domingo, 1 de agosto de 2010

La vigencia de la bula


Javier Gil

Leyendo las noticias, en los distintos medios de comunicación, relativas al vídeo promocional realizado por el Presidente del PP, titulado: "descansar para trabajar mas", donde aparece el Sr. Rajoy, en la parte trasera del vehículo en el que iniciaba el viaje del comienzo de sus vacaciones, se comprueba con facilidad que no lleva puesto el cinturón de seguridad estando en marcha, como es preceptivo. Según creo, la Dirección General de Tráfico, califica el 'descuido' como infracción grave correspondiéndole una sanción de 150 €, y la retirada de tres puntos, en el caso de ser el conductor. También es cierto que el coordinador de Presidencia del PP, Sr. Moragas ha pedido disculpas, en nombre del presidente de su partido, y se ha referido al asunto como un despiste que apenas ha durado un minuto.

Lo anterior, me ha hecho recordar la conocida como bula de carne, de cuando era niño; entonces siendo preceptiva, para todos los católicos, la abstinencia de comer carnes los viernes, si se consideraba necesario, u oportuno, la ingesta de dicho alimento, la iglesia tenía establecido un sistema de pago por el que sin problemas se podía comer carne, sin riesgo alguno de pecar. Bula pues, para asuntos de política o religiosos y que estando autentificada con el sello papal, se conviertía en bula pontificia, no deja de ser la concesión de gracias o privilegios. O, lo que es lo mismo, contar con facilidades negadas a los demás para conseguir u obtener dispensas difíciles o imposibles, e incumplir los preceptos, las normas, las leyes, al fin y al cabo.

Reconozco que el asunto del cinturón del Sr. Rajoy, no deja de ser una anécdota, y, honradamente, estoy seguro que se trata simplemente de un despiste. Pero, están igual de despistados, el resto de compañeros del Presidente del PP, implicados en: el 'caso Gürtel', en los asuntos de la Diputación de Castellón, en la Diputación de Alicante, en los espionajes de Madrid..............etc. En un Estado de Derecho, como es sabido, solo las leyes, (todas y cada una de ellas), nos vinculan a todos sin excepción, sin que sirvan las bulas de clase alguna, para incumplir los preceptos, las normas, las leyes, como decía. Y ésto, no solo debería de ser así, a partir de que se produzcan las correspondientes sentencias condenatorias, faltaría mas. Debería ser así, al menos en términos políticos, desde que la presunción razonable de culpabilidad, crea la evidencia, de que la sentencia condenatoria, mas tarde o mas pronto, se tiene inevitablemente que producir. Por higiene política, por salud social, por lógica, por sentido común, y en beneficio de todos los ciudadanos, y, por supuesto, de cualquier Comunidad del Estado, también en Cataluña.

Lo anterior debe obligar, obviamente, a todos los partidos políticos, sin excepción. Aunque parece que últimamente le afecte fundamentalmente, en concreto y muy especialmente, al PP. De ésto último, también tendrán que pedir disculpas a los ciudadanos por no haberse puesto sus dirigentes el preceptivo cinturón de seguridad, al tiempo de arrancar el vehículo.

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