jueves, 30 de diciembre de 2010

El thaler de plata

Antonio Miguel Carmona

Este artículo se publicó el 28/12/2010, en www.elplural.com

Uno de cada dos alemanes proponen abandonar el euro y volver al marco: ¿será que no lo hemos entendido? Cuando se estableció la medida de 1,95583 marcos por euro y disolvíamos el viejo marco y el resto de las monedas de la Unión Monetaria en un euro común, nos las prometíamos muy felices.

Ahora nos encontramos, empero, que determinados países necesitan devaluar su moneda, que ya no tienen, con el fin de meterle gas a su incipiente expansión. Unos desean un euro fuerte, otros un euro débil, cada uno opina en función de las necesidades de las economías nacionales y de las políticas económicas locales.

La unificación de Alemania en 1871 introdujo el marco de oro como moneda común en 1873, sustituyendo la disparidad de monedas de cada uno de los estados alemanes, la mayoría de ellas referidas al Thaler de plata, base que contenía 16 ¾ de Ag. ¿Quién puede pensar que debemos volver ahora a la moneda del Gran Ducado de Mecklembourg-Schwerin anterior a 1873 para aliviar las finanzas del Gran Duque?

Bien seguro que muchos ciudadanos del Reino de Hanóver, del de Prusia, del de Baviera o del de Wurtemberg, hubiesen deseado volver a sus monedas locales y evitar aquel marco que tanta inflación les trajo: los primeros años del siglo XX no fueron precisamente ejemplares para la política monetaria alemana, la hiperinflación supuso una ingente producción de marcos en papel moneda y el nacimiento del papiermark, rentenmark y reichmark.

No faltaron voces, tras la II Guerra Mundial, que pedían que cada estado alemán volviera a su moneda de referencia, abandonando el papel-marco. Si se hubiese seguido esa peregrina idea los paisanos del Principado Elector de Hesse-Kassel hubiesen recuperado su moneda basada en aquel añorado thaler de plata. Efectivamente, tras la Guerra, Alemania tristemente asistía al mayor desorden monetario conocido, donde se utilizaban como monedas de cambio tanto los rentemark, los reichmark, las botellas de whiskey que habían traído las tropas norteamericanas o, incluso, los cigarros de New Jersey. Por ello, los estadounidenses impulsaron en la Alemania Federal un marco estable, en junio de 1948, el Deutsche Mark, mientras que los soviéticos hicieron lo propio un mes después. El control inicial norteamericano, el refuerzo del Bundesbank con grandes reservas derivadas de, en primer lugar inversiones exteriores, y, posteriormente, de una superavitaria balanza comercial, junto con una política monetaria escrupulosamente anti-inflacionista, convirtieron al marco en una moneda de referencia.

La diferencia es que la creación del marco como moneda común de la gran Alemania, suma de los anteriores estados, reinos, principados y ducados, se convirtió en moneda estable cuando, ya en los años cincuenta, la República Federal de Alemania lograba tener una política económica común y no una política local de cada Estado (salvo el paréntesis nacionalsocialista que conviene olvidar). En definitiva, la unificación monetaria se hizo estable cuando pudo contar con una política económica común.

Juntar el marco alemán con la lira italiana, el dracma griego o el tólar esloveno tiene sus riesgos, pero juntarlos en una convergente serpiente monetaria que acabó en una moneda común, sin políticas económicas siquiera coordinadas, podía poner en cuestión el euro al más mínimo soplo de viento, y no les quiero contar si el soplo es todo un tsunami financiero internacional.

Ése es el problema: hemos logrado una unidad monetaria común en un puzzle de políticas económicas locales dispares y dispersas. Sin una política económica común las tensiones en el seno del Banco Central Europeo convierten a éste en mero espectador del resquebrajamiento de las estructuras económicas de los países periféricos que no soportan un euro fuerte o un euro débil.

Alemania sin Europa no se entiende de la misma forma que Europa no es Europa sin Alemania. La capacidad motora, backward linkages, supone que el crecimiento del país teutón es capaz de arrastrar al resto de las economías europeas con tan solo un poco de ayuda de los demás. Pero también es verdad que cuando ellos peor lo tenían, Europa, desde 1945, no les ha fallado: la conversión de un marco del este por uno federal en proporción de uno a uno, lejos de la realidad, dio lugar a serias alteraciones en la estabilidad monetaria europea; la subida de los tipos de interés de la deuda con el fin de atraer capitales que pudieran reconstruir la Alemania del Este provocó movimientos que aún estamos recordando; la generación de déficits públicos durante los noventa y primeros años del siglo XXI, al margen del Plan de Estabilidad, perdonó a Alemania dichos desequilibrios que ahora Merkel no indulta.

La solución no es volver al marco o a la peseta, sino sostener un euro con políticas económicas comunes, lo cual supone una mayor coordinación de éstas, e, incluso, la capacidad de emitir Deuda europea controlada por el banco central. ¿Tienen la misma capacidad de decisión Timothy Geithner que Joaquín Almunia? Se trata de armonizar y poner en común la política económica: si así lo hacemos, volver al marco tiene las mismas posibilidades que volver al thaler de plata del Landgraviato de Hesse-Homburg.

Antonio Miguel Carmona es profesor de Economía y secretario de Economía del PSM-PSOE

lunes, 27 de diciembre de 2010

No pienso volver a Valladolid, con ese alcalde

Javier Gil

No quiero volver a Valladolid, con ese alcalde, y tengo ciertamente una muy poderosa razón para seguir yendo, como he venido haciéndolo desde hace más de 20 años. Mi hermano, el tercero, y mis sobrinos, viven allí desde entonces, y mis viajes a la vieja ciudad castellana han sido frecuentes. Por otra parte, se trata de la capital de la Comunidad de la que soy originario, y porque además, desde que tiene AVE, es más cómodo y agradable el viajar hasta allí.
A pesar de ello, no voy a volver a Valladolid, sólo y exclusivamente porque el alcalde actual (qué recuerdo más grato guardo de Rodríguez Bolaños, acalde desde 1979 y hasta 1995), de la ciudad, es un señor que insulta, que denosta, que agravia, que veja, que difama...etc. Esto es, lo que se conoce popularmente, como un 'faltón'. Aunque, sea más grave, pues lo hace con rancios comentarios machistas, y representando a una ciudad como Valladolid.
Pero lo peor, según información de él mismo, es que lo anterior le sale gratis. Y paso a explicarlo: el pasado octubre, como es conocido por todos, le dedicó a la Sra. Pajín, una serie de comentarios de esa índole, y, tras unas primeras dudas, terminó pidiendo disculpas, supongo que de mala gana, por lo que sigue.
Hete aquí, que ayer mismo manifestó que aquellos comentarios, lejos de causarle perjuicio electoral de cara a las próximas elecciones municipales, a las que entiendo pretende volver a presentarse, y como sería lo razonable, lejos de perjudicarlo, según sus propias palabras, como si de un boomerang, se tratara, le han beneficiado. Afirmando que lo comprueba por manifestaciones de la mayoría de la ciudadanía que le realizan, constantemente.
Y yo pienso, a este señor, le eligen alcalde, la mayoría de los ciudadanos vallisoletanos con su voto, y según afirma, aquél episodio, lejos de causarle serios perjuicios, le ha dado más apoyos, que supongo se confirmaran en las urnas, el próximo mayo.
Voy a esperar hasta mayo, por supuesto, pero si lo anterior se confirma, desde luego, deberán ser mi hermano, mi cuñada, y mis sobrinos, los que tengan que venir a Madrid, para vernos. Pues, desde luego, yo no voy a volver, y no lo voy a hacer, pues en una ciudad donde a la mayoría, de los paisanos les parece bien las 'lindezas' que expresa su alcalde, y le votan, no merece mi presencia.
Ya imagino, que a ellos, les importará muy poco mi ausencia, pero cada uno lucha con los medios que tiene a su alcance y los míos son escasos.
Al menos tengo la esperanza, que cuando les explique porque no voy, sirva de reflexión a mis adolescentes sobrinos.


jueves, 23 de diciembre de 2010

Economía sostenible, sustentada en valores (I)


Sostiene Pereira

El análisis y debate que el papel de la economía debe jugar en el conjunto de la sociedad y de la civilización, así como su propio equilibrio y que lugar tiene que ocupar en la formación de la sociedad y su estructura tiene más de 2500 años.


Aristóteles, ya en su obra La Política indica:

… De manera que a algunos les parece que acrecentar la hacienda, es el oficio propio de la economía y están firmes en esta convicción, que la posesión del dinero se ha de conservar y aumentar sin término, ni límite ninguno…

… Porque el oficio de la fortaleza, no es hacer dineros, sino hacer los ánimos valientes, ni de la medicina, hacer dineros, sino reparar la salud. Pero los hombres convierten todas las artes en ganancia, como si este fuese su último fin…

En Sicilia hubo cierto individuo que compró todo cuanto hierro había en las herrerías. Después, como los mercaderes venían a comprarlo, lo enajenaba con gran exceso en el precio, y de este modo, con cincuenta talentos que empleará en el negocio, ganó otros cincuenta y los hizo ciento. Cuando lo supo Dionisio, el tirano de Siracusa, le mandó que se llevase su dinero, pero no le permitió por más tiempo residir en la ciudad, como persona que había descubierto un modo de renta nada provechosa por el interés del común.

En este texto el filósofo Estirigita, plantea dos cuestiones capitales para entender un nuevo modelo de hacer economía por venir, basado en la Ética y los Valores:

{ Virtud y sobre todo Aretê (virtudes morales), significa que los ciudadanos a nivel profesional, artesano, laboral, realizan lo mejor posible su labor u oficio, no que este sea meramente un factor mercantil.

{ La segunda lección es que la economía, que solo beneficia a uno o algunos y no redunda en el bien común o en el conjunto de la sociedad, no solo tiene valor humano, social o económico, sino, que va contra el conjunto de la civilización.

Desde esta argumentación en tanto los poderes públicos, como la sociedad en su conjunto, deberían apoyar a empresas o estructuras que planteen un formato horizontal de sus plusvalías y no subvencionar o consumir de estructuras de carácter vertical. De forma que la economía es sostenible cuanto más horizontal es la distribución de las plusvalías.

Si una persona realiza un negocio especulativo en el cual consigue una alta ganancia, esto es estrictamente legal pero no aporta nada al conjunto de la sociedad.

Por el contrario una persona que invierte en una empresa, crea puestos de trabajo, compra mercaderías o servicios a proveedores, paga los costes sociales, paga tributos, etc. Esta acción es más valiosa desde el punto de vista económico, que en el caso anterior.

Una de las diferencias más importantes, es que el primer sujeto ejerce un factor económico a corto plazo, sin ninguna continuidad y sin ningún aporte o beneficio para el bien común. En el segundo caso la opción es de largo plazo, de creación y mantenimiento de los puestos de trabajo y de aporte de costes sociales y de impuestos.

De forma que no estamos ante un debate ideológico, sino de lógica económica y social. Además que el tipo de economía verticalista, individualista y del corto plazo subyace la corrupción como variable endémica, como elemento de consolidación de las propias operaciones. En el tipo de economía horizontal lo que se inscribe como endémico es el esfuerzo, el trabajo y la cooperación.

El Dilema del Prisionero

Para algunos analistas económicos y sociólogos, la cooperación o el crecimiento en red, será una de las opciones más favorables para afrontar el fomento de un nuevo modelo. ¿Estamos ante un nuevo paradigma? Desde el punto de vista de Kuhn, o nos hemos olvidado de que el homo sapiens, sobrevivió y esta donde está, gracias en parte a el nivel de cooperación social que fue capaz de desarrollar en tiempos prístinos. Es algo de pasado remoto, que los seres humanos hemos olvidado gracias en parte por la obsesión ya marcada en el rótulo de la Ilustración como dominio de la naturaleza, analizada por la Escuela de Frankfurt , en dos de sus más ilustres representantes, Horkheimer y Adorno.


El dominio, como elemento de control y de deshumanización del ser humano, al dominio volveremos más adelante.

En este punto descifraremos la historia del egoísta moral, del cuento el Dilema del Prisionero, narrado por Gauthier.

Puede existir una razón no moral para ser moral, un tipo de análisis que hasta el egoísta puede reconocer.

El cuento nos muestra a dos prisioneros incomunicados e interrogados, para que confiesen, los guardianes al menos en el intento de lograr una confesión que al menos les permita tener un culpable, proponen a ambos prisioneros una reducción de pena si delatan al compañero.

Estas dos alternativas, nos llevan a cuatro posibilidades o soluciones:

1) Si los dos se delatan, cada uno recibe una dura sentencia.

2) Si ninguno delata (cooperan), reciben ambos una sentencia leve.

3) y 4) Si uno delata y el otro no, quién delata recibe la sentencia leve y el otro la máxima.

Si los dos jugadores se comportan de una forma auto interesada, ambos tienen una estrategia dominante haga lo que haga el otro: delatar. Lógicamente la mejor opción sería la de la cooperación.

Los jugadores están incomunicados y no se fían el uno del otro, elegirán el peor resultado.

Si se rompe la confianza mutua en la economía, en la sociedad, todos salimos perdiendo.

Para Pareto sería elegir un resultado ineficiente. ¿Pero como el egoísta puede elegir una opción de cooperación, si aparentemente va contra sus intereses? Tendría que plantearse que puede conseguir mejor su objetivo si existiese cooperación.

¿Cómo vencer la desconfianza mutua? Identificando a los cooperadores.

Gauthier distingue tres tipos de actitud ante la cooperación:

- La transparente: El individuo muestra su intención de cooperar, pero, por tal motivo corre el riesgo de ser explotado.

- La opaca: No dar pistas de querer cooperar, con lo que disminuyen las posibilidades de un encuentro mutuamente beneficioso.

- La traslúcida: Enseñar las cartas de la cooperación sin desvelar el juego; solo esta última maximiza mejor los interese del egoísta completo.

Este dilema es transcendental para generar confianza social, para evitar grandes problemas sociales y económicos, como… pagaría más impuestos, si los demás también los pagaran o primero que haya buenos servicios y luego pagaría más impuestos.

El gen egoísta, convive con la humanidad desde el principio, pero, dado que nuestra sociedad cada vez es más compleja, más atomizada y sobre todo más fragmentada, incluso el egoísta completo, tiene que cooperar, si no su aislamiento le restará muchas posibilidades y a medio y largo plazo fracasará en sus objetivos. Solo pueden estar aislados las bestias y los dioses, y este no es el caso de nuestro protagonista.

DERECHOS DE TERCERA GENERACION/DERECHOS A LA SOLIDARIDAD

En 1942 se promulga el informe Beveridge, como intento de consolidación del Estado de Bienestar, su objetivo era paliar la inseguridad de la población inglesa después de la Segunda Guerra Mundial. A mediados del siglo XX T.H. Marshall escribió un artículo llamado: Ciudadanía y Clase Social, en el cuál distingue entre tres tipos de derechos:

En el siglo XVIII, predominan los derechos civiles, las libertades personales, libertad de expresión, de pensamiento, de religión, de abolición del trabajo servil, derecho a adquirir propiedad. Es posible que el rótulo Jacobino Francés fuera: Libertad, Igualdad y Propiedad. Acorde con una revolución burguesa.

En los siglos XIX y XX, aparecen los derechos civiles y políticos, los derechos sociales, sistemas educativos y los servicios sociales.


En la actualidad estaríamos ante los derechos de tercera generación o derechos a la solidaridad, de derechos de ciudadanía. Derecho al desarrollo sostenible, a al intimidad, a la defensa de los derechos de los consumidores, derechos que intentan preservar la calidad de vida de los ciudadanos.

Para Marshall, la ciudadanía social es un requisito indiscutible de la Justicia.

La tradición liberal y sus nuevos formatos neoliberales mantienen el laissez-faire, como modelo más efectivo y eficiente de la economía y la construcción social, estamos ante el final del modelo?

Lo que nos ocupa es una crisis económica, un fallo del capitalismo o estamos ante el final del modelo?.

Están además en juego la identidad y cultura europea, con Kant diríamos, identidad y cultura que son del “mayor interés”. La Libertad, la Justicia y la Solidaridad.

La Dialéctica de la Ilustración, obra realizada en 1944 por Horkheimer y Adorno, después de 65 años, cada vez tiene más vigencia. Cada vez se percibe con mayor nitidez la contra ilustración conservadora.

Como nos indica la Dialéctica de la Ilustración, la enfermedad de la razón, reduce en su propio origen en el afán del hombre de dominar la naturaleza, La Ilustración nace bajo el signo del dominio. ¿Es este principio, el que nos ha llevado a la situación actual? ¿Es el dominio, el principio de todas las relaciones? Todo es sustrato de dominio. Es la gran dialéctica posmoderna. Incluso los procesos lingüísticos y semióticos están marcados por este substratum.

Diríamos con Derrida que una suerte de logó centrismo se apoderó de la sociedad.

Decimos libre mercado, en vez de capitalismo, nombramos la privatización de los servicios públicos como externalización de los servicios. La derecha económica, mediática y cultural solo tienen un objetivo anacrónico, desmantelar el Estado del Bienestar, en su obsesión con el Laissez-faire y su Darwinismo Social, han llegado a identificarse y santificar a Robert Norzich. Profeta del estado raquítico, inane y de la anomia de lo publico ( Este autor es imprescindible en la política del actual Gobierno de la Comunidad de Madrid).

Norzich promueve una especie de Anarco Capitalismo, que el mismo denomina anarquismo de derechas o “libertarismo.

Economía Sostenible, contra, Economía Insostenible, Economía Real, versus, economía virtual. Hablemos claro estamos ante un cambio de modelo, por lo tanto tendrán que cambiar más tarde o más temprano las actitudes, los valores y los hábitos de producción, distribución y consumo (como muy bien nos indicaría Marvin Harris desde el punto de vista Antropológico).

Esta adaptación se basa en un modelo más solidario, redistributivo, horizontal y por lo tanto estable. Más que un planteamiento político, es una necesidad social, tiene que ver con un análisis científico social.

El modelo capitalista actual en su formato del beneficio a corto plazo y búsqueda de la rentabilización inmediata, esquilma la naturaleza, cosifica a las personas como otra herramienta más del sistema, manipula las necesidades como elemento vital del ser humano , para conseguir sus objetivos sobre el consumo, instrumentalizando incluso el ocio y el descanso de los ciudadanos. Todo esto es parte de la dialéctica del dominio.

El modelo capitalista actual fagocita su propio desarrollo y su futuro, es decir que el capitalismo posmoderno, como lo conocemos, es el que nos ha llevado a esta situación.

Este Anarco Capitalismo, sin reglas, sin leyes y sin contrapesos, está acabando con el propio modelo. Los Popes del capitalismo acabaron con el capitalismo.

Un gran gurú del sistema como Peter Drucker, preconizo que el capitalismo del siglo XXI, estaría en manos de grandes ejecutivos asalariados, Los Profesionales del Saber. Estos grandes directivos tendrían todo el poder, dado que en las grandes corporaciones, la atomización del accionariado y la indefensión de los usuarios y consumidores les darían todo el poder de acción.

Toda esta estrategia pone en peligro la Sociedad del Bienestar y por ende los Derechos de Ciudadanía, (Ley de dependencia, Salario de ciudadanía etc.), acabar con la dominación implica avanzar en los derechos a la Solidaridad estructurar en el Siglo XXI los Derechos de Tercera Generación.

miércoles, 22 de diciembre de 2010

El "Grito" de Munch y el sistema capitalista

Justo Sotelo

El sistema capitalista es el único que ha sobrevivido en un siglo XX convulso, lleno de guerras y totalitarismos, pero eso no significa que sea perfecto. Si, por una parte, estamos más comunicados que nunca, por otra, la sensación de incomunicación también resulta patente. Muchas personas tienen miedo a no verse reflejadas en el espejo de la vida, incluso de que el espejo no exista. El aislamiento y la soledad pueden ser terribles para los que sienten que no tienen ningún control sobre su existencia. ¿Cuál es la explicación a esta paradoja? ¿Quizá que no somos capaces de asimilar tanta información que tenemos en nuestras manos, y sentir que hay un lugar en el mundo para nosotros? Nos sentimos libres, pero a la vez prisioneros. Ya no existe la esclavitud como tal (aunque, ¿qué representan, si no, las cárceles de Guantánamo y de algunos países donde la pena de muerte aún continúa vigente?), pero ha surgido una especie de esclavitud “mental” que lleva a algunas personas al suicidio y a otras a los sillones de los psiquiatras. Ahí radica parte del mundo invisible del que hablaba Kafka en sus relatos, y que es fruto de un sistema económico sin alma y sin corazón.

¿Qué ocurriría si cualquier mañana alguien tocara en nuestra puerta porque nos han denunciado por alguna cosa, y nos metieran en la cárcel? ¿Qué sucedería si no pudiéramos pagar la hipoteca del piso? ¿Y si el banco donde tenemos los ahorros de toda la vida se declarara en suspensión de pagos, o el gestor de nuestro patrimonio nos llevara a la ruina por su desmedida ambición? Y eso que ni siquiera hemos mencionado a los mil millones de personas que malviven con un dólar al día, aunque puedan conectarse a Internet desde el lugar más remoto que podamos imaginar.

A pesar de los avances en todos los órdenes de la vida (por supuesto, positivos), somos incapaces de construir mapas cognitivos que abarquen el mundo por completo y den sentido a la posición que nosotros mismos ocupamos en el mapa. Ya no sentimos placer ante las flores mágicas de Rimbaud ni los torsos griegos de Rilke. Ahora sólo tienen valor los sujetos que han sido convertidos en objetos, y si miramos hacia atrás nos encontramos con el Grito de Munch, que, de alguna forma, representa la alienación, la fragmentación social, la soledad y el aislamiento.

Justo Sotelo, es Catedrático de Economía Aplicada

lunes, 20 de diciembre de 2010

La vida exagerada de Jack Swindler

Antonio Miguel Carmona


Este artículo ha sido publicado en www.elplural.com, el día 18/12/2010


El zumo de naranja reposaba sobre la mesa y los huevos, aún humeantes, esperaban la decisión impertérrita de Jack Swindler de acabar con ellos. La tostada, con ese dorado perfecto que tienen las rebanadas en Nueva York permanecía a la espera de ser untada por mantequilla que el servicio, siempre diligente, le había traído de una de las tiendas más sofisticadas de Queens.

Mister Swindler se había ganado una excelente fama como analista y gestor de uno de los fondos de inversión más importantes de Manhattan. Tras graduarse en Columbia, intentar un postgrado y, sobre todo, hacerse un verdadero hombre de negocios en Salomon Brothers, aprendió en este último lugar a empaquetar y titulizar hipotecas basura y colocarlas en los mercados internacionales como si fueran peras. Heredó entonces de su padre una inmensa fortuna que supo, diligentemente, emplear constituyendo un fondo propio que, ciertamente, no había dejado de tener éxito, no sólo empleando la misma técnica que los hermanos Salomon, sino posicionándose en corto contra la Deuda Soberana de países emergentes.

La reducción del déficit público en España, el establecimiento de severas normas de control y ajuste del gobierno español y el comienzo de una incipiente recuperación habían hecho pensar a Swindler de un comportamiento público eviterno que le había conducido a tomar la decisión de comprar deuda de España, seguro de que, tarde o temprano, el diferencial del empréstito con Alemania iba a verse reducido.

Tras beber medio vaso de zumo de naranja, sobrado de azúcar, y, mientras el servicio, con esos guantes blancos que amortajaban los dedos morenos de la criada, lo volvía a llenar sin apenas mirar a la cara al señor, abría mister Swindler el Wall Street Journal que disciplinadamente tenía reposando tras los huevos pasados por agua.

Le llamó la atención un artículo que tenía que ver con una de las decisiones financieras que estaba tomando esa misma semana: se titulaba What´s wrong with Spain? Aquello que en principio parecía una aporía, lo firmaba un tal José María Aznar, personaje que, en ese momento, Jack no recordaba conocer.

La primera frase del artículo le sorprendió por el ímpetu de su redacción: “España afronta una situación económica crítica”. Sus ojos se abrían, despertándose tras la larga noche, confiando que se tratara de un vano ejercicio de erística, cuando se topó en su lectura lenta con algo así como “los inversores están asignando riesgo de impagos a la Deuda”. Más aún “en lo social” –escribía el autor- “la situación es inquietante”.

Mister Swindler levantó la mirada para recordar a la pluma –la de escribir-, que había redactado esta inquietante colaboración: José María Aznar. En ese momento se dio cuenta que se trataba del expresidente del Gobierno de España, aún en su retina por los encuentros de misoneísmo que había tenido con el presidente Bush Jr. en Prairie Chapen Ranch, Crawford, Texas.

La lectura de Jack Swindler comenzó a dejarle atónito: “El origen de la crisis española es de 2004”. El conocido broker se preguntaba qué sucedió en España en ese año para que nuestro país pudiera ser así de criticado por parte, ni más ni menos, que de su presidente. “Hay que deshacer seis años de fechorías”, señalaba Aznar. Swindler quedaba absorto pensando, entonces, que el Gobierno actual de España, según impetraba su expresidente, podía formar parte de una banda internacional de malhechores.

Arrepintiéndose de su decisión financiera que, según él, había tomado prematuramente, se topó en el ubérrimo texto con una frase de José María Aznar tan demoledora como ilustrativa: “El país (España) está sufriendo la más grave crisis de su historia”. No conocía Swindler, pensó, la historia de España ni la del resto de países de América, así que creyó como auto de fe que efectivamente España estaba sumida en una suerte de guerra civil que quizás los periódicos de Nueva York no reflejaban.

Amanecía en la Gran Manzana, una mañana de diciembre, con un terrible frío atlántico guarecido bajo un cielo gris encapotado que dejaba caer lentamente los primeros copos del invierno.

Antonio Miguel Carmona es profesor de Economía y secretario de Economía del PSM-PSOE

jueves, 16 de diciembre de 2010

Escándalo


Antonio Miguel Carmona


Este artículo ha sido publicado en www.elplural.com, el día 13/12/2010


Les cuento a mis alumnos que hay investigaciones económicas mucho más relevantes que saber si la inflación ha repuntado una décima o la bolsa ha caído medio punto. Mientras tanto, llegado este otoño que ahora se aleja, pasó desapercibido el último informe de la FAO a los ojos de todos.

Si acaso nuestra ciencia, les digo, trata de investigar la gestión de recursos escasos para usos alternativos, el gran problema que aún persiste es la pobreza y el hambre en grandes áreas densamente pobladas de la Tierra. Como miembro de la Asociación Española de Africanistas, simple socio y ávido lector, trato de informarme del estado de la situación : me gusta, además, adentrarme por los países del África subsahariana donde encuentro grandes oportunidades para salir de la miseria.

Sabemos que hay 925 millones de personas que sufren hambre en el mundo. Familias, mujeres, hombres y niños, cuya prosperidad futura siquiera existe. Cuyo horizonte pareciera imposible de alcanzar en varias generaciones; cuyas expectativas revolotean en la oscuridad

Cada seis segundos muere un niño por malnutrición : cuenten las horas. Cuenten el tiempo que tardamos los economistas en mirar para otro lado, o los políticos en maximizar su propia posición política. Se nos llena la boca de indignación, también por tan solo varios segundos, y el recorrido informativo de las imágenes de estos niños nos dura el tiempo que recorren nuestros pensamientos hasta el baúl de la desmemoria.

Es lo que Jacques Diouf llama un escándalo. Es un escándalo para los investigadores de la Economía, cuyas últimas tesis doctorales van sobre la producción de armarios al sur de Almendralejo, y, sobre todo, un escándalo para la clase política mundial cuya capacidad de liderazgo es igual al de una ameba.

Peor aún, dos terceras partes del hambre se concentra en tan solo siete países : Bangladesh, China, República Democrática del Congo, Etiopía, India, Indonesia y Pakistán. Podemos seguir revolcándonos en los progresos comerciales de la India y de China, pero estos, más que los pequeños, tienen un gran reto moral relativo a la distribución de la renta.

Las personas extremadamente pobres, aquellos que viven con menos de un dólar al día (han leído bien), son mil millones de seres humanos en el mundo. Un dólar al día. Aún considerando las paridades de poder de compra, ¿qué compra puede hacerse con esta cantidad?

Lo más escandaloso que tiene el propio escándalo es que uno se acostumbra.

Antonio Miguel Carmona es profesor de Economía y secretario de Economía del PSM-PSOE

martes, 14 de diciembre de 2010

"Wikileaks" o la duda Hamleriana



Juan Muñoz Mansilla

Será porque tengo ya algo más de cinco décadas, de las cuales casi cuatro vividas con constantes preocupaciones políticas y sociales, pero a mí toda esta movida mediática de “Wikileaks” no me acaba de sonar del todo bien.

Veréis, justo en el momento en que atravesamos la más intensa crisis económica y social, después de la segunda guerra mundial, y en un momento en que “los mercados”, las élites económicas y los especuladores tratan de debilitar aun más a los estados y a sus representantes políticos con el objetivo de hacerse más inmensamente ricos, resulta que aparece este extraño y obscuro Robin Hood informativo.

Es decir que ahora que la política está débil, aparecen los caimanes para hacerse con la presa y además tienen una gran ayuda ¿involuntaria? de parte de filtraciones que afean la conducta de los grandes estados y de sus gobernantes.

Me gustaría que las filtraciones que aparecieran, también tuvieran que ver con los que de verdad gobiernan el mundo desde la sombra del dinero. ¿Es que acaso las grandes corporaciones económicas y entidades financieras globales no tienen secretos? ¿Acaso estos “caimanes” tienen mejores medidas de seguridad que los servicios secretos de los estados más importantes del mundo?

Estoy absolutamente convencido de que los secretos que ocultan las decisiones económicas y financieras globales, son mucho más jugosos y determinantes para la vida de los ciudadanos que saber qué opinión tiene la embajada de EE.UU. sobre el Vaticano que, dicho sea de paso, nos “descubre” que es un poder cerrado y arcaico.

Estoy a favor de la libertad de prensa, por la que he luchado al igual que por las demás libertades, durante la dictadura franquista y después, pero considero que la libertad de pensamiento es por lo menos igual de importante y no se merece que nadie, en nombre de nada, intente acallarla bajo pena de excomunión social si no vas con la corriente mediática dominante en cada momento.

No me gustaría que pensarais que me encuentro en pleno delirio paranoico si os digo que me suena, todo esto de “Wikileaks”, algo raro. No sabemos bien de donde surge, por quien está financiado, qué hilos mueven todo el escenario y, sobre todo, me sugiere la pregunta de: ¿a quien beneficia? A la inmensa mayoría de los ciudadanos no creo que les mejore su vida saber la opinión de algún embajador sobre no sé que personaje nacional o internacional, pero entre tanto ruido mediático ¿no se está deteriorando la imagen general de la política y los políticos?

Cuando los ciudadanos dejen de confiar plenamente en los políticos, es posible que los estados ya no tengan fuerza suficiente para hacer leyes que controlen los flujos incontrolados y especulativos de capitales a nivel mundial. Pero resulta que si alguien puede poner limites a la especulación mundial que arruina países y personas son los estados, gobernados por políticos democráticos.

La política y los políticos tienen sus fortalezas y debilidades como todas las personas y las instituciones que nos ayudan a convivir, pero solamente con la política democrática orientada a objetivos sociales es posible tomar decisiones que beneficien a la mayoría y que controlen la codicia de las élites económicas.

Os confieso que estoy confundido, no se si tengo que ir al psiquiatra para que me trate mi posible brote paranoico o intentar propagar mis delirios en los medios de comunicación que aún crean en la libertad de pensamiento. De momento he optado por esto último, para lo otro siempre hay tiempo.

lunes, 13 de diciembre de 2010

La verdad de las mentiras



Yolanda Delgado Batista

Los que fuimos estudiantes de Ciencias de la Información allá por los años 80 tuvimos en nuestra bibliografía la lectura de un ensayo de Guy Durandin titulado: La mentira en la propaganda política y en la publicidad. Este ensayo frustró nuestra ingenuidad en un tiempo en el que aún creíamos que la democracia recién estrenada también sería capaz de flexibilizar la participación en los rígidos sistemas de comunicación de masas. Ha llovido mucho desde entonces. Internet fue una oportunidad increíble para que cualquiera pudiera participar con voz propia y existiera un feed-back real entre emisores y receptores, sin embargo, pese a albergar en un principio esa esperanza, hoy algunos, entre los que me incluyo, miramos este mundo “inventado” -y escojo con toda la intención esta palabra- con un descreimiento absoluto. Los muros que existen fuera del mundo virtual, las reglas de poder, los censores –llamados moderadores-, y los móviles económicos se han instaurado en la web con igual nepotismo, y las personas que no estén dispuestas a asumir esas reglas son perseguidas hasta darles alcance con argumentos legales. Democratizar la información, compartirla, hacerla pública y accesible fue desde siempre un juego peligroso y desestabilizador. Vivimos el tiempo de la mentira y ésta es aceptada por consenso.

El marketing electoral, La publicidad, la manipulación de la audiencia, la creación de necesidades como forma de expansión del mercado, la “deformación” informativa a favor de unos intereses políticos, que a su vez están al servicio de los intereses de determinados grupos económicos que sufragan campañas y partidos… La invención de estrellas mediáticas que no tienen oficio pero sí unos pingües beneficios, presentadores de televisión, deportistas, cantantes, actores, modelos, y otros participantes anónimos que de la noche al día saltan a la fama por ser bufones o comparsa de determinados shows y que van alimentando su “biopic” a base de escándalos y más escándalos, son la materia prima que se maneja y que se nos suministra desde cualquier medio o vehículo de información. Las herramientas que maneja el mercado han diversificado aún más la gama de productos que rodean al personaje famoso, el kit de complementos no tiene límite, accesorios para el pelo, determinada lencería, cremas, perfumes, bolsos, libros, conciertos, álbumes, cualquier objeto consumible es apto para generar ingresos a partir de una marca, llámese Lady Gaga o Amazon, llámese Zara o Stephen King, llámese Coca-Cola o Real Madrid. La vida de estas marcas registradas, conocidas en el mundo entero, tiene que ser continuamente promocionadas, publicitadas y rellenar espacios televisivos, diarios o estar presente en las redes sociales, con el único objetivo de seguir generando ingresos.

La perversión del mercado ha llegado a tal extremo que a veces nos cuesta distinguir la realidad de la ficción. Los mensajes “fabricados”, esos con apariencia de verdad han existido siempre, no nos engañemos, no creo que a estas alturas y con cierto grado de educación leamos un periódico sin poner entre comillas la información que se nos facilita, sería como comprar caldo de pollo en tetrabrick y creer que se trata del caldo que preparaba nuestra abuela. Lo mismo pasa con las cadenas de televisión, la radio, las revistas, o las webs que visitamos. Buscamos aquellos discursos con los que nos sentimos más o menos afines, cuyas mentiras nos resultan más ciertas que otras, porque en el fondo necesitamos sentirnos parte de un grupo social que comparte unas opiniones concretas. Lo mismo ocurre con los partidos políticos, con la religión que profesamos o con el tipo de cultura que consumimos. A pesar de la exaltación de la individualidad por encima de la colectividad, hoy más que nunca, la globalización ha conseguido que el hombre sea grupo, colectivo o lo que es peor, masa. Nos guste o no, hasta los inconformistas, los individualistas, los descreídos, los anti-sistema, los agnósticos, los misántropos, los exilados morales o reales, también están presentes en las estadísticas y en los estudios de mercado. Nadie se salva, exceptuando la población marginada y paupérrima: los invisibles. Mientras no se organicen, mientras no se rebelen, los pobres no cuentan para el mercado, salvo si se traducen en una cuenta bancaria en la que podemos expiar nuestro consumismo desenfrenado y apaciguar nuestras conciencias intranquilas.

Seamos claros, el concepto de verdad o certeza debiera borrarse de nuestra mentalidad romántica porque nunca fue una máxima en el juego de las relaciones sociales. La verdad, o la certeza, es un concepto aceptado en el mundo de la química o de la ingeniería genética pero no en nuestra vida cotidiana. La historia del hombre ya comenzó con una mentira: Eva mintió a Adán, y éste traicionó a su mujer cuando Dios le pidió el nombre del culpable. Desde el primer momento, existió la intención de manipular la conducta del otro para obtener un deseo, y este efecto manipulador se ha repetido una y otra vez. Las tretas, los ardides más sucios y rastreros se justificaban siempre que se lograse la victoria y la hegemonía de un pueblo. Mentir es la profesión más vieja del mundo, y en esta época convulsa que nos ha tocado no es distinta de las que nos precedieron. Aquella frase de S. Agustín, “la verdad os hará libres”, nunca tuvo seguidores, ni siquiera entre sus colegas del clero.

Los gobiernos más influyentes construyen discursos políticos “cargados de razones objetivas” con los que justificar atentados contra miles de civiles de otros países. Las voces de los que gritan públicamente que en algún lugar del planeta se están violando los derechos humanos nunca llegarán a tener un eco mayor en los medios que el último concierto de Madonna. Los inconformistas sufren arrestos domiciliario, los que publican las miserias políticas de un país son perseguidos por estados gobernados por Premios Nobel de la Paz, los que trabajan en ayuda humanitaria son acribillados en barcos de paz , los que luchan por la justicia social, los que aún creen el reparto equitativo de la riqueza, los que confían en que la cultura promueve el desarrollo y el libre pensamiento de los hombres, los que trabajan para que todos los hombres sean iguales sin distinción de sexo, raza, religión o condición social, en definitiva, los disidentes de la mentira no tienen sitio en este mundo donde se pagan sueldos astronómicos a los profesionales de la farsa. No se engañen, incluso quien les escribe alberga la perversa intención de suscitar en el lector de este artículo un pensamiento determinado.

domingo, 12 de diciembre de 2010

Controladores aéreos, y otras hierbas


Javier Gil

Basta recordar el pasado fin de semana, para darnos cuenta, que en nuestro país debemos, de una vez por todas, apostar seriamente por la gobernabilidad, en lugar de seguir marchando, por donde caminamos de final incierto, seguro.
Y, lo anterior lo digo, de forma clara y contundente, por el comportamiento de la oposición. Legitimada, sin duda alguna, como está por los votos que la permiten ser la fuerza mayoritaria de la oposición, que previsiblemente, pueden convertirla en opción cierta de gobierno, se me hace más sorprendente, si cabe, su modo de actuar.
Si el que un grupo de señores, extraordinariamente bien pagados, mejor en proporción que cualquier profesional de este país, en cualquier sector o materia, deciden, por que sí, echarle un pulso al gobierno. Eso sí, coincidiendo casualmente, con el puente de la Constitución, cuando la previsión de salidas y llegadas de los aeropuertos del país, está al nivel más alto por las características de las fechas en que se producen más movimientos. Y, en consecuencia generar un absoluto caos, demostrando, por otra parte, la más total y absoluta falta de respeto hacia sus conciudadanos. No es razón suficiente, para cerrar filas con la solución que el gobierno, más o menos acertadamente , decide adoptar mediante una serie de medidas para paliar, los efectos del flagrante chantaje, ¿no se cuándo tendrán ocasión más clara y justa para demostrarlo?.
Las dudas, las opiniones distintas e incluso contrarias, de diferentes, pero todos relevantes, miembros de la oposición, confirman lo antedicho.
La absoluta coincidencia, a pesar del apoyo manifestado en el Congreso por el Sr. Rajoy, con los dirigentes de USCA, en las alusiones acerca del talante del Presidente de Gobierno, y la militarización, que supone su decisión. Son otra evidente muestra.
Si la política, los partidos, y las personas implicadas en su acción, están al mínimo de aceptación social, pero no precisamente sólo los del gobierno (que sufre como es lógico un desgaste constante, más si cabe en los tiempos que corren), sino de la oposición, sin ni siquiera haberse estrenado, ¿que pasará cuando presumiblemente gobierne?.
A quién le interesa que la clase política, esté 'bajo mínimos' en la aceptación por parte de la sociedad, ¿al gobierno?.
Creo honradamente que se equivocan, pues aunque solo sea por aquello: 'de quien siembra vientos recoge tempestades'. Deberían pensar en el futuro de este país, donde nada de lo conseguido, ha sido fácil, y perderlo puede ser extraordinariamente costoso.
Desear la liquidación del PSOE, similar a la que sufrió UCD, como le gustaría a Isabel San Sebastián, haciéndonos falazmente confundir sus deseos, con lo que ella define como augurios, en su articulo del diario El Mundo, de ayer, comparando incluso a José Luis Rodríguez Zapatero, con Hitler, (por cierto, cuánto me recuerda esta señora a Ernesto Sáenz de Buruaga, en todo, que limitaditos ambos) . Señala el camino incierto, arriba referido.
O es que su actuación responde, y todo se concreta, en la conocida frase del Nuevo Testamento, supongo que bien conocida por ellos, de: 'por sus obras los conoceréis'.
Y sobre todo, si como están convencidos gobernaran en breve en el país, no parece muy prudente, que ellos mismos, y los que les jalean, hagan 'política de tierra quemada'. Creo innecesario explicar la razón de ello, a no ser que lo que se pretenda, yo sinceramente no me lo creo, sea volver al partido único.

sábado, 11 de diciembre de 2010

¿Por qué se equivocan los analistas?

Antonio Miguel Carmona

Este artículo ha sido publicado en www.eleconomista.es, el día 10/12/2010

Apenas quedan unas semanas para que acabe el año y parece claro, a la luz de los últimos datos, que (casi) únicamente el Gobierno de la nación va a acertar en su previsión de crecimiento económico para 2010 situada en el -0,3%, y que aquellos que preveíamos un crecimiento entre el -0,3%y el 0% no andábamos muy desacertados.

Las predicciones económicas son probabilísticas y no deterministas: nunca será buen economista, decía Keynes, quien no sepa econometría.

El norteamericano Edward Prescott y su alumno de postgrado el noruego Finn Kydland, ambos premios Nobel de Economía en 2004, revolucionaron la teoría macroeconómica a principios de los ochenta (Time to build and aggregate fluctuations, Econometrica, 50).

Ya venía Prescott,discípulo de Robert Lucas, de darle un varapalo al análisis (keynesiano) de la demanda agregada.

Entre las páginas 1.345 y 1.371 del número citado de Econometrica, Prescott y Kydland muestran cómo los ciclos económicos no se producen por el mal funcionamiento de la economía derivado de la inestabilidad de la demanda (Keynes), sino por la afectación deshocks tales como el precio del petróleo (1973), huracanes en el Caribe, crisis financieras o, sobre todo, el impacto de una nueva tecnología (Schumpeter).

A partir de ahí hay que introducir un nuevo método, la calibración, con el fin no sólo de tener en cuenta los shocks que recibe la economía sino también el comportamiento de los agentes ante estos cambios bruscos, dejando anticuado el análisis de la curva de demanda agregada, cuya capacidad de predicción es la misma que la de un niño de cinco años.

Algunos situamos la previsión de 2010 entre el -0,3% y el 0%, utilizando rudimentariamente las herramientas de Prescott, mientras el Gobierno de la nación apostaba del mismo modo por un -0,3 % para el año que ahora acaba.

Tengo que decir que la mayoría de los servicios de estudios están compuestos en España por analistas muy prestigiosos y sobradamente capaces de dar un giro a los modelos predictivos.

Las previsiones para 2010, empero, publicadas a principios de 2009, del Banco de España (-1%), de la Unión Europea para España (-1%), de la OCDE (-0,9%) o del FMI(-0,8%) acabaron alejándose vía demanda agregada de la realidad.

Esto llevó a tener que rectificar a institutos del prestigio de AFI (-0,8%),Funcas (-1,2%), el ICAE (-1%), así como también a otros como el Instituto de Estudios Económicos (-1,1%) o el de Flores de Lemus (-0,8%).

De la misma forma, los servicios de estudios de las grandes compañías también contemplaron sólo una parte de la realidad, tal como ocurrió con el de Repsol (-1,4%), Caja Madrid (-1%), BBVA(-0,5%), Cemex (-0,6%) o el Santander (-0,7%).

Por supuesto, sin tener en cuenta las previsiones del Partido Popular o de Faes, que se situaban literalmente en el -2%, y sin citar tampoco a cientos, más bien miles, de artículos periodísticos.

El misterio del acierto no forma parte de la sabiduría del investigador, sino de lautilización de métodos cuantitativos acertados.

Antonio Miguel Carmona. Profesor de Economía.

miércoles, 8 de diciembre de 2010

"Los ochentas son nuestros"

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Antonio Miguel Carmona


El presente artículo se ha publicado el pasado día 06/12/2010, en www.elplural.com


Acabo de llegar a casa tras asistir al abarrotado estreno de la obra de Ana Diosdado y Antonio del Real, "Los ochenta son nuestros". Frente a este ordenador mis pies permanecen aún húmedos por un Madrid lluvioso, por las calles mojadas que me han visto crecer, por este frío invierno e intenso que de nuevo me está devolviendo al arte. Al arte, al teatro y a aquellos años, los ochenta, en los que viví aceleradamente. Ahora estoy delante de esta pantalla fría creyendo que Madrid, mi capital, sabe de teatro cuando es capaz de estrenar una obra como ésta. Hace menos de una hora el teatro Calderón estaba a rebosar y la pieza, en estos tiempos de crisis, ya es a los ojos de todos el éxito de la temporada.


Han pasado muchos años desde que Ana Diosdado, en el frío invierno de 1988, estrenara la obra en aquel Madrid que comenzaba a despedir la década. Esta vez ha habido un toque magistral : la dirección de Antonio del Real. Madrid, sin embargo, es un teatro pero con un reparto deplorable : ojalá este poblachón manchego lleno de subsecretarios fuera reescrito por Ana y dirigido por Antonio. Sería como volver a nacer.

Todo se puede esperar de la pluma de Ana Diosdado. Todo de aquella mano que con tan solo 24 años llegó a ser finalista del premio Planeta con una novela que ella tituló En cualquier lugar, no importa cuando. Han pasado muchas tormentas desde que estrenó su obra Olvida los tambores; han sido muchos los guiones, las novelas, de esta insigne autora que vive con brillo en el pensamiento de aquellos que valoramos saber escribir en un país que apenas lee. Ana ha sido capaz de crear una obra en la que el público sólo lamenta el descanso.

Esta vez Antonio del Real ha sido los ojos que la han dirigido. Una vez, en una librería, le llamé por teléfono -mientras manoseaba un libro sobre los grandes directores de cine-, con el fin de preguntarle qué sentía cuando su nombre llenaba toda una página en las enciclopedias de los mejores. Me costaría trabajo encontrar muchas películas españolas que hayan sido mejor llevadas que El río que nos lleva o La mujer de mi vida. Antonio es valiente, no sólo porque es de Cazorla, sino porque se atreve a producir y a dirigir al mismo tiempo, tal como lo ha hecho en su gran obra, La conjura de El Escorial. Sólo es una cosa mejor que director : amigo.

Si hubiera en España media docena de empresarios valientes que apuesten por el teatro como Antonio Sánchez Moya, nuestro drama y nuestro cine, tendría el lugar que le corresponde. Sin embargo, nuestros políticos -muchos de los cuales lo que más largo han leído ha sido un eslogan-, no creen ni en el teatro, ni en la creación, ni en el valor añadido que supone la interpretación, la dirección o la literatura. No creen en el teatro y de ahí que hagan de su existencia una risa. Sentirse feliz da para escribir una tragedia, sentirse desgraciado para escribir una comedia.

Menos mal que además asistimos a una nueva generación de jóvenes talentos del drama. Es posible que volvamos a tener esperanza en nuestro teatro viendo a jóvenes como Blanca Jara cuya interpretación, inigualable, llena la obra de tesoro. La nueva generación sobre las tablas va más allá de la línea del horizonte de la interpretación en España : Natalia Sánchez, Claudia Molina, Gonzalo Ramos, Borja Voces, Alex Barahona, Juan Luis Peinado o Antonio Hortelano.

Nadie en Madrid se va a perder Los ochenta son nuestros : sería como dejar de leer o de vivir o, sobre todo, de recordar. Qué sentido tiene quedarse aburrido en casa si las tablas nos devuelven a la vida. En tiempos de crisis es otra vez el teatro. Sí... el teatro.


Antonio Miguel Carmona es profesor de Economía y secretario de Economía del PSM-PSOE

jueves, 2 de diciembre de 2010

El Banco Central Europeo, elogio a la mediocridad

Antonio Miguel Carmona

Este artículo se publicó en El análisis de www.elplural.com, el pasado día 1/12/2010

Los mercados de capitales han vuelto a cerrarse: no hay liquidez, el dinero no fluye, nadie presta a nadie. La única solución es que el Banco Central Europeo inyecte liquidez en el sistema, desatasque su esclerosis comprando deuda con nueva masa monetaria, tal como veníamos advirtiendo desde El Plural y otros medios desde hace meses. Llevamos mucho tiempo sosteniendo, la última vez hace escasamente una semana en El Plural, las más veces hasta ayer en contra de todas las opiniones, que no cabe más miopía que estar dejando morir sin crédito a naciones como Grecia, o como Irlanda, quizás Portugal, ¿mañana Francia?, porque sus bancos no puede comprar dinero en el mercado de capitales y, por tanto, ni pueden prestar a sus ciudadanos, ni devolver aquello que se les prestó.¿Cómo empezó todo?La causa de la actual burbuja financiera se debe a tres factores :
1ª. La política monetaria ultraexpansiva desarrollada por Alan Greenspan desde que fue elegido, a propuesta de Ronald Regan, Gobernador de la Reserva Federal en 1987 hasta 2006, dando dinero fácil en grandes cantidades.
2ª. La relajación de los bancos norteamericanos otorgando profusamente créditos desde que Jimmy Carter aprobara la Community Reinvestment Act en 1977, obligando a los bancos comerciales a relajar sus condiciones.
3ª. La inexistencia de una legislación internacional de los mercados de capitales y de crédito.

La Ley de la selva
Como consecuencia de ello, el exceso de crédito invadía los mercados internacionales, numerosas veces oculto en los paraísos fiscales y campando a sus anchas sin legislación que lo embridara. El problema de los créditos internacionales, además, es que no existen leyes internacionales, como bien explican Pablo García y Luis Tomás en la página 287 de su libro Mercados Financieros Internacionales (Editorial Delta, 2010) Se necesita un marco legal internacional que frene la opacidad de lo que se está transfiriendo –dinero, información o fondos-, una regulación financiera mundial, en definitiva, con el objeto de salvaguardar la estabilidad de las instituciones financieras, aún perjudicando a corto plazo a los consumidores, tal como decía Michael Taylor a mediados de los noventa en su magnífico artículo “Twin Peaks : A Regulatory Structure for the New Century” (Centre for the Study of Financial Innovation, 1995).
¿Cuáles fueron las consecuencias?
Al dispararse el crédito desde 1987, éste no sólo alimentaba el crecimiento, sino la boca de un monstruo: una burbuja inmobiliaria y mobiliaria. El sistema capitalista lleva inherente una inestabilidad que genera apreciaciones especulativas dando lugar a su posterior estallido. Se presta con profusión, la gente compra pisos en abundancia, el precio de la vivienda sube de forma irracional hasta que alguien se da cuenta del sinsentido que es que una vivienda en Queens cueste un millón de dólares.
Burbujas en mercados asesinos
Quien mejor teorizó sobre cómo se conforman las burbujas fue Hyman Minsky (1919-1996), doctor por Harvard, profesor de Chicago y alumno de Joseph Allois Schumpeter y de Wassily Leontief. En un magnífico artículo sobre la inestabilidad financiera, intitulado “Hipótesis sobre la inestabilidad inherente”, predijo todo lo que ha venido a ocurrir. Minsky defendía la posibilidad de ordenar el mercado del crédito desde una regulación pública eficaz con el fin de evitar burbujas; de esta forma, como bridas, la intervención sujeta el disparate de disparar el crédito de forma irracional. No se hizo: los políticos conservadores y los economistas ultraliberales pensaban que el mercado financiero se regulaba a sí mismo.
La recesión
Al frenarse el crédito, al no haber liquidez, ni dinero, ni prestamos, la demanda se derrumbó con espasticidad, las empresas cerraban y el desempleo sacudió las economías occidentales en su conjunto. De esta manera se explica el Premio Nobel Paul Krugman en su tesis sobre el retorno de la economía de la depresión, concretamente en las páginas 193 y siguientes de su libro El retorno de la economía de la depresión (Editorial Crítica, 2009). El profesor Krugman defiende que la congelación del sistema financiero ha dado lugar a una caída de la demanda y a la mayor crisis que ha visto la Humanidad en mucho tiempo.
La llegada del disparate
Con una sequía en los mercados financieros internacionales, inundados de deuda privada y deuda pública recientemente generada por los múltiples déficits, junto con una recesión sin precedentes, a políticos y economistas neoconservadores, mal llamados liberales, no se les ocurre otra cosa que preferir reducir los gastos y contraer aún más el crédito. Un disparate.
Los postkeynesianos
Una corriente del pensamiento económico, los postkeynesianos, defienden, a diferencia de los neoclásicos (liberales) y keynesiados clásicos, que la oferta monetaria debería acomodarse a la evolución de la demanda y del empleo. En otras palabras: si hay recesión y desempleo, hay que volver a inyectar dinero en el sistema. En ese sentido, para los postkeynesianos el banco central debe convertirse en última instancia en prestamista con el fin de evitar crisis financieras acomodándose a los problemas de la economía real (es la postura que estableció Kaldor a mediados de los ochenta en su obra de referencia , The Scourage of Monetarism (Oxford University Press, Oxford, 1986). Se trata, por ejemplo, de que el banco central compre bonos del Estado de tal forma que logre de nuevo inyectar liquidez en el sistema con el objeto de desatascar la parálisis.
¿Y la inflación?
Siguiendo el aserto de que más masa monetaria ocasionaría un relanzamiento de la inflación, autores como el postkeynesiano Sidney Weintraub señalan que estas inyecciones no tendrían efectos sobre la inflación y menos en un momento de depresión (Keynes, Keynesians and Monetarist. University of Pennsylvania Press, Filadelfia, 1978). Si reanimar a un cuerpo moribundo le va a producir fiebre: ¡Bienvenida la fiebre!
¿Debe el Banco Central Europeo actuar inyectando liquidez o comprando deuda?
Antes de que una institución así existiera ya había otros pensadores, tan postkeynesianos como Philip Arestis, que defendían que había que convertir la masa monetaria en instrumento para salir de la parálisis o para moderar las expansiones (Philip Arestis : Post-keynesian Monetary Economics, Edward Elgar, Aldershot, 1988). Sin embargo, de forma opinable, unos defienden que el Banco Central Europeo tiene como principal objeto el control de la inflación y no la salida de las depresiones. Así nos va.
El Banco de Inglaterra nos da la razón
Ante una situación así, tanto en Inglaterra como en los Estados Unidos comenzaron a llevar a cabo estas propuestas que en el plano teórico se limitaban a definir el postkeynesianismo monetario. El Gobernador del Banco de Inglaterra, Mervyn King, siguió, entonces, una práctica acomodaticia, comprando bonos y por lo tanto salvando de la quema al Reino Unido. El doctor King es un profesor de Economía de la London School of Economics, que fue nombrado Gobernador del Banco de Inglaterra, y, desde su puesto, decidió comprar las emisiones de Deuda Pública con masa monetaria, obteniendo autorización para ello en la reunión del 5 de febrero de 2009, inyectando así una ingente cantidad de libras esterlinas y llevando los tipos de interés al uno por ciento.
Dos compañeros de despacho
Como curiosidad, en sus tiempos jóvenes, siendo profesores ayudantes en los Estados Unidos de América, Mervyn King fue compañero de despacho en Estados Unidos del profesor adjunto Benjamin Bernanke, actual Gobernador de la Reserva Federal norteamericana. De la misma forma, entonces, el judíonorteamericano tomó la decisión de comprar Bonos a partir de nuevas emisiones de dinero o masa monetaria. Durante este último mes se ha decidido emitir 600.000 millones de nuevos dólares con los que comprar, a razón de 75.000 millones al mes, bonos del Tesoro de los Estados Unidos.
Wikileaks
Por cierto, acaba de saberse, a través de las revelaciones que ha aportado Wikileaks, que en una conversación relatada, del Gobernador del Banco de Inglaterra, Mervyn King, y el embajador norteamericano, Susman, el profesor le comentó que no se fiaba nada de los conservadores británicos (confidencial ID 249236). No me extraña.
Trichet… a por uvas
El Banco Central Europeo -especialmente por las presiones de su consejero del Bundesbank alemán, Axel Weber-, ha señalado que lejos de una postura acomodaticia habría que obligar a los sistemas financieros nacionales y el sector público local a controlar sus gastos. Para Weber, utilícese, defiende, el Fondo para la Estabilidad Financiera que fue creado durante la presidencia española, y no utilicemos el BCE para inyectar liquidez comprando Deuda (¡qué inmenso error!), multiplicando la ataxia con las políticas fiscales de los Estados miembros.
¿Por qué la posición alemana es tan dura?
Porque el Gobierno alemán, teoracto y soberbio, quiere quiebras ordenadas de tal forma que sosteniendo por parte de la Unión Monetaria a los que tienen problemas, garantizaría mejor cobrar la Deuda contraída con los bancos alemanes. Es preferible para ellos que se les pague lo que han prestado -aunque sea con dinero de un fondo común-, que permitir que el Banco Central Europeo emita Deuda que ¡vaya usted a saber donde va a parar!
Especuladores y tiburones
La posición débil de la deuda privada (bancos) o de la pública (Estado), es atacada por posiciones en corto especulativas que deprecian la deuda y provocan que las nuevas emisiones sean, o más caras, o imposibles. La especulación en este caso no es la causa del problema, sino la consecuencia inherente del mismo.
¿Por qué tienen los ojos puestos en España?
España tiene una deuda Pública moderada y un Estado más o menos fuerte. Entonces, ¿cuál es el problema? Existen tres lastres que impiden que la demanda interna avance : 4,5 millones de parados que consumen menos, una deuda privada abultada que no permite que nos endeudemos más con el fin de crecer, y un sector de la construcción que ya no puede ser el motor del crecimiento económico español. Y sin posibilidad de crecer nuestros bancos tienen escasas posibilidades de devolver los créditos internacionales en el día de su vencimiento.
¿Cuánto debemos a los bancos extranjeros?
España tiene contraídas deudas con los bancos extranjeros por valor de 951.000 millones de euros según el Banco de Pagos Internacionales. En ese sentido, debemos tener en cuenta que no tenemos margen para endeudarnos más.
El día del vencimiento
Durante los años 2011, 2012 y 2013, España debe pagar -a su debido vencimiento-, la friolera de 500.000 millones de dólares. ¿Tenemos la posibilidad de obtenerlos en los mercados financieros ahora cerrados?, ¿tenemos capacidad de crecer para ganarlos?
¿Afectaría a España si Portugal fuera intervenida?Si los bancos portugueses no se pueden financiar y quiebran, España se vería muy afectada. Sólo recordar que las instituciones financieras españolas están expuestas a los residentes de Portugal por valor de 110.000 millones de dólares: si ellos caen, nosotros dejamos de cobrar.
¿Qué pasaría si cayera España?¿Qué significa caer?: que los bancos españoles no encuentran financiación en los mercados internacionales y no pueden financiar a particulares y empresas generando de esta forma problemas con los depósitos. Esto no va a ocurrir, pero, si ocurriera, arrastraríamos al resto de las naciones europeas (por eso no va a ocurrir). Téngase en cuenta que los bancos franceses están expuestos a los residentes españoles por valor de 248.000 millones de dólares, que los bancos alemanes están expuestos a los residentes españoles por valor de 202.000 millones de dólares y que los bancos del Reino Unido están expuestos en posiciones con los residentes españoles por un valor de 140.000 millones de dólares. Too big to fail.
Weber, Trichet y el Policy maker
Como una larva que no para, erre que erre, Axel Weber, responsable del Bundesbank alemán, miembro por lo tanto del Banco Central Europeo, insiste en que el banco no emita moneda para comprar Deuda: que espabilen los países que tienen problemas. Trichet insiste en su política limitativa, hasta que aguante, y, mientras tanto, el hacedor de la política económica, el policy-maker, observa detenidamente cómo el cuerpo del enfermo se acerca a la muerte por falta de oxígeno, escasez de liquidez y ausencia de crédito.
El asalto final a la mediocridad
Porque el Banco Central Europeo debe evitar las catástrofes financieras alimentando con nueva masa monetaria el sistema esclerótico (Kaldor, Weintraub, Aristes), evitando de este modo una mayor recesión (Krugman). Así, el Banco de Inglaterra (Mervyn King) y la Reserva Federal norteamericana (Ben Bernanke) han seguido una política de inyección a través de la compra de bonos con nueva masa monetaria. ¿A qué espera el Banco Central Europeo para ocuparse de los asuntos que importan?
Antonio Miguel Carmona es profesor de Economía y ha sido miembro del equipo traductor de la última obra de Benjamin Bernanke al español