en rechazar. Creo que la de los toros es la fiesta más culta que hay hoy en el mundo. Es el drama puro, en el cual el español derrama sus mejores lágrimas y sus mejores bilis”. Toma.

Federico era todo un ejemplo de la tolerancia de la que en la España de hoy debemos hacer bandera. Gabriel Celaya (debería ponerme en pie) dice en una de sus obras (Un recuerdo de Federico García Lorca, Roma, 1966), que Federico le decía: -“¿Sabes que todos los viernes ceno con José Antonio Primo de Rivera? Solemos salir juntos en un taxi con las cortinillas bajadas, porque ni a él le conviene que le vean conmigo ni a mí me conviene que me vean con él”.

Leo una y otra vez el diálogo en El Sol. Me confundo con Bagaría, con Federico, con el periódico, con los de entonces. Me traslado a un día como hoy, de agosto. Me asomo a la ventana: la Gran Vía es un hervidero de taxis. Hace calor.

Antonio Miguel Carmona es profesor de Economía y secretario de Economía del PSM-PSOE

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