martes, 20 de julio de 2010

Clavijo



Noel Leunam

A veces es curioso como la voluntad y determinación en la consecución de objetivos que a la mayoría le parecen inalcanzables coinciden en diferentes personas y distintos momentos de la Historia y así lo vemos cuando describimos el viaje que es objeto de este relato y la tímida andadura que comenzamos en este Blog.

Me quedo sorprendido cuando ayer por televisión escucho ( y luego confirmo en prensa) que la nueva base militar que va a ocupar el ejercito español en su misión en Afganistán, se va a llamar Ruy González de Clavijo. ¿Por qué? Pues porque el próximo viernes 23 de julio van a cumplirse 5 años de que en el mismo día de julio de 2005, tras el acto de entrega de la bandera de España, partió desde el aeródromo de Cuatro Vientos, la avioneta Vulcanair P-68 Observer con la expedición de cuatro aventureros españoles que seguirán los pasos del Embajador de España, seiscientos años después, Ruy González de Clavijo.

Los expedicionarios, Antonio Miguel Carmona, Lorenzo Dávila, Carmelo Encinas y Juan Carlos Muñoz recorrieron un amplio y no fácil trayecto hasta Samarcanda, fin del trayecto de ida, donde se encuentra una villa denominada Madrid, en honor a nuestro Clavijo cuya ciudad natal no es otra que la capital de España : de Madrid a Madrid. Los Expedicionarios siguieron la ruta de Clavijo, con el más absoluto rigor histórico y geográfico, sobre las mismas huellas, idénticos lugares y similar ilusión. La Ruta que Clavijo desarrolló cruzando el Mar Mediterráneo y el Mar Negro, será desarrollada con una avioneta, mientras que a partir de Trebisonda el camino se desarrollará en vehículo motorizado terrestre cruzando Turquía, el Kurdistán, Irán, Turkmenistán y Uzbekistán.

Siguiendo los mismos pasos que el embajador madrileño, volaron de Madrid a Cádiz, la Costa africana, Ibiza, Roma, Nápoles y Rodas. De Rodas sobrevolaron las islas griegas hasta encontrarse con Constantinopla, la ciudad de Estambul, la antigua Bizancio. En Constantinopla fueron recibidos por el Cónsul español, al que hicieron entrega de una bandera de Castilla. Prosiguieron el viaje hasta Trebisonda, donde depositaron una corona de flores en el lugar del fallecimiento de aquellos militares españoles que perecieron en el tristemente recordado accidente del Yak-42. A partir de entonces, cruzaron Erzurum hasta Doguguayacil, frontera con Irán. Ya en Persia, siguieron los pasos de Clavijo a través de Khoy y Tabriz. Más tarde Soltania, hasta llegar a Teherán. Allí serán recibidos por las autoridades iraníes y el Embajador de España en la capital iraní al que también se entregó una bandera de Castilla. Desde Teherán partieron hasta Dagum y Nysapur, adentrándose posteriormente en la frontera del Turkmenistán, cruzando el desierto, pernoctando y alcanzando la frontera uzbeka. Ya en Uzbekistán llegaron a Bujara, siendo recibidos por su Alcalde. La entrada en Samarcanda contó con la recepción también de las autoridades locales, para, posteriormente, encontrarse con las Autoridades uzbekas a las que se hará entrega de la bandera de España.

Una historia olvidada

Contemos sucintamente la historia de Clavijo: El rey Enrique III el Doliente, tercero de los Trastámaras, envió de embajador a la Corte de Tamerlán a Ruy González de Clavijo, junto con otros miembros entre los que se encontraba un fraile, en respuesta a la anterior embajada que había enviado el Emperador de Asia. Enrique pretendía encontrar un aliado que pugnara por establecer una pinza política y militar sobre el turco Bayaceto. Ruy nació en Madrid, en la Plaza de la Paja, y su identidad ha estado en gran parte oculta por la Historia, tantas veces en el olvido de los pueblos condenados a repetirla. Clavijo partió desde Segovia en 1403, llegó a Samarcanda en 1405 y regresó a Alcalá de Henares en 1406. Un recorrido, el de Carmona y compañía, con el que se conmemoraron los seiscientos años; una ruta llena de descubrimientos y encuentros sobre los que escribió su conocido libro Embajada a Tamerlán. La obra es el segundo libro en castellano más traducido y, sin duda, es considerado por los Departamentos de Historia Medieval de las universidades más prestigiosas, el segundo libro de viajes medieval más importante, tras El Libro de las Maravillas de Marco Polo.
En Samarcanda, donde Tamerlán recibió a Clavijo, se encuentra un pueblo denominado Madrid en honor a la villa de nacimiento de este madrileño ilustre. En Samarcanda, fin del trayecto de ida, su principal avenida se llama Ruy González de Clavijo.

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